Ayer, estando comiendo mi señora y yo, llaman al teléfono.

Antes de descolgar ya sabía que era una de mis hijas pues en la pantalla del registro de los números de teléfonos aparecía el número del teléfono de nuestro piso de La Capital.

- ¡Papá, estoy mal…me mareo y tengo mucha fiebre…me encuentro muy mal…¡

Justo nos ha venido a mi señora y a mí acabar de coger las cosas y bajar rápidamente a la cochera, arrancar el coche y desplazarnos lo más rápidamente posible hasta La Capital, a ver a nuestra hija.

En efecto, estaba mal. Tenía fiebre. Tenía un color de muerta que tiraba de culo. Estaba realmente débil. La hemos cogido y como tenemos un hospital a cien metros de casa, andando y sujetándola por la cintura, la hemos llevado a urgencias.

Tenía unas plaquetas en la garganta como tapaderas de cacerolas.

Le ha recetado unas pastillas para la fiebre y unos antibióticos.

Saliendo del hospital y llevándola agarrada por la cintura, se me ha caído, menos mal que la sujetaba fuertemente y no ha llegado a caer, pero notaba todo su peso muerto apoyado contra mí. No le aguantaban sus piernas, Unos pasos más adelante y entre dos coches aparcados junto a la acera, ha vomitado.

Nos hemos quedado toda la tarde con ella. A última hora de la tarde se encontraba más animada, tras haberle aplicado los medicamentos recomendados por el médico que la había visitado. La mayor, cuando ha venido del trabajo, a las 7h., es cuando la pobre se ha enterado del mal de su hermana.

Mi señora se ha quedado en La Capital para cuidarla y yo me vine a última hora de la noche pues tenía cosas que hacer con respecto a la obra de nuestra nueva casa.

He llamado, a lo largo del día, varias veces. Ya está mejor pero sigue en cama. Bueno, por lo menos tengo la enorme tranquilidad de que va mejorando y de que mi señora no se va a despegar de su lado. Y eso ya es más que suficiente garantía de éxito seguro.

Yo me apaño con mis comidas y mis cenas, tan ricamente. Sin problemas.

Mi señora me ha dicho que si mañana por la tarde está bien, como cree que así será, que me llamará para que vaya a buscarla para traerla a casa. Igual me traigo ya a las dos porque creo que les dan las vacaciones de Semana Santa el mismo viernes…Ya veremos. La mayor, como trabaja, hasta el próximo miércoles no vendrá a casa.

Señor, Señor, y que siempre estamos los padres encima de los hijos…Cuando son pequeños, porque son pequeños. Cuando son “medianos”, porque son medianos. Cuando son grandes o mayores, pues porque son grandes o mayores (aunque mayores somos entonces los padres). El caso es que siempre estamos pendientes de los hijos. El caso es que siempre somos los primeros en echar una mano o en dejar todo por ayudar y servir a esos hijos o hijas de nuestras entretelas, esos hijos o hijas que por muchos “problemillas” que nos den no son nada comparados con una sola satisfacción de esas que de vez en cuando nos dan y que con tanto placer y orgullo recibimos.

Me voy a leer un poco a la cama, que he llevado un día de no te menees.

¡¡Qué grande se me va a hacer hoy también la cama…¡¡¡

Y cuánto hecho de menos a mi señora, Señor…

Feliz fin de Semana. 

Pues como dije ayer, por la mañana nos fuimos mi señora y yo con el coche a La Capital, a ver a nuestras hijas.

Llegamos a las 12, más o menos, y tras estar un rato con ellas en casa hablando de nuestras cosas, nos fuimos a comer al restaurante que solemos ir cuando las vamos a ver:¡Tenía mesa reservada desde el jueves¡

Como siempre, comida amena y risas de los cuatro alrededor de una mesa, en un ambiente acogedor y “rústico”….Y decir, de paso, que cada día que pasa me siento más orgulloso de mis dos hijas. Y no es amor de padre, que también, pero son preciosas, son cariñosas, de facil y fluida conversación, trabajadoras…Ayer, con mis tres mujeres alrededor de la mesa del restaurante, me sentía el dueño del lugar… 

Pasamos después unas horas con ellas antes de partir de nuevo para nuestra Localidad de origen: Teníamos cena con unos amigos…

Y a las 8 de la tarde-noche ya estábamos todos en la “bodega” de la casa de nuestros amigos: 9 parejas, 18 personas en armonía alrededor de una enorme mesa de madera y con la calor que salía de un enorme fogón: viandas a todo trapo, buen vino de la tierra, cava, cafés, carajillos, alguna que otra bebida para aligerar la digestión…¡y así hasta las 12 y algo de la noche¡

¿Y hoy por la mañana?. ¡¡Mi moto y yo¡¡

Me he levantado casi sin hacer ruido para no despertar a mi señora, a eso de las 8 de la mañana, y a las 9 ya estaba con el depósito de gasolina lleno, con un cortado que me he tomado en un hotel a la salida de Mi Localidad, y sobre mi “montura”, dirección a la concentración motera que se celebraba a unos 80 km. de mi lugar de residencia.

Allí me he encontrado con los amigos de mi Club de La Capital, con algunos nuevos que venían por primera vez, con los viejos de siempre…el ambiente era arrollador: ¡Más de 400 motos según los organizadores¡

Aquí os pongo una mezcla de colores moteros, tomada la foto acercando las máquinas con el zoom para apreciar ese amasijo de hierros multicolores.

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La reunión con los amigos, como siempre: perfecta.

La despedida de los amigos, como siempre: esperanzadora e ilusionada.

El regreso a casa, como siempre, alegre, satisfecho, feliz…

Y por la tarde, a votar. Y ahora a ver quién sale elegido.

Que gane el mejor.

Feliz semana.

Hace días que no escribo.

No puedo. Estoy más liado que una alfombra persa.

Ahora, mientras mi señora se acaba de duchar (yo me he adelantado, jejeje..) pues aprovecho para escribir dos lineas: ¡¡Nos vamos a La Capital a pasar el día con nuestras hijas¡¡. Hasta la noche, porque luego, a la vuelta, tenemos cena con unos amigos en la “bodega” de la casa de uno de ellos.

Bueno, que me llama la señora para marchar.

Imagino que mañana, como también tengo concentración motera, aprovecharé y contaré algo de lo de hoy y de lo de mañana.

Realmente os echaba de menos.

Feliz fin de semana.

Ayer, sábado, había quedado con una cuadrilla de moteros de mi Club que venían de La Capital hacia mis tierras sureñas (respecto a La Capital).

A las 9:30 de la mañana ya me había hecho yo unos 40 km. y estaba esperándoles en la cafetería de una gasolinera.

Sobre las 10, ví que entraban en la zona un grupo de moteros:

- ¡Ya están aquí -pensé. Salí de la cafetería, nos saludamos, nos abrazamos…Pero allí faltaban motos…

- Vienen detrás, nosotros hemos venido algo más ligeros…

Enseguida nos reunimos todos. En esa misma localidad, dentro del pueblo y en un bar que ya conocíamos de otras veces, almorzamos todos juntos, juntando tres mesas.Más de una hora estuvimos allí comiendo, bebiendo algunos pequeños tragos de buen vino (sin pasarse por aquello de los controles policiales de alcoholemia), hablando de todo, contando anécdotas, chistes, haciendo fotos…¡¡Todo perfecto y dentro de una armonía maravillosa¡¡

Seguimos luego ruta por una carretera impresionante: curvas continuadas, grandes carrascales, impresionantes cortados de piedra, gargantas estrechas entre muros de piedra caliza, pueblos sin apenas gente, de esos en los que el simple ruido del motor de unas motos, cruzando sus calles, es motivo de asombro y de parar de sus labores para ver pasar las motos y sus gentes.

Llegamos a un pequeño pueblo en el que, según nos dijo la chica joven que nos atendió en el único bar que hay junto a la plaza de la pequeña Iglesia parroquial, viven 27 personas: Tranquilidad total, ausencia de ruidos y estrés, calma total…campo y naturaleza a 20 metros de cualquier casa.

Tomamos unos cafés y, allí mismo nos despedimos. Mis amigos se iban por una dirección, contraria a la mia, hacia La Capital, y yo, para no repetir ruta, me fuí por otra distinta a la que habíamos empleado momentos antes: Ese sí que era un paisaje de impacto. Allí sí que los cortados de la carretera impresionaban. Tuve que parar dos o tres veces para hacer fotos porque eso yo no me lo podía perder. ¡¡Hasta los buitres volaban bajos, a escasos metros de los cientos de curvas de la carretera¡¡. Allí, sobre la moto, los veías volar bajos, lentos, con sus alas desplegadas, buscando alguna pieza que devorar. Se oía, cuando paraba a hacer alguna foto, hasta el suave aleteo de sus alas pasando a escasos metros de mi cabeza.

Y allí, a la entrada de un pequeño pueblo con unas ruinas de un viejo castillo en un roquedal situado a un lado del mismo, me he hecho esta foto que presento. A la derecha de la foto, sobre ese pequeño montículo pardo que se aprecia, es donde estan las ruinas del viejo castillo, dominando el pequeño y tranquilo pueblo.:

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Y en esas condiciones llegué a la carretera general, y de allí, en media hora más de viaje, hasta casa.

Todavía tengo la grata sensación de la jornada de ayer: por los amigos, por el buen rato pasado y vivido, y por la naturaleza tan impresionante que vimos todos.

Hemos quedado en repetir esa misma ruta de cara a la primavera:¡¡Para entonces tiene que ser impresionante¡¡

Feliz domingo y feliz semana entrante.

Estos días pasados mi señora se pegó una sentada de sofá de las de no te menees y con unos catálogos encima con fotos de baldosas y baldosines, mármoles y marmolejos, fenefas y fenefones…

Al final, y tras saberse de memoria todas y cada una de las páginas de toooooooooodoooossss los catálogos, logró seleccionar lo que creo que es lo mejor para los suelos y paredes de nuestra nueva casa.

Bueno, pues yo que pensaba que ya estaba todo hecho y dicho, pues hoy me he dado cuenta de que no, de que la historia se repite de nuevo, pero ahora, en vez de baldosas y baldosones, mármoles y marmolejos, está sentada, en el mismo sofá, eso sí, pero con unos catálogos de rejas y rejones, barandillas y barandillones…¡¡Y yo estoy ya hasta los….(pongan ustedes el final del pareado)¡¡

La pobre va a terminar en el corredor de los locos dibujando baldositas, pintando rejas y barandillas por las paredes, cantando una cancioncilla interminable y con los ojos perdidos encima de una sonrisa eterna, es decir, loca.

Y yo, también.

Hace un rato, muy poco, acabo de llegar de una casa de venta de materiales de obra, de seleccionar un tipo de piedra para una terraza. ¿Cómo puede ser tan cara la piedra si en el campo está a patadas y totalmente gratis? Y, además, ¿cómo puede tener tanta variedad de tonos una misma calidad de piedra? ¿Pero por qué me meteré yo en estos berenjenales?

Voy a ver cómo sigue mi señora.

¿Mi vesícula? Perfectamente, gracias. Jodiéndome toda la tarde, pero bien. Mientras no se me caiga a trozos, cosa que no creo que tarde mucho en suceder, aún irá la cosa medio regular. Por lo demás, de puta madre (con perdón).

Feliz semana (por decir algo)

Anoche, a las dos de la madrugada y con un fuerte dolor, tipo cólico, como los que me vienen dando últimamente sin que los doscientosmil análisis que me han hecho hayan sacado nada malo; sin que las doscientas y pico mil ecografías, radiografías y demás fías que me han hecho cada vez hayan dado nada que hiciera temer una enfermedad oculta e incurable, después de todo eso y con un cólico que me hacía casi andar doblado, me puse la cazadora, cogí las llaves del coche y sin que se enterara mi señora, me fuí al hospital, a urgencias.

Me han tenido con goteros, goteras, pinchazos, análisis de orina (dos), de sangre, radiografías, pastillas…desde las dos y media, hora en que llegué, hasta este mediodía a las dos y media.

Nada. No me han vuelto a sacar nada.

Con los goteros me han calmado el dolor y con los nuevos análisis han confirmado, una vez más, QUE NO TENGO PIEDRAS EN LA VESÍCULA.

Y es lo que le he dicho yo a la doctora que, a las dos y media de la tarde me daba el alta:

- Entonces, si no tengo piedras en la vesícula, ¿qué hotias me produce a mi esos cólicos?

Y me ha dicho la jovenzana doctora, sonriéndome y señalándome con la punta de su dedo índice:

- Pero tienes un pólipo…

- Ya…un pólipo…¿y…?

- Pues que un pólipo NO ES UNA PIEDRA, pero te hace el mismo daño que una piedra y actúa casi de idéntica forma que las piedras…¡¡dándote cólicos¡¡

- ¿Y si me quitas la vesícula y el pólipo ese desaparecerán los cólicos…?

- Con total seguridad…

Entonces, pregunto yo en mi ingenuidad:

- ¿Cómo es posible que el otro día, delante de 4 doctoras cirujanas que fueron las que me diagnosticaron el pólipo y no las piedras, no me dijeron nada de todo esto?. ¿Por qué cuando les dije que qué podía causar los cólicos se encogían de hombros sonriendo como unas gilipollas?. A ver: ¿por qué?

Bueno, ahora, y si es cierto lo que me ha dicho la doctora hoy, ya sé que no tengo piedras en la vesícula pero como si las tuviera, y como ya estoy en lista de espera para la operación de vesícula, cualquier día de estos me llaman, me sacan la vesícula, se la dan al perro más cercano y yo me quedo como Dios. Amén y así sea.

A ver si es verdad.

Desde la cama del hospital y tras ponerme el primer gotero, he llamado con el móvil a mi señora.

Se me ha enfadado:

- ¿Por qué no me has despertado para que fuera yo contigo al hospistal?

- ¿Para qué vamos a pasar los dos una mala noche pudiendo pasarla sólo uno?. Además, ya sabes lo que me hacen siempre. No te he querido despertar.

Al llegar a casa me ha acariciado la cabeza y me ha dado un beso. La verdad es que tengo una señora que no me la merezco.

Feliz Semana.

Pues, sí, hoy, dos buenas noticias: la primera y mejor que los albañiles que me están haciendo la “cueva”, aun siendo sábado, han venido a trabajar para adelantar faena, supongo. Eso me ha gustado bastante y me ha dejado con una sonrisa de oreja a oreja. Unas horas de adelanto de faena sobre la ya tan mareante obra, nunca vienen mal.

Apenas me he levantado he visto, desde la ventana de la cocina de mi casa, a los albañiles trabajando en mi nueva casa. No sé si he dicho en alguna ocasión que me estoy haciendo la choza a 8 metros escasos de donde vivo ahora, en un terreno que tenía al lado.

Y la segunda buena noticia es que, como estaba contento y hacía una temperatura primaveral total, me he cogido la moto y me he marchado a hacer 87 km., 50 de los cuales han sido de curvas por entre altas sierras, siguiendo el cauce de un río a la orilla del cual y en un momento del recorrido, me he parado a escuchar el sonido relajante de sus aguas, bajando y saltando por entre unas enormes piedras clavadas en el centro del cauce.

Mañana, si amanece como hoy, cosa que hasta mañana no sabré, lógicamente, me volveré a marchar por el mismo sitio: El paisaje es precioso; las arboledas están por todas partes, la carretera con un asfalto impecable y las curvas las había de todos los gustos: cerradas, sin apenas visibilidad y entrando por entre los cortantes que bordean el río y, en otros casos, ámplias y abiertas siguiendo algunas partes más anchas del cauce.

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Donde me he hecho la foto había, a mi derecha, una pequeña cascada de no más de un par de metros de alta, una cascada que, junto al resto de ruidos provocados por la corriente, invitaban a pasear tranquilo y relajado por la orilla de la carretera y junto al cauce de la corriente.

Como digo, una mañana tranquila y sosegada. Una mañana más para recordar agradablemente.

Feliz fin de semana.

En lo que llevo de obra en mi “nueva casa” llevo hechas, contando las que he hecho esta tarde mientras intercambiaba unas frases y unas risas con los albañiles, 339 fotos.

Desde que estaba el solar limpio y liso, pasando por los primeros trabajos de una excavadora, cimentaciones, subidas de muros, construcción de pilares, echadas de hormigón en los techos, bovedillas, vigas, nuevas subidas de pilares, más techos, más hormigones, maderas del techo, tejado, paredes laterales…¡todo, fotograma a fotograma¡ La historia completa de la construcción de una casa.

Paso a paso, momento a momento, sé todo lo que se ha hecho y se sigue haciendo en mi casa, y todo, con fotos en primeros detalles, primeros planos, fotos de conjunto, etc.

¡Y lo que me falta todavía¡

Pero he de decir, en honor de la verdad, que va a quedar una casa que va a llamar la atención. De hecho ya la está llamando. El albañil se está pegando una buena trabajada en la fachada de la misma. Los detalles que está poniendo, lo fino que es en su trabajo, y lo bien armonizado que está quedando en su conjunto, hace que la gente que pasa por delante de la obra vuelvan la cabeza hacia esos detalles ornamentales que está poniendo en sus fachadas.

Esta tarde, cuando bajaba de la obra por una escalera de mano hasta la planta baja y después de hacer las fotos que he comentado, he visto, a través de una de las ventanas del piso inferior, a un señor de mediana edad apoyado en la fachada de la casa del otro lado de la calle, mirando toda la obra, girando la cabeza de un lado a otro, mirando todos y cada uno de los detalles: su pierna derecha doblada y apoyada la planta del pie en la fachada de la casa, los brazos cruzados sobre el pecho y la cabeza echada hacia arriba mirando todo con detenimiento…¡Me ha llenado de orgullo, qué leches¡.

Me estoy gastando una buena pasta gansa pero mi señora está ilusionadísima, y eso ya es, para mí, motivo más que suficiente para justificar todo el gasto. Y si a eso añadimos que mis dos hijas también están ilusionadísimas, entonces ya sí que no hay nada que decir: ¡¡La casa se hace y punto final¡¡. Y si, además y como parece ser, va a ser la admiración del lugar, entoncesssssssss….¡¡uuuffffff¡¡¡¡

Bueno, me voy a ver a mi señora un rato que, como cada tarde, se ha subido a su estudio a pintar. 

Feliz fin de semana.

Llevamos dos días lloviendo, lloviznando, con nieblas bajas, con un ambiente plomizo y gris que hace que bajen nuestras defensas y nuestro estado de humor hasta niveles inexistentes.

Los albañiles, no obstante, no han dejado de trabajar en mi casa.

Ya me han dado los presupuestos de calefacción, aire acondicionado, instalación eléctrica y puertas y ventanas de aluminio…

Tras esos presupuestos se me han disparado las alarmas de autoprotección y estoy a punto de llegar a la zona roja, punto crítico donde los haya. Crítico y explosivo.

El problema que tenía de vesícula, según mi última visita a cirujía, no es tal. Antes decían que tenía piedras y que los cólicos que me daban se debían a esas tales piedras. Ahora resulta que NO tengo piedras. Y la pregunta del millón, la que les hice a las 4 médicas de cirujía que me atendían en la consulta, ha sido:

- ¿Entonces, qué es lo que me produce los cólicos?

Respuesta de las cuatro: ¡Encogimiento de hombros y sonrisa por debajo del bigote¡. Tócate los cojones.

Mi hija la pequeña me ha pedido dinero para hacer un curso de una de las asignaturas de su carrera y en una academia privada, dado que el profesor que tienen en la facultad, por lo visto, es más tonto y retrasado mental que el que inventó el traje de pana para Tarzán. Y como voy “tan sobrado” de dinero, no me ha quedado más remedio que decirle que sí, que le pago ese curso.

Ayer dejé el coche en el taller para mi futura revisión de I.T.V. Me han llamado hace un rato diciendo que si la sirga del cambio, que si el tubo de no sé qué leches, y que si las pastillas del freno…Le he cortado y le he dicho:

- ¡Vale, que sí, que muy bien, que a cuánto asciende la reparación…¡

Se me han vuelto a disparar las alarmas de autodefensa y autoprotección, las pocas que me quedaban. La zona roja, la crítica, está a punto de caramelo.

Mi madre tiene problemas de rodillas y anda, la pobre, de culo.

¿Alguien, por favor, ahora que estoy al borde del precipicio, puede darme un empujoncito…?. Muchas gracias.

Feliz resto de semana.

Cuando alguien corre mucho con la moto se suele decir que “le ha tirado o que le ha girado mucho la oreja a la burra”.

No me gusta correr demasiado. Es un peligro. Pero aun tirándome piedras a mi propio tejado he de decir que ayer, día 16, sábado, y día en el que en mi localidad se celebraba en uno de sus hoteles una gran “Cena de Los Enamorados” y a la que asistimos con el resto de parejas de nuestra cuadrilla, ayer, repito, por la mañana “le tiré de las orejas a mi burra”.

Le dije a mi señora si se quería venir a dar una vuelta. Hacía una mañana muy buena y me apetecía correr un poquito.

- Me tengo que arreglar el pelo para esta noche…- me dijo mi señora.

- Bueno, pues yo me voy a pegar cuatro acelerones.

- Ten cuidado, anda, y vuelve pronto.

Pues eso, que me equipé en condiciones y me fuí a tirar de las orejas a mi burra. ¡La puse un poco a caldo pero, gracias a Dios y a todo en general, el tráfico por la zona por la que fui era prácticamente nulo.¡

Paré en un área de descanso, en una orilla de la carretera, e hice la foto que presento:

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Después y dejando el casco colgado de la manilla derecha de la “burra”, me di un corto paseo por los alrededores del área de descanso.

Se estaba bien. Tranquilo. Relajado. De vez en cuando, pero muy de vez en cuando pasaba algún coche y se me quedaban mirando.

¿Qué pensarían de mí? Cualquier cosa y ninguna buena, posiblemente…o sí.

Y por la noche, como ya he comentado, cena de Los Enamorados en uno de los hoteles de Mi Localidad: Seguro que nos juntamos allí cenando, hablando, bailando con la orquesta que había para después de los postres, un par de cientos de personas. A las cinco de la mañana nos marchábamos a casa el grupo de nuestra cuadrilla dejando, todavía bailando, a un buen grupo de personas.

Y al llegar a casa pues…pues eso, que la celebración del Día de Los Enamorados tuvo su “postre final”, perfecto y redondo. ¡La guinda¡

No saben ustedes cuánto amo a mi señora.

Uno de los amigos nos hizo a mi señora y a mi una foto en la que salimos los dos realmente “guapos”:

- ¡Esa foto se la mandamos a las hijas, una para cada una, en un marco pequeño, para que la tengan en su habitación, allá, en el piso de La Capital…¡

No es mala idea, le dije a mi señora. Ya tienen una, de todos modos, una que nos hicimos hace unos años en el Coliseo de Roma, en unas vacaciones que disfrutamos los cuatro por toda Italia. Pero en esta foto hemos salido realmente bien los dos.

Feliz día de Los Enamorados y Feliz Semana entrante.