Archive for Abril, 2008

Como en este sitio no escribe nadie salvo el autor de “VAYA TIPOS” y yo mismo, pues para eso me voy.

Si no escribe nadie quiere decir que nadie lee.

Si nadie lee…¿para quién escribo yo?

¿Para mí mismo?.

Como suele decirse: “Estuvo bien mientras duró…”

Saludos cordiales y hasta siempre y, si alguien lee esto, cosa que dudo, y quiere seguir leyendo lo que escribo, que vaya a mi nueva dirección:

http://myblog.es/vivencias

Hasta siempre.

Llevaba casi una semana sin escribir ni dejarme caer por estos lares. Cosas de los viajes, de los traslados a otras tierras y la ausencia, en esos sitios, de un ordenador con internet a mano.

Pero de nuevo y como casi cada día, de nuevo al pie del cañón.

Poco que contar de esta ausencia y, lo que es “mejor”: posiblemente el sábado, según cómo amanezca el día, mi señora y yo nos volveremos a marchar a nuestro apartamento de la playa a pasar el fin de semana, ya tengo ganas de sentarme en el porche, a la medio sombra medio sol mañanero, a leer unas cuantas hojas de un buen libro mientras oigo, muy cerca de mí, a los gorriones revoloteando y piando…¡¡sin más ruidos¡¡

El tema de mi operación va viento en popa a toda vela…¿Espronceda?. Sí, creo que era él. Ya me han quitado los puntos. Ya, prácticamente, como de todo. La moto todavía no me la deja tocar mi señora. Dice que se me puede abrir la herida con el movimiento de los giros y tumbadas y que se me pueden salir los mondongos. Yo creo que no, pero no quiero discutir con alguien que tiene tanto interés en que permanezca vivo a su lado. Como suele decirse: “Hay más días que longanizas”, y si no salgo hoy a dar una vuelta motera para quitarme el “mono”, saldré dentro de cuatro días, que tampoco pasa nada. ¡¡Y que quede claro que tengo “mono”, ¿eh?, que llevo desde el día 6 de este mes sin subirme en mi moto…¡¡

Mi hija la mayor se marcha el próximo martes a Santo Domingo con una amiga, a pasar 9 días a todo tren, a todo trapo y tratando a Dios de tú y a la Virgen, de tía María: ¡¡Bendita juventud y bendita ilusión¡¡. Suerte, hija, y buen viaje y mejor disfrute.

Mi hija la pequeña sigue con su último año de carrera y, durante estos días que la mayor esté de fiesta caribeña, la pequeña estará sola en casa. Habrá que ir a verla el próximo fin de semana, es decir, los días 26 ó 27 próximos. Es una muchacha muy sensible y yo sé que estas ausencias repentinas, aunque sean cortas, la afectan. Ya veremos.

Y mi casa, avanzando: ya han puesto todos los cables, tubos, tuberías, desagües, codos y recodos, cajas de empalmes y enchufes…y demás tonterías para poder tener luz, agua, calefacción, aire acondicionado, internete, teléfono, teletonta, porteritos automáticos con su televisioncita y demás jerigonzas que tanto nos gusta tener y que tan ¿cómoda? nos hacen la vida…Yo creo que dentro de dos meses, ya casi, casi, casi podré estar viviendo en mi nueva casa…o muy poco me ha de faltar.

Me voy a bajar un momento a la obra a ver cómo va todo.

Feliz fin de semana.

Debe ser la edad, o la nostalgia, o el recuerdo de tiempos pasados, mejores o peores, o mi oculto deseo de que no hubiera ocurrido lo que ocurrió y mi abuelo siguiera entre nosotros…el caso es que la historia o el comentario que hago viendo esta foto que presento del patio de la vieja casa de mis abuelos me ha traído bellos y hermosos recuerdos, todos ellos orbitando alrededor de ese hombre, seco de carnes, alto y espigado (dicen que, físicamente, me parezco mucho a él), trabajador como él solo, responsable y juicioso, siempre con una palabra de paz, de honradez, de decencia y de hombría en sus labios, sentenciando situaciones con una frase lapidaria y final, siempre llena de un juicio y de una integridad enormes….esta foto me trae bellos recuerdos, recuerdos que giran alrededor de ese hombre y de todas esas situaciones, miles de ellas, que viví junto a él.

 patio.jpg

En ese patio que se muestra en la fotografía, con la puerta entreabierta, o entrecerrada para evitar que entrara el fuerte sol matutino que en esos momentos pegaba con fuerza en la fachada de la casa, en ese patio tenía siempre esa silla colocada junto a la pared y en la que se sentaba, de vez en cuando, para fumarse un cigarro, hecho a mano, y con los codos apoyados en las rodillas.

¡Cuántas veces lo he visto ahí sentado, dejando pasar el tiempo, saludando a los vecinos que pasaban por delante de la puerta, pensando, soñando, recordando, viendo su vida y su labor en este mundo ya realizada, viendo a su nieto cerca de él, correteando, quitándole la boina de la cabeza, volviéndosela a poner…mientras él se dejaba hacer¡

¡Cuántas veces, tras fumarse ese lento cigarro, le he visto levantarse de esa silla y, tras dejar la misma apoyada contra la pared, decía:

- ¡Venga, a comer…¡

Dejaba la puerta abierta, signo inequívoco de su confianza en los hombres, y juntos subíamos al primer piso de la vieja casona donde se encontraba la enorme cocina. Allí, y junto a mi abuela, comíamos juntos los tres mientras un gato (aún lo recuerdo), de color amarillento, rondaba por nuestras piernas por debajo de la mesa…O se subía al brazo de sillón en el que siempre se sentaba mi abuelo y, de ese brazo del sillón, al hombro de mi abuelo. Y ahí permanecía viéndonos comer hasta que mi abuelo, cansado de aguantarlo en su hombro, con un simple gesto del mismo lo hacía saltar al suelo, a la vez que le decía cariñosamente:

- ¡Quita…¡ 

Después de comer se sentaba junto al fuego, en un banco de madera colocado lateralmente al fogón y, de nuevo, se volvía a hacer su cigarro, volvía a fumar tranquilamente, hablando, aconsejando, sentenciando, enseñando…mientras mi abuela recogía los pocos cubiertos de la mesa y en un visto y no visto los fregaba dejándolos, de nuevo y una vez más, en el aparador de la cocina donde tenía sus escasas pero bien cuidadas vajillas y cubiertos.

Una noche nos llamaron a casa:

- El abuelo se ha puesto muy mal…

Una semana estuvo en la cama, enfermo. Aunque yo creo que no era una enfermedad lo que se lo estaba llevando. Era su alma que sabía que ya tenía todo hecho y que estaba cansada de luchar y luchar en esta vida.

Uno de esos días de agonía me mandó llamar. Entré en su habitación y cerré la puerta. Me senté en el borde de la cama, junto a su cabecera. Él estaba acostado de lado, flaco y hundido en su colchón de lana:

- Sé un hombre. Jamás te pelees con nadie de la familia. Y mucho menos con tu hermano. Aunque te ofendan, piensa antes de responder…

- No te preocupes, abuelo, eso nunca…

Estuvimos hablando un rato. Cuando salí me preguntaron que qué quería el abuelo:

- Nada, cosas nuestras.

Tres días más tarde fallecía. 

Sabes, querido abuelo, que te quise con todas mis fuerzas, que junto a ti yo era feliz, que las horas las pasaba a tu lado sin enterarme del paso del tiempo, que te iba a ver muchas, muchas, muchas veces: de día, de noche, en verano, en invierno…que te ayudaba, cuando podía, en tus tareas del campo. Y que ahora, estés donde estés, me estarás viendo y aconsejando como cuando estabas a mi lado.

Un beso, querido abuelo.

Feliz fin de semana. 

El 6 por la tarde ingresé en el hospital. El 7 me rajaron sin contemplaciones. El 9 por la tarde abandonaba el hospital y me iba a casa. Y hoy, día 11, me decido a escribir cuatro letras.

Todos esos problemas que tenía de vesícula, de cólicos misereres, de angustia a la hora de acostarme pensando si “me daría hoy el mangazo”, de no poder ir a ningún sitio por miedo a que me diera, de no poder comer todo lo que quería ni poder beber todo lo que me pudiera apetecer…todo eso creo que se me ha acabado.

La incertidumbre de si me dará hoy o no me dará hoy, y el miedo al dolor que producían esos cólicos, me tenía con el cuerpo agarrotado. Y todo eso creo que ya puedo darlo por terminado.

Sigo con dietas desprovistas de grasa. El médico, cuando me dio el alta me dijo que, por lo menos, 4 ó 5 días, cuidadito con las grasas. Después, lo que quiera.

Esfuerzos físicos, ninguno en 15 días, a ver si van a estallar las grapas que me han puesto en las tripas y se me va a soltar todo el mondongo.

Cada día me voy encontrando mejor, me tira menos, me duele menos, me molesta menos, me encuentro más animado…¡¡y no tengo miedo a los dolores nocturnos¡¡

En el hospital lo he pasado un poco regular: el mismo día de la operación, y tras subir del quirófano después de ver cómo se me comía la vesícula un gato que vi deambulando por el mismo, tuve mareos por la tarde. Esos mareos no me abandonaron hasta el martes por la noche.

El miércoles por la mañana, de madrugada, sin que nadie me dijera nada y estando todo en silencio, salvo los tremendos ronquidos de mi compañero de habitación (¡¡¡Virgen Santísima¡¡¡), me senté en la cama y vi que no me mareaba. Eso me animó mucho: desayuné muy bien, me visitó el cirujano a eso de las 12, comí a las 13:00 y a las 14:00 me estaba marchando a mi casa, recién afeitado, recién lavado y puesto de punta en blanco, con mi señora a mi lado, señora que, por cierto, no se ha separado de mi cama en ningún momento, salvo para bajar al restaurante del hospital a comer o cenar…¡¡¡UN POTOSÍ VALE ESTA MUJER, siempre lo he dicho…¡¡¡

No obstante encontrarme así de regular, el mismo día que llegamos a casa, por la tarde, lo primero que hicimos fue entrar en la obra y ver todo lo que habían hecho en estos días los albañiles: Todas las habitaciones divididas en las dos plantas y en el ático. Y al día siguiente, ya marcamos, junto con el eléctrico, todos los puntos de luz de todas las habitaciones: tomas de corriente, tomas de televisión, de teléfono, de internet, porteros automáticos, música, intercomunicadores entre  habitaciones, reguladores de calefacción y aire acondicionado, etc, etc. Y hoy, viernes, ya tenemos todo picado, todas las rozas hechas y dispuestas a recibir las mangueras de cables. Fijaos que he dicho que “ya tenemos todo picado…”, como si yo también hubiera picado algo, cuando no he tocado ni un sólo martillo, ni cortafríos ni picoleta…

Y esta tarde viene el fontanero a marcar todos los puntos de tuberías, sanitarios, lavabos, grifos, bañera romana (mi mujer es así de caprichosa), tomas de agua, etc, etc…Esto ya no hay quien lo pare: ¡¡EN DOS MESES, FINITO¡¡

Y viendo lo que adelanta mi obra y viendo lo que adelanta mi recuperación sanitaria en el tema vesicular, me está entrando una alegría en el  cuerpo que no veas.

Sólo me falta coger la moto y marcharme por ahí a correr un poco, pero es que no puedo: ¡¡No me deja la mujer¡¡.

Y eso que, mañana, sábado, y el domingo, día 13, tenemos una concentración motera de fin de semana a la que estaba apuntado pero de la que me tuve que borrar por el tema de la operación: todos mis amigos y conocidos disfrutando de la moto, de las rutas, de los almuerzos, comidas, cenas y cervecitas sin alcohol y yo mirándome la tripa, las grapas…y la obra a través de la ventana de la cocina de mi actual casa (creo haber dicho en alguna ocasión que la casa me la estoy haciendo a 8 metros escasos de mi actual domicilio, en un terreno que había libre y que compré).

Pero, ¡¡que tiemblen las gallinas y que se aten las alpargatas porque, cuando me recupere, me voy a poner ciego de huevos fritos con jamón…que tiemblen las gallinas…ya pueden empezar, por si acaso, a fabricar huevos a gran escala…¡¡

Gracias a todos esos amigos que se han preocupado por mi salud, por mi pronta recuperación…Ya sé que no nos conocemos, pero el simple hecho de preguntar por uno, de interesarse por uno, de estar pendiente de si está bien o no lo está…eso ya, para mi, no tiene precio.

Un fuerte abrazo a todos ellos (ellos y ellas saben quienes son), un besazo enorme y, aquí está este personajillo para todo lo que haga falta.

Hoy hace frío. Está nublado. Pero mi corazón está caliente y contento.

Feliz fin de semana. 

Acabo de llegar de una reunión motera que hemos organizado en una localidad que está a 53 km. de mi casa.

¡¡Qué día más magnífico para ir en moto…¡¡

Doce compañeros nos hemos juntado…

Nos hemos saludado, nos hemos abrazado y nos hemos ido a un velador que estaba colocado bajo una enorme sombrilla, al tibio sol mañanero.

Allí, y tomando unas cervezas, hemos discutido y hemos ultimado los detalles de la próxima RUTA que estamos preparando para este verano, para el mes de Julio: ¡¡5 días de motos, carreteras, fotos, paisajes, arte, gastronomía, amistad….VIDA…¡¡

Tras ultimar todo y dejar todo aclarado y preparado para una próxima reunión, unas pocas semanas antes de la partida, nos hemos tomado la última y nos hemos despedido marchando, cada uno de nosotros, a sus respectivos domicilios.

Yo he vuelto a casa a una velocidad más que aceptable. Apetecía correr un poquito. La carretera estaba inmejorable. La temperatura ambiente, extraordinaria. ¡¡Qué manera de disfrutar¡¡

Y ahora, tras haber comido con mi señora y mientras ella prepara todo lo que cree necesario para llevarnos al hospital, estoy escribiendo estas líneas.

Ahora me ducharé, me pondré de punta en blanco y nos iremos con el coche al Hospital: A las 5 tengo que ingresar y mañana, si Dios quiere, por la mañana me abrirán con el cuchillo carnicero cual taquito de mantequilla.

Bueno, ya os contaré mis “vivencias” de estos días cuando vuelva que, espero, será el próximo miércoles por la tarde.

Feliz semana a todos.

Ya queda menos para mi faena torerilla del próximo lunes frente a las tijeras y la navaja albaceteña del cirujano que me toque en “suerte”.

Esta mañana, a las 8 y algo, ya estábamos mi señora y un servidor en el Hospital para hacerme las pruebas previas a la operación, vamos, lo que vulgarmente ellos, y yo, llamamos “las pruebas del preoperatorio”.

Que si vaya usted a esa sala para que le hagan tal y cual análisis de sangre.

Que si ahora suba a tal planta para que le hagan un electrocardiograma.

Que si ahora espérese un momento que ahora le avisarán las señoritas de radiología…

Que si ya me llaman las de radiología…

Que si quítese usted la camisa y póngase ahí…no respire…vale, puede marcharse…¡¡joer, qué aburrimiento…¡¡

Bueno, pues eso, que ya tengo todo hecho y preparado. Falta llamar al “afilador” para que vaya afilando las navajas traperas albaceteñas para cortar sin demasiado desgarro. En fin, Serafin.

Por la tarde hemos estado con el albañil que nos está haciendo la casa marcando las líneas por donde queremos que vayan los distintos tabiques de habitaciones, baños, salones, etc, etc, etc…¡¡desde las 4 de la tarde hasta las 7, que se dice pronto¡¡

En esa “operación”, quien ha llevado la voz cantante, cosa que agradezco, ha sido mi señora:

- Esta habitación, por aquí…Esta pared de este baño más aquí…¿no queda un poco pequeña esa habitación…?

- ¡Pero cómo va a quedar “pequeña” esa habitación si tiene 15 metros cuadrados…hija de mi vida…¡

- No sé, yo la veo pequeña…

El albañil sonreía y le “demostraba” que no era pequeña, que estaba más que bien.

Bueno, pues tras marcar toda la planta segunda -la primera la marcamos ayer- nos hemos vuelto a casa: yo a contar mis “vivencias”, mi señora se ha subido a su estudio a pintar un cuadro con el que lleva unos días dándole caña.

Y ahora, tras enviar este post, me voy a preparar la cena hasta que baje de su estudio mi dulce y querida señora.

Feliz fin de semana.

P.D.: Gracias a todos los blogeros que se han acordado de mí y de mi operación y me han mandado sus ánimos.

Y que quede claro que no estoy triste ni preocupado por la misma: ¡¡Me encanta ser irónico¡¡. Un beso a tod@s.

A ver, vamos por partes, como decía Jack el Destripador…

Esta mañana me han llamado del hospital de Mi Localidad para hacerme mañana por la mañana las pruebas previas a mi operación de vesícula…¡¡¡POR FIN¡¡¡

Yo me alegro un montón pero es que esa alegría es la alegría del ignorante: ¿Será para bien o para mal?.

Digo esto porque nunca se sabe si las cosas nos vienen para bien o para mal, si vamos a salir triunfantes o totalmente derrotados, si después lo celebraremos o si después lo lamentaremos o lamentarán…

Y esto viene a cuento de que hoy, en los telediarios, han dado la noticia de una señora que en una operación de liposucción, si no he oído mal, operación insignificante prácticamente, se ha quedado en el sitio…Son las cosas del DESTINO.

Yo voy muy alegre a esa operación de extracción de vesícula que, aparentemente, va a acabar con mis cólicos y que, espero y deseo, que haga que cambie mi vida y, además, para bien. Pero (¡siempre hay un “pero”, hay que joderse¡), ¿y si la cosa sale mal? ¿y si me quedo en la mesa de la operación por cualquier tontería? ¡Venga, no jodas…¡

Por si acaso, esta tarde me he pegado una muy buena vuelta por ahí con mi moto. Hacía una temperatura de 19 grados, magnífica para correr un poco, a eso de las 4 de la tarde. He disfrutado: eso que me llevo por delante.

Y esta noche, o mañana (la operación es el lunes), trataré de hacer el amor intensamente con mi señora…¡¡oye, que nunca se sabe¡¡

Y por la noche hablaré por teléfono con mis hijas…

Y, bueno, por si no vuelvo a escribir más por aquí, si veis que pasan unos días y este caballerete sigue sin escribir, aquí os presento mi nueva zona residencial, mi nuevo domicilio:

foto_cementerio.jpg

Feliz Fin de Semana.

 

En el mundo de los radioaficionados, mundillo al que pertenezco desde hace muchos años, se decía que no se podía hablar por las emisoras ni de política, ni de religión. Esas cosas son muy personales como para que alguien lance su opinión a las ondas, alguien puede oirlas y, si no está de acuerdo, se puede entablar una discusión a nivel mundial que te cagas por la pata abajo.

Por eso, esos temas, como digo, estaban vetados en el mundo de la radiodifusión con emisoras de 27 Mhz.

Y por ese mismo motivo, nunca hablaré de política ni religión en mi blog.

Si digo: “Tal político es un perfecto imbécil debido a que ha dicho tal o cual cosa o a hecho tal o cual otra…”, puede leerlo alguien que opine todo lo contrario. ¡¡Y ya la tenemos liada¡¡ Y yo no vengo a mi blog a tener ningún rifi-rafe con nadie. Quiero llevarme bien con todos, exponer mis “Vivencias” y punto redondo. Y dejar todo lo relativo a opiniones o discusiones para mis círculos íntimos: A ellos les puedo decir lo que quiera y con ellos puedo comentar cualquier tipo de tema, sea este el que sea y trate de lo que trate.

Pero a nivel “mundial”, nada de nada: Cada personaje es un mundo y un blog lo pueden leer ”cientos de mundos”, miles de mundos, y cada mundo es una opinión, es de un parecer. Que cada uno, en su casa, se lo guise y se lo coma y que a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga.

Todo esto viene a cuento porque me he metido en unos blogs donde alguien, en uno de ellos, ha vertido una opinión política sobre un tema de nombres de calles a etarras…¡¡madre mia, la que se ha liado¡¡, más le hubiera valido tener la boca cerrada: unos le daban la razón y otros le decían de todo menos bonito.

En fin. De todos modos, cada uno es muy libre de opinar en su blog lo que quiera: política, religión, sexo, aborto, pena de muerte, terrorismo, matrimonios, educación…lo que quieran. Lo único que yo digo y mantengo es que en mi blog no hablaré jamás de ese tipo de temas. Símplemente expondré mis “Vivencias”, mi forma y modo de ver, entender y vivir la Vida y asunto arreglado. Lo demás, como he dicho antes, lo dejo para mis círculos íntimos y familiares.

Hoy sigue haciendo frio y los albañiles, en mi nueva casa, siguen poniendo un ladrillo encima de otro…

Feliz Semana.