Archive for Febrero, 2008

Hace años, paseando a mi hija pequeña, la que ahora es psicóloga y que es la mayor de las dos que tengo, le hice en un parque la foto que presento.

Siempre me ha cautivado esta foto. Conseguí congelar la imagen justo en el momento en el que la sombra de mi hija, subida en el columpio, coincidía con la sombra del columpio vecino, dando esa imagen de paralelismo y quietud, como si junto al columpio que está a su lado quieto mientras ella subía y bajaba alegremente, lo único que hubiera es la sombra de “un fantasma”.

A mi entender, el disparo de la foto fué milimétrico y en el segundo exacto para que coincidieran las sombras de los dos columpios en el suelo, con la sombra de la imagen de mi hija subida en el otro columpio. Medio segundo después, y no habrían coincidido.

Ese segundo exacto y preciso en el que un día de primavera y paseando con mi hija hice la foto que presento, es el que que me ha hecho mirar muchas veces ese pedazo de cartón mientras recuerdo a mi hija paseando conmigo, y mientras me doy cuenta de lo efímera que es la vida, y de que en un segundo puede pasar de todo…hasta hacerte recordar toda una vida entera.

enelcolumpio.jpg

Y hoy, una vez más, remirando viejas fotos en blanco y negro y remirando y volviendo a remirar la imagen que presento, se me ha ocurrido ofrecer esta instantánea a todos ustedes.

Feliz Semana.

Ayer por la mañana nos fuimos mi señora y yo a La Capital, a comer con nuestras dos hijas y a enseñarles unos catálogos de baldosas baldosines, cerámicas ceramicones…que ya estoy hasta a saber la altura del tema este.

Bueno pues, por la mañana, y antes de salir de casa hacia La Capital, llamé a un restaurante típico de la misma y que está muy cerca de casa, andando, diez minutos. Nos reservaron mesa para la una y media.

Llegamos a La Capital a las doce y media y mis dos hijas, muertas totales en la cama. Después de pegar por el piso un par de voces y de poner la televisión un poco alta, a regañadientes se levantaron las dos y, eso sí, a la hora reservada estábamos los cuatro sentados alrededor de la mesa dispuestos a dar buena cuenta de cualquier cosa que nos ofrecieran. Yo tenía un hambre de lobo serrano.

La comida, entrañable; la conversación, animada y distendida, y tras pagar y sentarnos en casa en el sofá y con la tele apagada para que no molestara (que es lo único que suele hacer realmente), comenzaron mis hijas y mi señora a deliberar delante de los catálogos:

- Pues esta baldosa con esta fenefa…

- Pues anda, que esta otra para arriba y con esta otra para la parte de abajo…

- Pues no te digo yo nada si combinamos esta negra con esta blanca…

- ¿Y esta otra estilo rústico…?

Y yo, mientras tanto, largo en el sofá oyendo a unas y a otras y sin decir ni media. Sólo dije una cosa:

- Todo esto es cosa vuestra, queridas mias…Yo, como si me queréis poner el suelo rojo fuego, las paredes amarillo platanito y el techo verde oliva con manchas blancas y listones negros…

Y en eso quedamos. Ellas solitas se lo guisaron y ellas solitas, se lo comieron.

Bueno, tras despedirnos de nuestras hijas volvimos a casa. Llegamos con el tiempo justo para llegar yo a una reunión de la junta directiva de la Asociación de la que soy Secretario. Lo primero que me soltó un miembro de la junta:

- Ayer se mató contra un camión aquí cerca uno de los tuyos…

- ¿…? -me quedé mirándo a mi amigo sin entender.

- Si, hombre, un motero, que se estrelló contra un camión en una curva…aquí cerca…ayer por la tarde…muerto en el acto…

- ¡¡Joer, tio¡¡

Me dijeron, incluso, quien era: un chico joven, de unos veintipocos años. Y me dijeron de qué localidad…Con la de veces que yo he pasado por esa carretera tanto por la mañana, como por la tarde, como con frio, como con calor…Dios mio…Hoy estamos aquí y mañana estamos criando malvas o alimentando unas llamas de butano que nos han puesto debajo del culo.

De ahí el título de mi comentario: “Buen día, a medias”. Buen día por todo lo vivido con mi señora y mis hijas y mal día por la triste noticia de la muerte de un motero, uno más, en esas carreteras de Dios. Descanse en paz.

Feliz Semana.