Esta mañana me he despertado sobre las ocho y media. Mi señora, a mi lado, seguía dormida y girada hacia mí. He cogido el libro de la mesilla y me he puesto a leer, procurando no moverme demasiado para que ella pudiera seguir descansando.
He leído hasta las nueve y algo, momento en el que se ha despertado mi señora y se me ha quedado mirando:
- ¿¡Ya estás leyendo…¡?
- Pues sí, ya ves…
Poniendo la cinta de señalización en la página en la que estaba en ese momento, he cerrado el libro y lo he vuelto a dejar en su sitio.
- Igual cojo la moto y me voy a dar una vuelta. No sé qué hacer…
- ¡¡Tiene que estar haciendo un frio…¡¡ -ha dicho mi señora.
El caso es que hablando y hablando y poniendo la mano aquí y la pierna allá, hemos acabado cabalgando los dos y hemos terminado casi sudando. Creo que nos sobraba, en ese momento, todo: ropas de cama, ropas de no cama…hasta la piel creo yo que nos sobraba. Da gusto amanecer de esta forma, haciendo el amor con la persona que amas y con la que te encuentras tan bien y tan relajado, permaneciendo, después del acto, abrazados los dos un buen rato hasta que hemos decidido levantarnos. Yo tenía que hacer unos arreglos en una página web que estoy llevando.
Esto de hacer el amor, cuando se puede o cuando surje la ocasión, creo que son de los pocos caprichos buenísimos que podemos permitirnos los pobres. Es, creo yo, el único capricho que tenemos los pobres y que podemos satisfacer coincidente con los ricos. Los ricos viajan en primera, y yo, en clase turista. Los ricos veranean en yate, y yo en moto o en coche. Los ricos se aislan en una mansión dentro de un pinar y yo me meto en un bloque de apartamentos lleno de familias con crios y suegra….Es decir: no tiene nada que ver los actos de los ricos con los actos de los pobres. Pero en el capricho de hacer el amor, ahí sí que coincidimos: Ellos lo hacen y yo también.
Bueno, sí que hay una diferencia, creo yo: Yo siempre hago el amor con la misma persona, a la que quiero con toda mi alma y con la que me siento bien y feliz. Ellos, como son así y viven como viven y llevan el tren de vida que llevan, creo yo que hacen el amor con quien pueden y con quien quieren, hoy con esta o este y mañana con esa o aquél. Y eso no es hacer el amor. Yo sí que hago el amor: ellos joden o follan, que no es lo mismo. Hay una pequeña diferencia, pero a mi favor.
En definitiva y resumiendo que no sé a santo de qué tonteria y de qué leches ha salido esa disertación tan tonta y tan estúpida sobre el tema de las vacaciones de los ricos y el acto de hacer el amor. En fin, de algo hay que hablar.
Tras los aseos de rigor he salido a la terraza de mi casa a ver el termómetro: ¡¡ tres grados bajo cero marcaba el interfecto ¡¡ He decidido que no era momento de cambiarse, de ponerse uno la ropa motera y de marcharse por ahí a dar una vuelta. Lo he dejado para otro momento. La verdad es que se me han ido las ganas de montar en moto en el mismo momento de pisar la terraza de mi casa: ¡¡Ufff, vaya rasca que estaba cayendo en ese momento…¡¡
He pasado todo el día en casa, a excepción de un rato después de comer en el que me he ido a un bar, con un amigo, a tomar un café.
Mi señora, en este momento, está en su estudio pintando y yo aprovecho para contar estas cosas.
Feliz fin de semana.
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