Archive for Noviembre, 2007

Esta mañana me he despertado sobre las ocho y media. Mi señora, a mi lado, seguía dormida y girada hacia mí. He cogido el libro de la mesilla y me he puesto a leer, procurando no moverme demasiado para que ella pudiera seguir descansando.

He leído hasta las nueve y algo, momento en el que se ha despertado mi señora y se me ha quedado mirando:

- ¿¡Ya estás leyendo…¡?

- Pues sí, ya ves…

Poniendo la cinta de señalización en la página en la que estaba en ese momento, he cerrado el libro y lo he vuelto a dejar en su sitio.

- Igual cojo la moto y me voy a dar una vuelta. No sé qué hacer…

- ¡¡Tiene que estar haciendo un frio…¡¡ -ha dicho mi señora.

El caso es que hablando y hablando y poniendo la mano aquí y la pierna allá, hemos acabado cabalgando los dos y hemos terminado casi sudando. Creo que nos sobraba, en ese momento, todo: ropas de cama, ropas de no cama…hasta la piel creo yo que nos sobraba. Da gusto amanecer de esta forma, haciendo el amor con la persona que amas y con la que te encuentras tan bien y tan relajado, permaneciendo, después del acto, abrazados los dos un buen rato hasta que hemos decidido levantarnos. Yo tenía que hacer unos arreglos en una página web que estoy llevando.

Esto de hacer el amor, cuando se puede o cuando surje la ocasión, creo que son de los pocos caprichos buenísimos que podemos permitirnos los pobres. Es, creo yo, el único capricho que tenemos los pobres y que podemos satisfacer coincidente con los ricos. Los ricos viajan en primera, y yo, en clase turista. Los ricos veranean en yate, y yo en moto o en coche. Los ricos se aislan en una mansión dentro de un pinar y yo me meto en un bloque de apartamentos lleno de familias con crios y suegra….Es decir: no tiene nada que ver los actos de los ricos con los actos de los pobres. Pero en el capricho de hacer el amor, ahí sí que coincidimos: Ellos lo hacen y yo también.

Bueno, sí que hay una diferencia, creo yo: Yo siempre hago el amor con la misma persona, a la que quiero con toda mi alma y con la que me siento bien y feliz. Ellos, como son así y viven como viven y llevan el tren de vida que llevan, creo yo que hacen el amor con quien pueden y con quien quieren, hoy con esta o este y mañana con esa o aquél. Y eso no es hacer el amor. Yo sí que hago el amor: ellos joden o follan, que no es lo mismo. Hay una pequeña diferencia, pero a mi favor.

En definitiva y resumiendo que no sé a santo de qué tonteria y de qué leches ha salido esa disertación tan tonta y tan estúpida sobre el tema de las vacaciones de los ricos y el acto de hacer el amor. En fin, de algo hay que hablar.

Tras los aseos de rigor he salido a la terraza de mi casa a ver el termómetro: ¡¡ tres grados bajo cero marcaba el interfecto ¡¡ He decidido que no era momento de cambiarse, de ponerse uno la ropa motera y de marcharse por ahí a dar una vuelta. Lo he dejado para otro momento. La verdad es que se me han ido las ganas de montar en moto en el mismo momento de pisar la terraza de mi casa: ¡¡Ufff, vaya rasca que estaba cayendo en ese momento…¡¡

He pasado todo el día en casa, a excepción de un rato después de comer en el que me he ido a un bar, con un amigo, a tomar un café.

Mi señora, en este momento, está en su estudio pintando y yo aprovecho para contar estas cosas.

Feliz fin de semana.

A veces me he planteado esa pregunta: ¿se puede morir de Amor?. ¿Realmente pudieron morir de Amor Romeo y Julieta? ¿los Amantes de Teruel? ¿Calixto y Melibea?

Cuesta creer eso. A la vista de cómo funciona hoy en día la vida y a la vista de las estadísticas de divorcios, separaciones, vidas juntas pero no revueltas, etc, etc, cuesta creer que alguien pueda quitarse la vida por su otra mitad, o pueda dejarse morir de pena y abandono.

Yo, en mis mejores tiempos de enamorado, escribí alguna cosilla al respecto. No recuerdo ahora, exactamente, cual era entonces mi verdadero estado de ánimo, pero sí que puedo poneros los versos que entonces escribía para que os hagáis una idea de la posibilidad que existía entonces en mi alma de abandonar este mundo:

“Tan abatido me encuentro

que sólo espero el momento

de poder dormir.

Y ya que ni así descanso

deseo que llegue el caso

de poder morir.”

Posiblemente sean unos versos demasiado trágicos y quizás por aquel entonces no llegaría la sangre al río. El caso es que eso fue lo que escribí. Algo tendría en mi interior para poner sobre una hoja de libreta los versos anteriores.

En los tiempos de Romeo y Julieta posiblemente los amores fueran mucho más intensos y dramáticos que ahora. Posiblemente entonces, el hecho de pensar que iba a transcurrir nuestra vida sin la presencia de una determinada persona fuera motivo más que suficiente para dejarse morir de amor o desear la muerte, pero, ya he dicho más arriba que hoy en día esas circunstancias han cambiado. Ya nadie se clava puñales en el pecho por su amada o su amado. Nadie se deja caer de la torre de un castillo sabiendo que su amado ha fallecido o lo ha perdido para siempre. Nadie sufre un infarto sobre el lecho y ante el cuerpo yacente del amado….

“Me gusta amar…

Y sentir contra mis sienes

puñetazos de dolor.

Y por la boca sangrar…

Agitándome en mi lecho

escupiendo el mal sabor.

Y recordar…

que mientras yo te quise

me arrancaste el corazón.

Me gusta amar…”

Todo este comentario ha venido a cuento, como he detallado algo más arriba, a tenor de las últimas estadísticas de separaciones y divorcios existentes en la sociedad actual. Hoy en día, a la mínima que el uno hace a la otra o la otra hace al uno, la solución inmediata es la separación, el divorcio, la nulidad, el “yo a mi casa y tú a la de tus padres”. Ya no existen “noviazgos y matrimonios” como los de antes. Eso de “contigo pan y cebolla y para toda la vida”, creo que ha quedado demasiado anticuado. Eso ha quedado para los tiempos de Romeo y Julieta, Juan Diego de Marsilla e Isabel de Segura (los Amantes de Teruel), o Calixto y Melibea, a pesar de que yo prefiera los amores de antes, no tan trágicos como los protagonizados por las parejas de amantes mencionadas pero sí algo más serios, intensos, responsables, entregados y seguros de las palabras y frases que en determinados momentos se dicen el uno al otro.

Feliz Fin de Semana.

Esta mañana he salido a la terraza de mi casa, a las nueve en punto, y en el termómetro que tengo allí puesto marcaba, exactamente, cero grados: ni frio ni calor.

En estos momentos, dos horas más tarde, ya marca casi dos grados.

Los albañiles que me están haciendo la casa están trabajando levantando una pared de ladrillos, al sol. Me he asomado a la ventana de mi cocina, que da justo enfrente de mi nueva obra, y les he dicho:

- ¡ Qué bien, ¿eh?, al solecito…¡

- ¡¡Sí, de puta madre estamos aquí, por eso vienes tú…¡¡

Y además de todo eso, hace un vientecillo de esos heladores que joden el cutis y ponen de punta todo menos lo que yo me sé.

Y al hilo de estos frios y estos vientos heladores y viendo lo bien que se encuentra uno en casa, con la calefacción y oyendo música o leyendo un buen libro, pienso en lo mal que lo tendrían que pasar las gentes de tiempos pretéritos viviendo en casas donde no había ni calefacción, ni puertas y ventanas que ajustaran bien, ni paredes con cámara ni aisladas del exterior, entrando aire por todos sitios, frio por todos sitios y durmiendo sobre mantas o sábanas de tejido vasto y tan frias en las noches de invierno que parecerían ropas mojadas.

Sólo pensando en eso me entran unos escalofrios y una lástima y pena por aquellas personas que sólo el hecho de vivir ya les suponía una heroicidad sin límites.

Los imagino arrebujados en sus mantas, en camastros de mala muerte, sintiendo cómo silbaba el viento a través de las rendijas de sus puertas y ventanas, encogidos y en posición fetal, tapándose hasta las orejas y teniendo la misma temperatura, o casi, tanto en el interior como en el exterior….

No sabemos la suerte que hemos tenido de nacer donde hemos nacido y de vivir donde vivimos.

Para dar gracias a Dios sólo tenemos que echar la vista atrás, en todos los órdenes y aspectos de la vida.

Feliz fin de semana.

Esta mañana, sobre las 9, ya estábamos mi señora y yo en el Hospital de Mi Localidad. Hemos ido juntos pues me tenían que hacer una radiografía y, como buena esposa que es, mi señora no me ha querido dejar ir solo.

Estando esperando en la antesala del lugar del que de vez en cuando salía una enfermera gritando el nombre de un paciente, pasaban, de vez en cuando, camillas por el pasillo vecino con destino a Dios sabe qué sitios y todas con un paciente sobre ellas, tapado con una sábana hasta el cuello y algunas, con el gotero unido a la cama y a las venas del paciente.

Ha pasado una camilla empujada por un joven enfermero en la que había una anciana aunque, más que anciana parecía la propia muerte o la propia figura de cualquier momia de esas que solemos ver en los museos, cubiertas por una vitrina y envueltas en vendas: la cara totalmente hundida, pómulos salientes, la boca abierta y sin dientes, los ojos perdidos en el techo del pasillo, arrugas hasta en el claro de los ojos, el cuerpo se adivinada debajo de la sábana que la cubría…la verdad es que me ha impresionado esa figura. Todavía ahora, seis horas después de haberla visto casi de pasada, recuerdo perfectamente la cara de esa persona que está, casi con total seguridad, en la misma puerta de La Muerte.

¿Ese es el Destino que todos tenemos marcado en la rayas de nuestras manos?.

Dios…, no dejes que llegue a ese estado.

Esa anciana no estaba viva: estaba vegetando, sobreviviendo, aguantando, quizás deseando morir y sin poder. Eso no es vida, eso es el mismísimo infierno rodeado de gestos de cariño o de intentos por mantenernos vivos pero, en definitiva, el Infierno.

La Vida hay que vivirla y disfrutarla. La Vida no hay que sufrirla y padecerla. Y menos ya en esos extremos de la vida en los que nada se puede hacer, nada podemos hacer, nada sentimos, nada oímos, nada vemos, nada saboreamos, nada gustamos…Es todo un continuo pasar y respirar, aguantando un día y otro, pasando un día y otro, siempre igual, sin ilusiones ni esperanzas, sin alegrias ni deseos, sin esperanza de ningún tipo…El único deseo que puede que tenga esa anciana es el de la propia Muerte. Y es el único que no le van a satisfacer. Cualquier otra cosa que pida, si es que puede, se la darán, cualquier cosa menos el Deseo que con más fuerza está pidiendo: El de dejarla Morir en Paz.

Feliz resto de semana

Ayer, en los telediarios, decían constantemente a la hora de hablar del tiempo que las temperaturas iban a bajar. Y en efecto, han bajado. De un día para otro, estos del tiempo suelen acertar…casi siempre.

Y yo doy fe de que han bajado porque esta mañana he estado en lo alto de la obra que me están haciendo, concretando algunas cosillas con el albañil, y puedo asegurar sin la más mínima posibilidad de error, que hacía un frio de mil pares de narices….coloradas.

He estado en lo alto de la obra soportando el fuerte viento, las temperaturas de 5 grados, el cielo totalmente cubierto y plomizo y un pañuelo en la mano para ir limpiando lo que mis narices iban segregando incapaces de controlar, cosa de una hora: ¡¡Se me han puesto hasta los pezones de las tetas, duros, puntiagudos y dolorosos…¡¡ Hacía tiempo que no pasaba tanto frio como esta mañana en lo alto de mi obra.

Cuando, después de terminar el tema de la obra con el albañil he vuelto a casa, al entrar y recibir la calorcita de mi piso, ha sido como un orgasmo erótico-amatorio-sexual de esos que de vez en cuando celebro y festejo en los brazos de mi señora. Bueno, no tanto pero parecido.

A la media hora de estar en casa y escribiendo cosas, aún me dolían los pezones cuando me los tocaba, tanto ha sido el frio y el padecimiento que los pobres botoncitos han tenido que soportar en lo alto de una obra, con viento, frio y nubes plomizas durante una hora.

Esa ha sido, mayormente, mi vivencia del día de hoy, aparte de otras muchas cosas que me han sucedido, gentes con las que he hablado, personas que he visto, llamadas de teléfono, visitas al banco, visitas de mis padres a mi casa, etc, etc.

Y ahora, dentro de diez minutos, cenaremos, veremos un poco la tele y nos meteremos en la cama a leer un rato…a leer o a lo que haga falta.

Dicen que bajan las temperaturas…¡¡A mí me lo van a decir…¡¡

Feliz resto de semana.

En términos redondos y a grandes rasgos y sin perfilar mucho, euros arriba, euro abajo…:¡¡¡ UN MONTÓN…¡¡¡

Primero, más o menos, tienes una serie de coloquios y entrevistas con el arquitecto, para decidir cómo quiero la casa…Vas un día, vas otro…y al final nos aclaramos todos sobre cómo la queremos y qué forma y distribución pensamos darle a las habitaciones y plantas.

Se hace el proyecto, tarda un tiempo, lógicamente, y cuando llega lo primero que llega es la carta de pago para el arquitecto….¡¡¡ UN MONTÓN…¡¡¡ Ysólo etamos hablando del 70% del total de lo que le tenemos que pagar.

Después viene el albañil, se supone que ya lo hemos contratado porque el presupuesto que nos ha hecho nos ha parecido el más justo dentro de nuestras posibilidades económicas. No obstante y aún con todo, dicho presupuesto es…¡¡¡ UN MONTÓN…¡¡¡

Antes de comenzar la obra hay que pasar por el Ayuntamiento a pedir el correspondiente permiso de obra…El 19% de no sé qué, total y resumiendo…¡¡¡ UN MONTÓN…¡¡¡

Comienza el albañil y cada dos por tres te empieza a pedir dineros. En mi caso, ya he pagado tres veces con un total de unos 60.000 euros aproximadamente, sin contar, por supuesto, al arquitecto y al ayuntamiento.

Comienza a subir la obra, vas a tener que seguir pagando hasta llegar al tope final de lo presupuestado, y mientras te llegan los primeros pagos de dirección de obra y coordinación de obra del aparejador y eso supone…¡¡¡ UN MONTÓN…¡¡¡

Esos pagos del aparejador te los va a ir haciendo a lo largo de la obra en dos o tres veces, para que la patada en el cielo de la boca no sea tan fuerte, no sé si me explico.

La casa se está terminando pero mientras hay que contratar eléctricos…¡¡¡ UN MONTÓN…¡¡¡, carpinteros para puertas…¡¡¡ UN MONTÓN…¡¡¡, ventanas de aluminio y balcones varios…¡¡¡ UN MONTÓN…¡¡¡, fontanería, grifería y calefacciones…¡¡¡ UN MONTÓN…¡¡¡, aire acondicionado…¡¡¡ UN MONTÓN…¡¡¡, pintores…¡¡¡ UN MONTÓN…¡¡¡…y todo eso sin contar que cambiemos un suelo o un alicatado o unas ventanas o un tipo de pintura, o una cocina…y pongamos ahora algo que nos ha gustado un poco más y como ya estamos metidos en harina pues igual me da pedir en una esquina que en dos…Y donde había que pagar un millón por el tipo de suelo contratado ahora resulta que hay que pagar un millón y medio…o algo así.

Y como el dinero no llega porque uno no es hijo de ningún magnate de las finanzas o de los petróleos negros para refinerias, no me queda más remedio que hacer una visita, y otra, y otra, al banco más cercano a decirles que me estoy haciendo una casa y que no tengo dinero…¿Puede usted dejarme un buen puñado de euros, querido amigo?. El banquero te sonríe con una boca de lobo que está diciendo “ven que te chupo la sangre” y te responde que sí, que hablando se entiende la gente y que para eso estamos, para ayudar al cliente…

¡¡sí, sí, ayudar al cliente, el muy cabrón…¡¡

¿Quién no conoce el tema de las hipotecas?. Pues eso.

Resumiendo: que nos tienen agarrados por las pelotas o partes blandas, no tenemos ni un duro en el banco, los meses los pasamos a duras penas y tragando mucha saliva y, eso, sí, tenemos una casita de dos plantas y de 150 metros cuadrados.

¿Cuánto cuesta hacerse una casa hoy en día…? ¡¡¡ UN MONTÓN…¡¡¡

Y no he contado las cantidades ingentes de pastillas contra el dolor de cabeza que he tenido que comprar y tomar, las horas de vigilia, las pesadillas, las horas y horas haciendo cuentas que nunca cuadran y…y no sé cuántas cosas más.

Feliz semana.

Vaya tarde que llevo con la dichosa obra que me están haciendo. Creo que voy a empezar a tomar algún que otro tranquilizante para los nervios porque, de lo contrario, vamos a acabar todos en el “frenopaúsico”.

Me ha llamado el albañil que me está haciendo la casa, que me pasara un momento por la obra para comentar algo. Ese algo era que si los futuros desagües del baño de la buhardilla, que a ver por dónde los quería sacar porque, según dónde pusiera el baño…que si esto, que si lo otro, que si este cura no es mi padre.

Bueno, después del replanteo, estudio de zona de guerra, análisis financiero de ladrillos y bovedillas varias y control estadístico de la inflación sobre mi ya de por sí depauperada alegria financiera y económica, hemos decidido lo que hemos decidido que, en resumen y en definitiva, no había tanta sangre en el puchero.

¡Uf, menos mal¡

Digo menos mal porque ya me pidió el viernes pasado 12.000 euros para ir gastando y para ir pagando diversos materiales de la familia de los ladrillos, vigas y viguetas, bovedillas, hierros de distintos grosores y planchas metálicas de no sé qué leches de diámetro de varilla.

Y después de estar con el albañil en todo lo alto de la casa hablando de lo ya expuesto, me he quedado con ellos un par de horas charrando y viendo cómo ponían hierros y varillas y cómo los unian y enlazaban unos con otros preparando todo el forjado a la espera de que mañana echen el hormigón encima…¡¡helado de frio me he quedado…¡¡

Lo dicho: entre unas cosas y otras, entre ven y sube, paga y prepara, mañana hablamos, y no te vayas muy lejos que luego te llamo, me están entrando unos nervios de obra y unos temblores de piernas que no sé si eso es bueno o es malo.

Sólo me ha faltado, para temblar más, el frio que he pillado en todo lo alto de la obra. Ya no me temblaban sólo las rodillas: ¡¡Hasta los dientes parecía que se querían liar a tortas, los de arriba con los de abajo¡¡

- Bueno, yo me voy a mi casa…Os dejo -les he dicho a los albañiles.

- Tienes frio, ¿eh? -me ha dicho el albañil sonriendo.

- Joer, macho, estoy acojonao…

Me voy a preparar para cenar una buena sopa caliente a ver si reacciono, porque es que hasta los dedos me cuesta moverlos, todavía, sobre el teclado del ordenata.

Feliz obra…digoooo: feliz semana.

La vida pasa a nuestro lado y por encima de nosotros a una velocidad realmente endiablada. Nada podemos hacer, por más que lo intentemos, para detener su inexorable avance. La vida pasa para mí, para mi vecino, para el Rey, para cualquier empresario por muy rico que sea, para el limpiacoches y para el conserje del inmueble, para la señorita y para la abuela, para el niño de teta y para las tetas de la madre, para mi padre y para mi hija, para el delincuente y para el abogado defensor, para el cura y para el obispo, para el monaguillo y para Su Santidad, para el borracho y para el abstemio, para el fumador y para el enfermo de cáncer, para los pájaros, para mi perro, para los árboles y para el césped del jardín…La vida, sencillamente, pasa.

No podemos detenerla como si de una película vista a través de un vídeo se tratase. No podemos parar la vida con la tecla del “stop” y volver a ponerla en marcha con el “play” cuando más nos interese: por mucho que pulsemos la tecla del “stop” intentando detenerla, ella va a seguir funcionando, va a seguir pasando cinta. El “play” está conectado fijo, hagas lo que hagas.

Y como he dicho arriba, lo hace a una velocidad endiablada: tan pronto estás en tu cama durmiendo con la ventana cerrada y la calefacción echada porque estamos en invierno, como estás en la cama con la ventana abierta porque hace una noche de bochorno y estamos en agosto. De un día para otro pasas del invierno al verano y cuentas uno más…

Sólo nos queda, frente a ese inexorable avance del tiempo, vivir sin pensar. Como pienses, ya la has cagado. No pienses y vive.

El pino joven tiene la corteza del tronco fina y lisa.

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El pino viejo tiene la corteza rugosa y llena de nudosidades, es el fiel reflejo del paso del tiempo. Para el pino también pasa.

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Feliz semana.

Ayer por la mañana, a eso de las nueve y media me han llamado al móvil, justo en el momento en el que sacaba la moto de mi garaje.

- Acabamos de llegar…Te esperamos en el bar del hotel…

- Vale, perfecto, estoy con vosotros en cinco minutos.

Me he dirijido al punto de encuentro donde me esperaban 6 amigos moteros que acababan de llegar de La Capital: Venían a verme, a almorzar todos juntos y a pasar un rato en buena armonía.

Nos hemos juntado y tras los saludos de rigor, los apretones de manos y los golpes cariñosos en la espalda nos hemos ido a un restaurante que ya tenía yo apalabrado desde ayer para almorzar nuestro típico almuerzo motero: huevos fritos con jamón, vino, gaseosa y unos cafés y cortados.

El almuerzo ha estado rodeado de un ambiente muy cordial. Comentarios de todo tipo, mayormente en torno al mundo de la moto, lógicamente.

Más de una hora hemos estado sentados a la mesa y el precio de todo lo devorado, más que económico. Todo perfecto.

Tras el almuerzo han dicho de marcharse a La Capital. Una hora y cuarto de viaje no se lo quitaba nadie y tenían que llegar a la hora de comer.

Hemos quedado en ir todos juntos, yo inclusive, hasta casi mitad de camino. Les he acompañado unos cincuenta kilómetros. Siete motos a buen ritmo, una detrás de otra, y por unas carreteras perfectas de asfalto, de ámplias curvas que invitaban a unas ligeras tumbadas y con unas temperaturas muy agradables para la época del año en la que estamos.

Tras llegar a mitad de camino, hemos parado en una salida de un pueblo, a la orilla de la carretera, nos hemos despedido y ellos han seguido a La Capital, y yo, a mi casa, otros cincuenta kilómetros de vuelta.

Todo perfecto. Todo muy agradable y la compañía, inmejorable.

Estos momentos de relax y de buena armonía con los amigos es lo que te llena la vida, lo que hace que digas que lo importante en esta vida no es el dinero, es el amor de las personas, la amistad, la  buena relación y, por supuesto, la salud.

Estos momentos son los que te hacen desear que llegue el próximo fin de semana, el próximo encuentro con los amigos, la próxima concentración…Y unos amigos que son capaces de hacer 210 kilómetros para venir a verte y para almorzar todos juntos, sólamente para eso, son unos amigos de verdad. Esos que, al despedirnos, te dan un fuerte apretón de manos, un apretón de hombros y te dicen muy sinceramente aquello de: “¡Cuídate y ten cuidado a la vuelta…Nos vemos¡”

Bendita amistad, Señor.

Ahora, en casa, solo, pues mi señora se ha ido con una amiga a ver una exposición de cuadros de pintura, reflexiono un poco sobre todo lo ocurrido en el día de ayer, recuerdo, disfruto con todo ello, y doy gracias al mundo y a la vida por permitirme disfrutar de algo que, hoy en día no es demasiado habitual, no es moneda de uso excesivamente corriente: ¡¡LA AMISTAD¡¡

Feliz domingo.

Acabo de llegar y espero estar por aquí mucho tiempo. Iré escribiendo mis Vivencias tal y como me vayan sucediendo y con una frecuencia lo más corta y seguida que mis quehaceres me permitan.

Igual escribo un día tres artículos como estoy una semana sin decir ni esta boca es mía. Todo va a depender de las obligaciones, de mis viajes y del estado de ánimo que es lo que hace que te sientes a escribir y a expresar tus emociones.

Bueno, de momento y por hoy, vale. Como calentamiento de dedos frente al ordenador expresando una idea de lo que pretendo con este Blog, creo que es suficiente. Nos vemos.

Feliz fin de semana.