Archive for Noviembre 23rd, 2007

Al final hemos acabado adelantando la “cita” con nuestras hijas.

Nos llamaron anteayer por la noche, a última hora, diciendo que si podíamos ir a La Capital el jueves. Realmente a nosotros nos da igual un día que otro. Tenemos todo el tiempo del mundo y parte de los mundos cercanos o lejanos a nuestro planeta Tierra.

Llegamos ayer al mediodía y como no había nadie en casa nos fuimos a comer a un restaurante vecino y del que ya, con tantas veces como hemos ido a comer allí, somos casi de la familia.

- ¿Qué tal tu niña? -le preguntaba mi señora a la dueña del restaurante apenas nos sentamos a una mesa y tras ser recibidos por ella.

- Ahí está…¡Es un trasto…¡

En fin, que tras la comida, a casa, a esperar a nuestras hijas.

La pequeña, la que está estudiando, vino a eso de las tres y media, tras acabar sus clases, y la mayor, casi a la vez.

Mi señora ya les tenía preparada una buena y suculenta comida. Hasta el culo se han puesto de comer.

Con la pequeña me he pegado yo media tarde enseñándole el manejo de un programa que le he traido grabado y que le hacía falta para unos ejercicios de clase. ¡No se ha puesto contenta ni nada, la pobre¡ Y la mayor ha vuelto al trabajo hasta las 8, hora en que, tras volver, nos hemos arreglado un poco y nos hemos ido a cenar por ahí.

Hemos cenado en agradable tertulia comentando de todo y sobre todo y, a las once de la noche y con las calles medio vacias y con un ligero viento que se había levantado, ligeritos a casa.

Tras ver un rato la televisión, a dormir que al día siguiente las dos hijas tenían que madrugar, una para irse a clase y la otra para ir a trabajar. La vida continua. La vida es así, un rato de cada cosa, un rato bueno y otro no tan bueno o uno malo y otro no tanto. Y con esa suma de ratos buenos y malos, regulares y peores, buenos y acojonantes, vamos confeccionando nuestra vida. Simplemente.

Ahora, las doce y algo de la mañana, estamos esperando a que vengan nuestras hijas para comer todos juntos y después, mi señora y este que suscribe nos iremos a Nuestra Localidad. Dejaremos solas a nuestras hijas hasta el próximo día que quieran que volvamos para estar con ellas un rato. Y este es el último apartado que también configura nuestas vidas: La Esperanza.

Feliz fin de semana.