Archive for Noviembre 18th, 2007

Esta mañana he salido con la moto a dar una buena vuelta. Hacía días que no hacía tantos kilometros de un tirón. La temperatura era, cuando he salido de casa, de tres grados sobre cero y el sol bastante cálido.

He disfrutado.

Ya por la tarde, me he puesto a ver fotos viejas, de esas en blanco y negro y con los bordes ondulados.

En una de ellas estaba yo con mis padres, en brazos de mi madre, con tres meses de vida y vestido y adornado con unas puntillas que me asemejaban a una muñequita con velos y sedas…Señor, cómo ha pasado el tiempo.

En otra estaba yo subido a una pequeña tapia y entre mis padres, con tres años de vida y vestido con un pantaloncito corto con una especie de peto con unos tirantes de rayas muy bonitos. Mi padre, en esta foto, sujetándome con su mano derecha por detrás de mi cintura. Los padres siempre atentos y preocupándose de sus polluelos.

En otra estaba yo subido a una moto modelo “vespa”, de esas que te ponían en las ferias con un cartel detrás semejando un paisaje o un edificio conocido para conformar el fondo de la foto. Puede que esa fuera mi primera moto. ¿Allí nació mi verdadera afición motera?.

En otra estaba yo saliendo de una iglesia, con mi madre de la mano y llevando tras de mi y tirado por una cuerda, un caballito de cartón con ruedas. A mi madre sólo se le ve el lateral izquierdo hasta el hombro y su mano sujetando la mia.

En otra se me puede ver con un pantaloncito corto y unos rizos negros muy originales a la vez que tengo los ojos abiertos como platos y la boca cerrada con los labios muy apretados. Siempre me ha dicho mi madre que en esa instantánea estaba yo mirando un carrito de helados que en ese momento pasaba por delante de mí. Imagino que mis deseos más vehementes en ese preciso momento estarían enfocados a la obtención de alguno de los helados que viajaban dentro del carrito.

Viendo esas fotos te das cuenta de lo corta que es la vida, de lo pronto que pasan los años, de la poca diferencia de tiempo que hay entre esas fotos y las que haya podido hacer cualquiera de estos días. La única diferencia real es que esas fotos están en blanco y negro y las últimas que he hecho son en color y están guardadas en el disco duro de mi ordenador.

La vida, viendo esas imágenes, es un suspiro, pero un suspiro corto, muy corto; es un flash, pero un flash corto, muy corto. Un simple chasquido de dedos, un interruptor de luz que enciende y apaga las luces del corto y estrecho pasillo de la vida.

Feliz semana