Archive for Noviembre 15th, 2007

Esta mañana, sobre las 9, ya estábamos mi señora y yo en el Hospital de Mi Localidad. Hemos ido juntos pues me tenían que hacer una radiografía y, como buena esposa que es, mi señora no me ha querido dejar ir solo.

Estando esperando en la antesala del lugar del que de vez en cuando salía una enfermera gritando el nombre de un paciente, pasaban, de vez en cuando, camillas por el pasillo vecino con destino a Dios sabe qué sitios y todas con un paciente sobre ellas, tapado con una sábana hasta el cuello y algunas, con el gotero unido a la cama y a las venas del paciente.

Ha pasado una camilla empujada por un joven enfermero en la que había una anciana aunque, más que anciana parecía la propia muerte o la propia figura de cualquier momia de esas que solemos ver en los museos, cubiertas por una vitrina y envueltas en vendas: la cara totalmente hundida, pómulos salientes, la boca abierta y sin dientes, los ojos perdidos en el techo del pasillo, arrugas hasta en el claro de los ojos, el cuerpo se adivinada debajo de la sábana que la cubría…la verdad es que me ha impresionado esa figura. Todavía ahora, seis horas después de haberla visto casi de pasada, recuerdo perfectamente la cara de esa persona que está, casi con total seguridad, en la misma puerta de La Muerte.

¿Ese es el Destino que todos tenemos marcado en la rayas de nuestras manos?.

Dios…, no dejes que llegue a ese estado.

Esa anciana no estaba viva: estaba vegetando, sobreviviendo, aguantando, quizás deseando morir y sin poder. Eso no es vida, eso es el mismísimo infierno rodeado de gestos de cariño o de intentos por mantenernos vivos pero, en definitiva, el Infierno.

La Vida hay que vivirla y disfrutarla. La Vida no hay que sufrirla y padecerla. Y menos ya en esos extremos de la vida en los que nada se puede hacer, nada podemos hacer, nada sentimos, nada oímos, nada vemos, nada saboreamos, nada gustamos…Es todo un continuo pasar y respirar, aguantando un día y otro, pasando un día y otro, siempre igual, sin ilusiones ni esperanzas, sin alegrias ni deseos, sin esperanza de ningún tipo…El único deseo que puede que tenga esa anciana es el de la propia Muerte. Y es el único que no le van a satisfacer. Cualquier otra cosa que pida, si es que puede, se la darán, cualquier cosa menos el Deseo que con más fuerza está pidiendo: El de dejarla Morir en Paz.

Feliz resto de semana