Si hubiera alguna forma de borrar un día del calendario, pasar sobre él como por la acera de una calle y olvidarlo completamente sin recordar ni uno sólo de los segundos que conforman las 24 horas de ese día, yo borraría el día de hoy.

Qué mal lo he pasado desde las cinco de la madrugada en que me he despertado con unos fuertes dolores de estómago y…para qué seguir.

A las siete de la mañana, vuelta a lo mismo. A las doce del mediodía, vuelta a repetir.

Apenas he desayunado. Apenas he comido. Todo el día con un malestar general, indisposición total y absoluta y una dejadez digna del hombre más perro del planeta Tierra.

Ahora ya me encuentro mucho mejor. Yo diría que casi bien. Vamos a dejarlo en regular sólamente, porque aún tengo ese ronroneo estomacal que hace que tenga ciertas dudas de la deriva que puede tomar lo que lleva todo el día maltratándome.

Pero de como estaba esta madrugada a como estoy ahora, ni punto de comparación.

¿Cómo se puede alterar la vida de una persona así, de repente y sin venir a cuento?

Ayer, perfecto todo. Hoy, desde esta madrugada, todo el día con la goma de borrar en la mano para borrar este día, esta fecha del calendario, y meter sus veinticuatro horas en la parte de mi cerebro donde, imagino, se almacenan las cosas de las que jamás recuerdas nada.

Pero viendo cómo voy mejorando siento una alegría de vivir enorme. Me doy cuenta de lo magnífico que es la salud y el bienestar en las personas y más, cuando echo la mirada atrás, a ese primer momento de las cinco de la madrugada cuando me he despertado con esos terribles dolores.

¿El dinero? No hijo, no. La Salud. Eso es lo más importante y lo mejor. Sin eso, sobra todo. Sin la salud no somos nada ni nadie. Sin el bienestar del cuerpo y la alegria de vivir, todo lo demás sobra. Sin la salud ¿para qué quiero una cuenta corriente con incontables ceros si no voy a poder disfrutarlos?

Con tener lo justo para comer y beber y algo para algún capricho y una salud de hierro junto a una alegría de vivir inalterable e inacabable, me conformo. No quiero nada más. Bueno, sí, y que todo esto que acabo de pedir pueda disfrutarlo y vivirlo junto a mi familia y amigos, junto a todas esas personas que sé que me quieren y a quienes quiero. Todo lo demás, pecata minuta.

Hoy, por ese motivo, no he salido con mi moto. Y eso duele… A ver mañana.

Ya me encuentro mucho mejor. Gracias a Dios.

Feliz fin de semana.

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