<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<!-- generator="wordpress/wordpress-mu-1.2.4" -->
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	>

<channel>
	<title>VAYA TIPOS!</title>
	<link>http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq</link>
	<description>Imágenes y relatos sólo para gente adulta, bien adulta, nada de muchachos. Comentarios sobre una película que me gustó mucho.</description>
	<pubDate>Thu, 03 Jul 2008 03:20:23 +0000</pubDate>
	<generator>http://wordpress.org/?v=wordpress-mu-1.2.4</generator>
	<language>en</language>
			<item>
		<title>COLOMBIA,  BRAVO…  BRAVO…</title>
		<link>http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/577-colombia-bravo%e2%80%a6-bravo%e2%80%a6/</link>
		<comments>http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/577-colombia-bravo%e2%80%a6-bravo%e2%80%a6/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 03 Jul 2008 03:20:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>juliocesarq</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[PERSONAL]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/577-colombia-bravo%e2%80%a6-bravo%e2%80%a6/</guid>
		<description><![CDATA[   Esta tiene que ser una de las mejores tardes que han transcurrido en mucho tiempo, y fue por la noticia llegada del otro lado del Arauca. Quince personas inocentes, quince seres que habían permanecido durante años a merced de bandoleros que los mantenían prisioneros, vejados, humillados, tratados como animales, incluso sujetos con cadenas, han [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>   Esta tiene que ser una de las mejores tardes que han transcurrido en mucho tiempo, y fue por la noticia llegada del otro lado del Arauca. Quince personas inocentes, quince seres que habían permanecido durante años a merced de bandoleros que los mantenían prisioneros, vejados, humillados, tratados como animales, incluso sujetos con cadenas, han sido liberados mediante una brillante, precisa y sorprendente acción militar. Todos sanos y a salvo, gracias a Dios. Para ellos ha terminado la pesadilla de saber sus vidas en manos del capricho del momento de delincuentes, aunque seguramente les costará hacerse a la idea de que ya no son rehenes; pero lograrán continuar. Verán a su gente, reirán, comerán, pasearán, se molestarán o se echarán en una cama, sus camas, a dormir o a querer. La vida comienza nuevamente para ellos. Aún quedan otros, pero el gobierno colombiano parece tener una meta clara: no descansar hasta que el último deje de estar en manos de sus captores, y estos enfrentados a la justicia por sus actos.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong>   De verdad que uno se alegra por esa señora Ingrid, tan apacible, tan clara en su razonamiento, tan firme en sus convicciones. Y por los tres norteamericanos, y por los once militares y policías. Fue conmovedor verlo; qué nos quedaba si no era reír, aplaudir, llamar a los amigos y familiares para comentarlo, como todo el mundo. Bravo. Bravo por todos ellos. Bravo por Colombia.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong>   Quien también debe estar que baila en una pata es ese bárbaro de Uribe Vélez. Como dicen en su tierra, resultó tremendo berraco. Con esa cara de sacristán y con esa vocecita de quien canta en el coro de la iglesia, resultó un carajo resuelto a todo por cumplir la promesa que hizo al llegar a la presidencia: acabar con la insurgencia que mancó el destino de Colombia. Ni gritos de lobbys pagados, ni prensas ‘liberales’ acusándolo desesperadamente de esto y aquello, ni narco diputados o Piedades impías, ni presidentes que convierten sus territorios en aliviaderos de estos malandros ha valido de nada. Únicamente les queda la pataleta destemplada, las caritas de arrechitos, las denuncias vacías e inútiles. Cercano está el día cuando los colombianos se sientan seguros y libres de estos grupos terroristas. Y ese será un gran día.</strong><strong> </strong></p>
</p>
<p><strong>Julio César.</strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/577-colombia-bravo%e2%80%a6-bravo%e2%80%a6/feed/</wfw:commentRss>
		</item>
		<item>
		<title>ESPERANDO UNA NOCHE CUALQUIERA… (2)</title>
		<link>http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/576-esperando-una-noche-cualquiera%e2%80%a6-2/</link>
		<comments>http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/576-esperando-una-noche-cualquiera%e2%80%a6-2/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 03 Jul 2008 03:17:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>juliocesarq</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[VAQUEROS ENAMORADOS]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/576-esperando-una-noche-cualquiera%e2%80%a6-2/</guid>
		<description><![CDATA[
   ¿Quién no sentiría celos? 
   La última vez echaba un cuento cualquiera donde Jack espera una noche en una cantina a Ennis, para verse, para ir a donde generalmente acudían para matar las ganas que siempre sentían el uno por el otro. Mientras esperaba, Jack reparó en un joven que lo miraba mucho. Recordemos todos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="attachment wp-att-574" href="http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/576-esperando-una-noche-cualquiera%e2%80%a6-2/como-no-celarlojpg/" title="como-no-celarlo.jpg"><strong><img src="http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/files/2008/07/como-no-celarlo.jpg" alt="como-no-celarlo.jpg" /></strong></a></p>
<p><strong>   ¿Quién no sentiría celos?</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>   La última vez echaba un cuento cualquiera donde Jack espera una noche en una cantina a Ennis, para verse, para ir a donde generalmente acudían para matar las ganas que siempre sentían el uno por el otro. Mientras esperaba, Jack reparó en un joven que lo miraba mucho. Recordemos todos que el vaquero de rodeos es un tipo increíblemente apuesto, y a su llegada, Ennis lo encontró como muy amistoso con el muchacho. Eso lo llenó de rabia y discutieron. Ennis dijo cosas terribles, y Jack le replicó con ese genio siempre tan vivo como tiene.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>   Amigos que leyeron el cuento, me dijeron que era tonto ponerlos a pelear así, pero debemos recordar que esos dos estuvieron viéndose, a escondidas pero viéndose al fin y al cabo, durante veinte años, entre ellos debió pasar de todo. Además, me agradan las historias donde Ennis cela y sufre por Jack. Su cuenta con él no estará cubierta jamás, al menos en mi opinión. Debemos recordar también que después de una buena pelea…</strong></p>
<p><strong>……….</strong> </p>
<p><a rel="attachment wp-att-575" href="http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/576-esperando-una-noche-cualquiera%e2%80%a6-2/siempre-asijpg/" title="siempre-asi.jpg"><img src="http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/files/2008/07/siempre-asi.jpg" alt="siempre-asi.jpg" /></a></p>
<p><strong>   Te necesito…</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>   -No puedes salirme con eso, decirme que tienes otro compromiso. Habíamos planeado este encuentro hace días. ¡Tú lo sabías! No puedes irte así. Te he estado esperando desde hace semanas. –le reclama Jack, en la oscura y estrecha calleja.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>   -Y eso ¿qué? Vuelve a tu mesa y sigue con lo que hacías. –acusa con voz acerada, oprimiendo los labios, lleno de rabia.- Eres un maldito puto, Jack Twist. ¿Tanto necesitas eso que te expones por un mesero en una cantina cualquiera? –reprocha con rabia y dureza.- Eres un tipo desvergonzado y un día de estos nos meterás en problemas a los dos. Y no voy a dejar que me hagas caer contigo en tus cochinadas.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>   -¿Qué? –exclama Jack, con boca y ojos muy abiertos.- ¡Cállate, maldito bastardo! –le grita, señalándolo con un dedo.- Toda mi maldita vida contigo me la he pasado protegiéndote, y cuidando a todos, porque no me quedó otro remedio. ¿Cuándo te he hecho una escena o he provocado un escándalo? Siempre he estado ahí para ti, porque quise, sin pedirte nada. Siempre he sido tu amigo bajo tus términos, el amigo a quien quieres ver unas pocas veces al año, manosear un rato y luego alejar como a un sarnoso, pero yo lo acepté así. Por ti cruzo todo este territorio, por ti dejo los riñones en la carretera, por ti dejo a mi familia y mi casa mientras tú sólo esperas que yo llegue y te des… el gusto y luego me miras cansado, aburrido, deseando que me vaya y te deje en paz. Tú te ocultas. Tú me ocultas. Me acusas de marica, y en tu cabeza eso soy, ¿verdad, Ennis?: ¡Jack, el marica! Por eso jamás me has presentado a nadie en la calle aunque saludas a uno que otro cuando vamos a una cantina, como si temieras que fuera tan marica que todos se darán cuenta. Ese soy yo, ¿no?: Jack, el cochino. El cochino marica. –deja escapar con rabia y amargura.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>   -¡No me culpes de nada, hijo de puta! –gruñe incómodo, molesto consigo mismo, pero sobretodo con Jack.- Vienes porque quieres. Tú lo quieres…</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>   -Sí, porque quiero venir. Cuando paso tiempo sin verte… deseo estar aquí, Ennis, porque verte se me hace una necesidad. Pero me cansa ver la distancia que pones siempre entre los dos. La cautela con que me hablas, con la que me miras. Me molesta ver tu cansancio cuando estamos juntos en una cama y te hablo y piensas que sólo digo tonterías. Jamás te haría daño, no soy un sucio monstruo ni el marica necio que te marcará delante de todos, pero siempre temes que te lastime. ¡No lo haré! Sólo soy el tipo que de vez en cuando se deja caer por aquí y quiere estar cerca de su amigo, nada más, porque eso lo dejaste muy claro años atrás, que para mí no había nada más, que para mí no existía futuro. Sólo soy eso… tu amigo que viene de vez en cuando. Dijiste que sólo podíamos aguantar, y he aguantado todos este tiempo.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>   -¿De verdad? –le grita al rostro, transfigurado por una rabia que Jack no entiende. La verdad es que un fuego malo consume el pecho de Ennis.- ¿Mi amigo que viene de vez en cuando? ¿Eso es todo lo que haces de tu vida, Jack? ¿Nunca has hecho más? ¿Que pasó durante los años que no nos vimos? ¿Qué haces en los meses que no nos vemos? ¿Sólo Lureen comparte tu vida? ¿Sólo ella entra en tu cama? –demanda saber con rabia.- En tu guantera, esos fósforos mexicanos, ¿de dónde salieron? ¿Desde cuándo están ahí? ¿De qué hablabas con ese tipito dentro del bar, tan sonriente? ¿Qué le decías mientras lo mirabas con fijeza? ¿Qué te decía él con su sonrisa boba? ¿Que tus ojos son bonitos, que tu sonrisa es maravillosa, comentaba sobre lo bien que hueles? ¿O hablaban de mujeres? ¿O de toros y caballos? –quiere saber, casi escupiendo al rostro de Jack, con furia. </strong><strong> </strong></p>
<p><strong>   Para Ennis era una tortura permanente pensar en Jack cuando no estaban juntos. Había momentos en los que se enternecía recordándolo dormir a su lado, cuando deseaba besarlo y acunarlo con una ternura que le asustaba, pero la mayor parte del tiempo sentía un miedo que no expresaba nunca: ¿y si estaba con otro? Le quemaba en el alma el entender para sí que la única persona a la que amaba más que a su vida misma era precisamente otro hombre, pero no había podido hacer nada para evitarlo, no fue algo que quiso, no lo decidió. Un día vio los ojos de ese tipo frente a él, mirándolo con franca curiosidad frente a una oficina a la que fue en busca de empleo, y supo en ese instante que estaba perdido. En ese momento pensó en huir, pero temblando, había decidido esperar, porque le gustaba mirarlo y en su inocencia de muchacho tonto pensó que con eso bastaría para sentirse bien, con sólo estar a su lado y mirarlo cuando él estuviera descuidado. Ahora le atormenta pensar que a ese otro hombre no le bastara uno que otro encuentro al año para ser feliz, y que busque por ahí, por fuera, lo que no encuentra con él.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>   -No estaba haciendo nada malo. –grita molesto Jack, con el rostro muy rojo, arrecho realmente, dejando salir su temperamento explosivo también.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>   -¿De qué hablaban entonces? ¡Yo los vi! Parecían encantados de la vida.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>   -¿Por qué me tratas y gritas así? –ruge a su vez.- Yo no tengo por qué explicarme ni explicarte nada, maldito desgraciado. Estoy harto de entender y de disculpar. Me arrecha tener que mantenerme distante para no molestarte con mi necesidad de ti. Me mata mantenerme apartado, lejos, sin llamarte, sin buscarte, para que tú vivas tranquilo y seas feliz; para que encima tenga que soportar tus gritos.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>   -Nunca he estado tranquilo desde el maldito día en que te conocí. –le replica con rencor.- ¿Crees que mi vida ha sido fácil? ¿Crees que soy feliz? ¿Crees que lo he sido desde esa condenada noche en la montaña Brokeback? ¿Piensas que esta es la vida que quería para mí? –demanda saber, y Jack retrocede un poco, como golpeado en la mandíbula, desconcertado, casi oyendo como se rasga y rompe en mil pedazos su vida, esa poca cosa que era su existencia.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>   -Vete a la mierda, Ennis del Mar. –casi susurra, con esfuerzo, y se aleja por ese calleja abierta al final, caminando lentamente, como pisando sombras.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>   Ennis se siente mal, un escalofrió desagradable lo recorre todo. Por un momento piensa en seguirlo y gruñir algo que sonara como a un ‘espera’, pero traga saliva y se lleva las manos a la cabeza, hundiendo más el viejo sombrero sobre su frente, con desesperación. Ahora le duele todo lo que dijo, toda la rabia que sintió; pero recordar a Jack hablando con el tipito del bar le da fuerzas para alejarse en dirección contraria. Va frenándose, no puede seguir, jadea pesadamente. Jack se alejaba…, Dios, cómo dolía. Camina con torpeza cuando pasa frente al bar, desgarrándose por sus ganas de volver, de correr tras el otro. Sólo ese horrible orgullo suyo le permite continuar; y es allí donde encuentra al cantinero, ¿buscando a Jack? Se detiene en seco, apretando los puños y mirándolo con total hostilidad. Siente unos deseos enormes de golpearlo, de pagar con él todo lo ocurrido con Jack; desea borrarle a puñetazos ese rostro joven de muchacho impresionado, porque entiende que una cara así debía atraer forzosamente a Jack, al puto de Jack Twist. El joven lo mira de forma altanera a su vez, como si le desagradara.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>   -Oiga, ¿dónde está el vaquero del cumpleaños? Dejó su sombrero. –lo alza, y Ennis sabe que se trata del sombrero de Jack.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>   -¿Su cumpleaños? –jadea, sintiéndose torpe, algo mareado.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>   -Eso me dijo. Que era su cumpleaños y que estaba esperando a un buen amigo para celebrarlo, a su mejor amigo de todo el mundo, dijo. Me pidió una botella de whisky. Fui a buscarla pero cuando volví ya no estaba.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>   -Mantenla fría en la mesa. –ruge Ennis después de unos instantes, quitándole el sombrero de un zarpazo y echando a correr por la calleja.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>   El hombre se siente mal, culpable. ¡El cumpleaños de Jack!, lo había olvidado completamente; pero bueno, hablaron de eso hace mucho y él olvidaba hasta el cumpleaños de sus hijas. Lo que le molesta en esos momentos era haberle gritado como lo hizo, carcomido por los celos, porque a todo se reducía eso, sus celos. Sintió tanta rabia de verlo, bonito y sonriente, hablando con el carajito carilinda, que sólo pensó en lastimarlo, en herirlo y hacerlo sentir bien mal; por eso lo había insultado en esa forma tan terrible. ¿Y si ya se había ido? Estremeciéndose se dice jadeando para sus adentro: no, que no se halla ido, Dios mío. Esperó semanas enteras para ese encuentro, para verlo frente a él, sonriendo siempre, con sus ojos hablando de alegría, de ternura, de amor. Esperó mucho para tener a Jack al alcance de sus manos.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>   Los tres últimos días los había pasado entre la ansiedad y la impaciencia, deseando tenerlo ya frente a él para atraparlo entre sus brazos, para besarlo, para amarlo como siempre hacía, sintiéndose lanzado hacia las alturas en ese momento. Había contado las horas que faltaban para verlo, y le parecieron días enteros; y bastó verlo un segundo hablando con otro para mandarlo todo al carajo. Lo esperó por semanas y ahora el otro se había ido. Había desperdiciado la oportunidad en meses de ser amado por Jack. Cuando casi llega al final de la calleja, a punto de gritar de frustración, se detiene. Jack está sentado en una acera algo alta, cabizbajo. Ennis sintió alivio y vergüenza, estaba profundamente arrepentido de haberlo ofendido, pero en ese momento lo que más sentía era dicha: ¡Jack no se había ido! Va a su lado, y se detiene, tieso.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>   -Esperé este encuentro durante días enteros. Imaginé cómo sería esta vez y sonreía de felicidad; Lureen me preguntaba qué me pasaba que me veía tan contento. Hasta pensé en lo que te diría mañana, al despertar en la cama entre tus brazos: te diría no desayunemos, aliméntame de ti. –sonríe con gesto torvo, sintiéndose idiota, sin mirarlo.- Por eso estoy aquí, sentado todavía, Ennis del Mar. No podía irme así, maldito desgraciado, como si la semana que viene pudiéramos vernos, como si fuera tan fácil, tan simple como llamar y encontrarnos. –confiesa con voz opaca, muerta, Jack, con la vista en la nada.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>   -Jack… -comienza ronco, Ennis.- Mi vida comenzó…</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>   -No digas una maldita cosa ahora, Ennis del Mar, o me levanto y me voy al carajo en este instante. –lo mira con ojos brillantes de rabia, de frustración.- No digas que no me crees un sucio marica. No digas que mentías al decir que tu vida ha sido peor desde que me conociste. No digas nada.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>   Callan. Pero Ennis sí quiere decirle que mentía, que hablaba con rabia. Quiere explicarle que antes de él estaba vacío, que no había nada, que él mismo sentía que algo faltaba, que estaba muerto, que cuando miró sus ojos por primera vez y se estremeció de pies a cabeza, supo lo que era estar vivo, sentir. En ese momento sintió realmente el calor del sol y la caricia de la brisa. Pero calla, mira el sombrero en sus manos y va a colocarlo sobre la nuca del otro, pero Jack se lo quita casi de un manotón. Estaba molesto, molesto y dolido. Ennis no sabe qué decir, y cae sentado a su lado. Jack mira al frente, al piso, perdido en mil recuerdos, unos felices, otros no tanto; su vida ha dado muchas vueltas alrededor de momentos así, alrededor del hombre que amaba pero que nunca le diría siquiera que lo extrañaba a veces.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>   Ennis lo mira intenso y alza sus manos, pero es Ennis del Mar, no puede evitar mirar en todas direcciones antes de rodear a Jack con sus brazos y acunarlo. Le cuesta porque Jack, envarado, se resiste; pero él lo hala, lo pega de sí, y comparten el calor y el palpitar de los corazones. Ennis cierra los ojos un momento y siente que toda la rabia, los celos, la frustración y felicidad de saber que ama a ese carajo, van fundiéndose, calmándolo, encontrando esa extraña paz que siempre lo cobijaba al lado de Jack. Ahora estaba bien, en ese momento alcanzaba la estabilidad. No habían hablado, no se había explicado. Ni siquiera disculpado y sabía que eso estaba pendiente, pero por ahora no importaba, Jack estaba ahí, lo sentía contra su cuerpo, podía olerlo. Nota que Jack se deja llevar, y que finalmente deja caer su cuerpo, relajado, contra el suyo.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>   -Perdóname… -gruñe muy bajito el catire, en un susurro que suena a toda una historia, como ha pedido muchas veces. Y Jack, como siempre, se deja llevar por aquel carajo que es el dueño de su vida.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>Julio César.</strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/576-esperando-una-noche-cualquiera%e2%80%a6-2/feed/</wfw:commentRss>
		</item>
		<item>
		<title>¡VAYA  FORZA…!</title>
		<link>http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/573-%c2%a1vaya-forza%e2%80%a6/</link>
		<comments>http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/573-%c2%a1vaya-forza%e2%80%a6/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 03 Jul 2008 03:10:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>juliocesarq</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[FORZA MEN...]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/573-%c2%a1vaya-forza%e2%80%a6/</guid>
		<description><![CDATA[
   -Panita, se me acalambró la rodilla, ¿no puedes agacharte y masajeármela? 
Julio César.
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="attachment wp-att-572" href="http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/573-%c2%a1vaya-forza%e2%80%a6/vaya-estampajpg/" title="vaya-estampa.jpg"><img src="http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/files/2008/07/vaya-estampa.jpg" alt="vaya-estampa.jpg" /></a></p>
<p><strong>   -Panita, se me acalambró la rodilla, ¿no puedes agacharte y masajeármela?</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>Julio César.</strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/573-%c2%a1vaya-forza%e2%80%a6/feed/</wfw:commentRss>
		</item>
		<item>
		<title>SEXO DEL DURO Y SUCIO</title>
		<link>http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/571-sexo-del-duro-y-sucio-2/</link>
		<comments>http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/571-sexo-del-duro-y-sucio-2/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 03 Jul 2008 03:05:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>juliocesarq</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[RELATOS DE MALDITOS]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/571-sexo-del-duro-y-sucio-2/</guid>
		<description><![CDATA[    Continúa esta historia de sadismo, violencia sexual, masoquismo y sometimiento. Como ya dije antes, es dura pero buena. Si no te atraen estos temas no sigas leyendo. Aún así, felicito al autor, me encantó: CAPRICORNIO 1965. Disfrútenla, a pesar de ser algo lenta:
      EL SUEGRO… (3)

   Todo en él le gustaba, hasta el calzoncillo…
   [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>    Continúa esta historia de sadismo, violencia sexual, masoquismo y sometimiento. Como ya dije antes, es dura pero buena. Si no te atraen estos temas no sigas leyendo. Aún así, felicito al autor, me encantó: CAPRICORNIO 1965. Disfrútenla, a pesar de ser algo lenta:</strong></p>
<p><strong>      EL SUEGRO… (3)</strong></p>
<p><a rel="attachment wp-att-570" href="http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/571-sexo-del-duro-y-sucio-2/cosita-ricajpg/" title="cosita-rica.jpg"><strong><img src="http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/files/2008/07/cosita-rica.jpg" alt="cosita-rica.jpg" /></strong></a></p>
<p><strong>   Todo en él le gustaba, hasta el calzoncillo…</strong></p>
<p><strong>   Félix, en su vida militar ha tenido oportunidad de hacer una considerable fortuna no siempre de forma legal, para darle a Karina una vida desahogada, esta a punto de retirarse y debe cubrir lo que será su vida futura. Por eso cuenta con chofer. Como esa noche tenía planeado someter a Pablo a sus deseos, había llevado al chofer que terminaría cargando con el carro del joven. En sus planes no cuadraba que se quedara allí y alguien se preguntará dónde estaba Pablo. Así que baja a darle las instrucciones para que lleve su auto a casa, después vuelve por Pablo. Juan y Marcos aún permanecen inconscientes y su futuro yerno está casi sin sentido.</strong></p>
<p><strong>   -Pablo, Pablo, oye… te voy a llevar a tu departamento, dame las llaves de tu carro. -le dice Félix.- ¿Dónde están?</strong></p>
<p><strong>   -En… en mi pantalón, la bolsa. -responde aún sin abrir los ojos.</strong></p>
<p><strong>   Félix disfruta el meter la mano en las bolsas del ajustado jeans de Pablo, con lentitud, sólo para comprobar que los músculos del joven tienen la dureza perfecta.</strong></p>
<p><strong>   -En la bolsa de adelante. -dice Pablo al sentir como la gran mano de Félix estaba explorando una de sus bolsas traseras, sintiendo la dureza de sus nalgas.</strong></p>
<p><strong>   -Perdón. -dice fingiendo una pena que no siente.- Aquí están. -gruñe mientras saca las llaves, no sin antes haber tocado ligeramente el grueso y largo miembro de Pablo, que aún permanecía duro por la cogida con la chica.</strong></p>
<p><strong>   El hombre apoya el brazo de Pablo en su hombro, además de tomarlo por la cintura par ayudarlo a caminar junto con él hasta el auto. Pablo siente que cada vez todo gira más rápido, aunque en él el efecto del anestésico no fue tan fulminante como en sus amigos. Llegan hasta donde esté estacionado el auto.</strong></p>
<p><strong>   -Es mejor que vayas en el asiento trasero, así podrás recostarte mientras llegamos. -le sugiere Félix, mientras abre la portezuela trasera, para que Pablo pueda recostarse a lo largo del asiento, aunque de todos modos tomando en cuenta la altura del musculoso joven será difícil que vaya cómodo. Aprovecha para tocarle los muslos mientras lo ayuda a subir las piernas al asiento, tratando de ayudar sin que Pablo note la dura verga que abulta escandalosa y que ya ha manchado su pantalón, aunque por ser de color oscuro se nota menos.</strong></p>
<p><strong>   El camino hacía el departamento de Pablo es corto, pero a Félix le parece largo el tiempo que tarda en llegar al lugar del desflore anal de su yerno. No puede dejar de imaginarlo caído de panza en una cama, mientras él le clava duramente su güevo. Al llegar, Pablo esta ya casi dormido. El trayecto en el auto lo ha rendido más. Su camisa se ha desabrochado algunos botones por lo que Félix tiene la vista directa hacía los oscuros pezones que sobresalen en esas montañas musculosas de un atractivo pecho varonil. Para Pablo la presión de las manos de Félix sobre su cintura o su pecho, fingiendo ayudarlo a mantenerse en pie pasaban desapercibidas. Félix ayuda a Pablo a entrar a su piso y lo lleva hasta la recamara.</strong></p>
<p><strong>   -Creo que te haría bien un baño antes de dormir. -le propone mientras lo ayuda a recostarse. Pablo apenas puede escucharlo, el sueño es cada vez mas intenso.- Te preparare la tina de baño.</strong></p>
<p><strong>   El ruin sujeto entra al cuarto de baño y empieza a llenar de agua la tina, se imagina como se verá el reflejo del agua en esas curvaturas de músculos de su yerno. Desea verlo desnudo, no imaginar como es, sino verlo. Tocarlo, recorriendo cada centímetro de su cuerpo increíble, saborearlo detenidamente con su lengua ávida. Después de llenar la tina de baño y prepararla, regresa a la recamara en donde Pablo ya está prácticamente dormido. Félix empieza a quietarle la camisa, termina de desabrocharle los botones que aun faltaban, para abrirle de golpe la fina prenda, dejando expuesto el perfecto tórax de Pablo, duro, firme prominente, con los pezones café oscuro, de forma perfecta y apetecibles, como invitando a ser succionados, chupados, lamidos, -podría pasar horas chupándolos- piensa Félix mientras sigue quitándole la camisa.</strong></p>
<p><strong>   -Hummm… -Pablo apenas responde con algunos gemidos, sin oponerse, aunque se da cuenta; no entiende lo que Félix planea hacer.</strong></p>
<p><strong>   -Te ayudaré a quitarte el pantalón. -le dice mientras le desabrocha el cinto y el botón del ajustado jeans, empieza a desabrocharlo, prenda que a duras penas puede contener la dura carne masculina y sexual de Pablo, el enorme paquete amenazaba con romper el pantalón en cualquier momento, igual que la verga de Félix que está babeando por el jugoso banquete que le espera. Le costaba no caer sobre él, metiéndole la lengua en la boca, pellizcándole los erectos pezones, apretándole la tranca.</strong></p>
<p><strong>   Las manos de Félix, lentamente, recreándose en el momento tan esperado, comienzan a bajar el jeans por los fuertes muslos, para después tomarlo de las orillas de las piernas e irlo estirando. Poco a poco las musculosas piernas de joven van quedando ante la lascivia vista del sátiro, quien casi se muerde los labios para no arrojarse y sobar esas piernas, recorriéndolas, besándolas, lamiéndolas. Esas piernas eran un ejemplo de perfección muscular.</strong></p>
<p><strong>   Pablo queda recostado sobre la cama, usando solamente unas truzas de color blanco, de algodón, pequeñas, que se ajustan perfectamente a la anatomía de sus nalgas y su entrepierna. Es fácil adivinar lo que hay debajo de ellas, la rosada cabeza de la verga de Pablo, se alcanza a ver por debajo de la delgada tela. Sus musculosas piernas están ligeramente separadas así como sus musculosos brazos descansan a los lados de su cuerpo. Félix lo observa algunos instantes, admirándolo, lo sabía apuesto pero jamás imaginó plenamente que tendría a ese rico ejemplar en sus manos. Ahora lo hace girar, lentamente, para no alarmarlo. Con suavidad lo coloca boca abajo. Todo queda a su vista, la perfecta espalda, estrecha en su unión con la cintura y las prominentes nalgas, que apenas alcanzan a ser cubiertas por le ropa interior, algo hundida entre ellas, invitando a ser tocada, los brazos fuertes firmes descansan abiertos.</strong></p>
<p><strong>   -Hummm… -los gemidos de Pablo, tratando de volverse boca arriba en la cama, hacen que Félix presione en los duros hombres del joven para que no se mueva de posición después de eso. El hombre se quita la corbata; aunque sabe que Pablo no se encuentra en sus cinco sentidos, probablemente le de algo de pelar poder someterlo y hacerlo suyo, así que debía actuar antes.</strong></p>
<p><strong>   La fina corbata de seda es lo suficientemente resistente, así que Félix, sin mover bruscamente a Pablo, empieza a atarle fuertemente las manos a la espalda, tratando de hacerlo lo más rápido posible pero sin que el futuro yerno note lo que está sucediendo. Sabe que de eso depende el éxito de lo que tiene planeado, de lo que lo ha movido en estos días desde que conoció a Pablo. Los músculos de la parte posterior de los brazos de Pablo se marcan más cuando Félix ata las manos a la espalda asegurándose de que queden firmes, sin que pueda romper las ataduras fácilmente.</strong></p>
<p><strong>   -Listo, ahora… -lentamente pone sus manos sobre las duras nalgas de Pablo, sintiéndolas sin que el joven se de cuenta real d de lo que está haciendo. Las manos sin moverse sólo quedan posadas sobre las duras nalgas; quietas, aún por encima de la tela de la truza que cubre el sensacional trasero siente el calor de ese culo, la firmeza.</strong></p>
<p><strong>   -Hummm… -Pablo siente que algo no anda bien, ningún hombre lo había tocado antes ahí. Entre su pesado sueño, trata de responder, de volver a la conciencia.- Félix… ¿Qué…?</strong></p>
<p><strong>   -¡Shhhhhh! -Félix le ordena callar con ese sonido mientras sus manos siguen tocándole las turgentes y redondas nalgas, esta vez moviéndolas en forma circular, recorriéndole todo su gran trasero.- Ahhh… muchacho…</strong></p>
<p><strong>   -¿Qué&#8230;? ¿Qué pasa, Félix? -pregunta asustado Pablo, tratando de recuperar la conciencia al sentir como las grandes manos de Félix están recorriéndole el trasero una y otra vez, clavándole los dedos en las carnes.</strong></p>
<p><strong>   -Quédate quieto. –le contesta en un tono imperativo.</strong></p>
<p><strong>   -No, no, ¿qué haces? -el sueño y la borrachera comienzan a evaporarse rápidamente. Trata de mover los brazos pero la fuerte ligadura le impide hacerlo.- ¿Por qué me ataste?</strong></p>
<p><strong>   -Jejeje, ¿no lo comprendes? –y esos dedos pellizcan la cálida piel.</strong></p>
<p><strong>   -Suéltame, ya fue suficiente para ser broma, Félix.</strong></p>
<p><strong>   -No es una broma, querido yerno, dentro de poco será una realidad.</strong></p>
<p><strong>   -¡Nooo! Suéltame, Félix, yo no, aggg&#8230; –Pablo, con un brusco movimiento, gira su musculoso cuerpo, para evitar que sus nalgas sigan al alcance de Félix, forcejeando aun sin poder desatar sus manos.- Félix, por favor, esto debe ser una broma, suéltame y nadie sabrá nada.</strong></p>
<p><strong>   Félix se pone de pie y queda frente a Pablo, que está jadeando, tratando de romper la atadura que le impide usar sus manos, dándose cuanta que esta casi desnudo. Realimente se ve soberbio sobre esa cama, piensa el otro.</strong></p>
<p><strong>   -No es una broma, Pablo, siempre tengo lo que quiero y tus nalgas me gustan; van a ser mías. Esta noche vas a convertirte en mi perrita caliente.</strong></p>
<p><strong>   -¡¡¡¿Cómo?!!! ¿Tú me desnudaste? Suéltame en este momento, Félix, o esta vaina va a terminar muy mal. Si Karina sabe esto, le causarás un gran dolor y vergüenza, jamás te lo perdonará. –le ruge entre inquieto y furioso.</strong></p>
<p><strong>   -¿Yo le causaré dolor? Más bien tú. ¿Que diría si sabe que su esposo ha sido cogido por su padre, a quien le ofreció caliente su culito no virgen?</strong></p>
<p><strong>   -¡Hijo de puta! Desátame, suéltame, termina con esta estúpida broma de una vez.</strong></p>
<p><strong>   -No es una broma, eres tú el estúpido que así lo cree. Esto es bien real, mira como me tienes, cabrón. -le dice mientras se saca el duro miembro que esta escurriendo líquido seminal que cae hasta el piso, manchándole el pantalón a Félix. Es una tranca gruesa, larga, nervuda, casi oscura de sangre y deseos.-Desde que llegaste al cuartel, desee poder hacer esto, cabrón, someterte, tener mi verga entre tus nalgas, llenarte el culo de mi leche, hacerte mío. Cabalgarte y hacerte gemir con mi güevo en tus entrañas. Y esta noche serás lo haré, serás mi puta, Pablo. Todo lo que no pude hacer contigo en el cuartel, lo haré hoy y aquí, ¡jejeejeje!</strong></p>
<p><strong>   -¡No te atreverás, Félix! Suéltame, maldita sea.</strong></p>
<p><strong>   -¡Jejejeje! -Félix comienza a acercarse lentamente hasta donde Pablo está aún tratando de liberar sus manos, su verga se bambolea, erecta.</strong></p>
<p><strong>   -¡Noooooo! Déjame, Félix, déjame, ¡nooooooo! -los gritos de desesperación de Pablo se vuelven más intensos, sabe que Félix está decidido a violarlo, a penetrarlo aún en contra de su voluntad, de hacerlo suyo sin importarle que eso destruya la vida de Karina, quien jamás se imaginó que su padre pudiera hacer cosas tan desagradables.</strong></p>
<p><strong>   Aprovechando que tiene las piernas libres, cuando Félix se acerca a él, Pablo le lanza una fuerte patada tratando de faulearlo con un directo a las bolas, pero por su precaria situación alcanza a darle únicamente en el estomago, logrando hacerlo perder el equilibro y caer. Esos breves instantes cuando Félix cae al suelo, son determinantes, aún con las manos atadas a la espalda, se levanta de la cama, y en ropa interior trata de correr, para salir del departamento, pero la puerta de la recamara esta cerrada con llave. Félix previno todo eso, así que por más esfuerzos que hace no puede abrirla para poder salir. Con mayor desesperación, Pablo, ve como Félix va reponiéndose del fuerte golpe, y empieza a incorporarse. Teniendo aún la mano en el abdomen, mira fijamente a Pablo, quien lo ve con una mirada de terror desde la puerta de la recamara. </strong></p>
<p><strong>   Pablo repara en que la puerta del cuarto de baño está abierta, y ve eso como la salvación, si logra encerrarse en el baño. Tendrá tiempo suficiente para poder desatarse. Su pensamiento y sus acciones se unifican y corre rápidamente hacia el cuarto de baño. Entra y cierra la puerta, mientras alcanza a ver que Félix va tras él. Rápidamente Pablo se da la vuelta y trata de ponerle el seguro a la puerta del cuarto de baño, mientras empuja su cuerpo contra ella. Es difícil teniendo las manos atadas actuar con rapidez para el asustado Pablo, la borrachera ha desaparecido por completo, su resistencia física y el susto ha terminado por completo con la borrachera. Ahora era más importante para Pablo poner a salvo su trasero que segur dormido.</strong></p>
<p><strong>   Félix llega rápidamente al otro lado de la puerta. Las manos de Pablo torpemente por la presión tratan de poner el seguro pero cuando toma la perilla entre sus manos, del otro lado Félix empuja la puerta haciendo que suelte la perilla, por tratar de detener la puerta y evitar que el sátiro entre en el cuarto de baño. Al primer empujón, aunque fuerte, Pablo pudo evitar que la puerta se abriera aunque de todos modos esta teniendo dificultad para mantenerla cerrada. Félix, aunque es mayor, es un hombre fuerte aún, bastante fuerte, un buen contrincante para Pablo. La desventaja es que Pablo está imposibilitado de usar sus manos libremente. </strong></p>
<p><strong>   Los empujones de Félix en la puerta son cada vez más frecuentes y fuertes, puede tomar más impulso retirándose de la puerta y corriendo hacia ella para estrellarse, mientras para Pablo, es difícil poder ponerle el seguro ante tanto movimiento. Sólo atina a mantener su musculoso cuerpo para detener cada embate de Félix en la frágil puerta que ya casi cede. El sudor cubre ya todos los músculos del joven, sabe que debe detener al otro pero no tiene la fuerza necesaria para hacerlo en sus condiciones. Forcejea tratando de romper la ligadura, pero no es fácil. Félix es experto en hacer nudos, y la seda es difícil de desatar. El entrenamiento militar en ambos hombres los pone en igualdad de condiciones para la batalla, aunque la juventud de Pablo la ayuda, aunque las ataduras lo ponen en desventaja.</strong></p>
<p><strong>   Félix toma el suficiente impulso para arrojarse contra la puerta, logrando que esta se abra, y haciendo que Pablo no pueda contener ese fuerte empujón que incluso hace que la puerta del cuarto de baño se desprenda de la parte superior. Pablo cae cuan largo es en el cuarto de baño, a un lado de la bañera que Félix tenia ya lista para tomar un baño. Trata de reincorporarse rápidamente, pero Félix cae encima de él, como hambriento depredador sobre su presa. Las musculosas piernas de Pablo, y el haber practicado defensa personal, le sirven para tratar de defenderse de su enloquecido suegro, que como furioso macho en celo, esta dispuesto a tomar a su &#8220;hembra&#8221; a costa de lo que sea. </strong></p>
<p><strong>   En esta ocasión el golpe de Pablo no es tan eficaz en Félix, ya que sólo logra mantenerlo alejado, pero no tumbarlo ni darle un efectivo golpe. Las fuertes piernas de Pablo empujan con toda su fuerza tratando de aventar a Félix lo más lejos posible, pero el peso de Félix es superior a la fuerza de las piernas de Pablo, que en esa posición no pueden hacer mucho.</strong></p>
<p><strong>   El forcejeo de ambo machos agitados uno por conseguir el culo que desea poseer, el otro por evitar ser poseído, ambos cuerpo grandes sólidos, se revuelven tratando de ganar la situación. Las condiciones para ambos no son iguales, el narcótico, la bebida y las ataduras en las manos de Pablo, lo colocan en una situación precaria, poniéndolo en una situación de &#8220;fácil&#8221; victima sexual, mientras Félix, sediento de una revancha, de una superioridad sobre el arrogante militar que nunca antes había logrado doblegar, no piensa dejar pasar esa gran oportunidad de poder doblegarlo, de someterlo sexualmente, con todas las implicaciones que eso traería para el rebelde y arrogante macho militar.</strong></p>
<p><strong>  -Resístete… eso me gusta, perra. Esta noche conocerás el amor de tu hombre… -le gruñe, ronco, bajito, sabiendo que eso lo aterraría más.</strong></p>
<p><strong>CONTINUARÁ… (no es mío)</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>Julio César.</strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/571-sexo-del-duro-y-sucio-2/feed/</wfw:commentRss>
		</item>
		<item>
		<title>LUCHAS INTERNAS, MI OTRA NOVELA</title>
		<link>http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/569-luchas-internas-mi-otra-novela/</link>
		<comments>http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/569-luchas-internas-mi-otra-novela/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 03 Jul 2008 02:56:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>juliocesarq</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[PERSONAL]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/569-luchas-internas-mi-otra-novela/</guid>
		<description><![CDATA[   Cuando comencé a escribir mi primer guión en verdad para una novela, una completa, larga, con muchos personajes, no tenía una idea exacta sobre lo que iba a tratar. Se puede decir que todo fue desarrollándose a partir de la primera escena, esa del abogado que espía por la ventana a un tipo que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>   Cuando comencé a escribir mi primer guión en verdad para una novela, una completa, larga, con muchos personajes, no tenía una idea exacta sobre lo que iba a tratar. Se puede decir que todo fue desarrollándose a partir de la primera escena, esa del abogado que espía por la ventana a un tipo que se cambia de ropas. Recordando como comenzó todo, aún me río, como lo hice ese día algunos años atrás. Informo que LUCHAS INTERNAS la escribí entre el dosmil dos y los primeros meses del dosmil tres, mientras Venezuela atravesaba una fea crisis de la que todos pensamos que saldríamos. A finales de febrero del dosmil tres ya se veía que no sería así, para esa época ya sabíamos que lo que venía era la dura noche de oscurantismo que cubre a Cuba desde hace más de cuarenta años ante la indiferente mirada de un mundo a quien le importa un carajo la suerte de los antillanos (como nos importaba poco a nosotros). Pero ese matiz de crítica, de denuncia, de querer gritar por escrito lo que ahora podría ser un delito decirlo en voz alta y que puede llevarte a muchos años en una prisión, no estuvo en el plan original. Es que, como ya dije, no había ni novela proyectada.    </strong></p>
</p>
<p><strong>   Regresando una tarde al edificio donde vivía, me encontré con que no llevaba mis llaves. Ah carajo, ¡cómo arrecha eso! Uno no halla qué hacer. Me senté en unos escalones esperando que llegara alguien y todo el que pasaba me preguntaba: ¿se te quedaron las llaves? Algo que molesta casi tanto como dejar las llaves mismas. ¡Que pasión de la gente de preguntar lo obvio! Así que bajé a los estacionamientos y me puse a camina de aquí para allá, con mala cara para que nadie se me acercara. Al pasear por la parte posterior del edificio, me encontré con un vecino que miraba con mucho interés hacia la parte baja. Detrás del edificio hay una calle que desciende mucho por lo que es posible ver techos y ventanas de las casas de la acera contraria. El vecino, un tipo joven y bien parecido que tenía una pinta que ya hubiera querido yo para unos carnavales en la isla de Margarita, casado con una muchacha bien bonita, era de esos un poco exhibicionistas. Más de una vez lo encontré en el ascensor vistiendo camiseta y traje de baño cuando se iba para la playa. Y no era un mal espectáculo, muy al contrario, pero hay que ver&#8230; ¿qué persona bien criada hace eso? En fin, el tipo parecía realmente interesado en lo que veía. Tanto, que me dio curiosidad y me acerqué. La cosa empeoró a mis ojos, o se me hizo decididamente sospechosa, porque el tipo en cuanto me vio salió pirado. Casi corrió.    </strong></p>
</p>
<p><strong>   Por supuesto tuve que mirar. Me asomé y… ¡sorpresa! En la parte baja había un gimnasio, y por una de la ventana se veía a un carrizo de buena contextura, arreglando vainas como toallas y cosas así, vistiendo únicamente un colzoncillito blanco, tipo bikini, de esos que usaría alguien con una buena pinta y al que no le molestaría ser fisgoneado (¡yo no lo haría, ponerme semejante bikini, quiero decir!). Me dio tanta risa, porque la sorpresa fue grande, que estuve muy divertido con eso durante días. Y como siempre he tenido la idea de que algún día escribiría algo, archive esa historia como algo ligero que no llenó ni dos páginas escritas a máquina, lo hice de una forma jocosa. Ese vecino me evitaba, y lo entiendo. Por cierto, en cuanto vi al tipo con su bikini medio hundido en el rabo me fui de ahí corriendo, no fuera a verme alguien como yo pillé al otro. ¡Tengo una suerte para meterme en cosas embarazosas!, y muchas veces ni tengo qué ver. Cuando me dije más tarde que ya era hora de escribir una trama larga, decidí comenzarla con esa historia. Iba a girar sobre un tipo, un abogado, que se enamora de un compañero de trabajo; pero de alguna forma cada personaje y cada historia agarró por donde mejor le pareció y terminé con LUCHAS INTERNAS, un título que (eso espero) funciona de manera ingeniosa a varios niveles. Y es este un mamotreto que unas cuentas páginas más y alcanza a EL SEÑOR DE LOS ANILLOS. Me desboqué. Hubo momentos en los que mutilé párrafos enteros, sobretodo en la trama ¿sentimental?; fuera de sufrir un accidente con el disco donde tenía grabado los primeros tres capítulos (jamás escriban nada sin un respaldo, así sea un anónimo amenazante o una carta de chantaje).    </strong></p>
</p>
<p><strong>   Una vez terminado lo envié a la gente que siempre me había recibido trabajos, pero ya estaban cambiando de ramo. De una forma que a mí me pareció extraña, dejaban de publicar revistas para montar tiendas de videos, ¡tiendas de videos! Me aconsejaron ir con otras personas, pero luego de meses revisándola me la regresaban con una u otra indicación, pero con la acotación final de que era algo que no estaba dentro de la política de la editorial. Diagnostico al que podían haber llegado fácilmente nada más con leer las primeras páginas y no al cabo de semanas enteras, digo yo. Pero en fin, para arrecheras las mías, fue a mí a quien le fue mal, por lo que decidí contar la historia de todas esas personas de esta forma. Si alguien la está leyendo, perdone lo lento de la trama, o lo muy descriptivo de lo otro, pero luego llego a los ‘sentimientos’ de los personajes, y aunque me esté mal el decirlo, según me dicen, esa parte resulta muy atractiva. Fue divertido imaginar todas estas cosas, que ahora hasta me hacen reír al releerlas.   </strong></p>
</p>
<p><strong>   Hablando ahora en forma un poco más personal, les cuento que la escena de la piscina en el resort aquel, a la que aún no llegamos, fue algo vivido, aunque no en todos esos detalles y matices. También fue una situación sorpresiva para mí. Ese día estaba yo con amigos y familiares tomando sol en la playa, cuando comenzó cierto acercamiento (y manoseo) de uno de los conocidos en un jacucci. Ahí estaba yo, con mis ojos cerrados, flotando, cuando esa mano se metió dentro de mi calzón, así, como en una película, no de Disney, claro. La cosa no evolucionó a más, y mucho menos terminó como en el relato, aunque debo confesar que fue realmente estimulante, cosa a la que contribuyó el hecho mismo de estar así, a la vista de cualquiera que se tomara la molestia de ver. Si, fue divertido, y estimulante. Siempre es grato, y sorpresivo, saber que uno gusta. Por un tiempo pensé en continuar la comunicación pasado el momento, era un tipo agradable; pero no lo manejé bien, me parecía algo incómodo por la cercanía a tantas amistades; y no sé qué me pasa con los teléfonos, nunca llamo. Y siempre veo un problema.     </strong></p>
</p>
<p><strong>   Confieso que quien perdió fui yo. Viendo en retrospectiva esta es otra de esas muchas cosas que lamento haber dejado pasar así como así, sin aprovechar el instante, cuando las recuerdo. A veces evocar, tener memoria, sobretodo si es buena y funciona bien como la mía (tengo memoria de rencoroso) no es tan agradable como muchas personas creen. Tengo amigas que dicen que a veces sería mejor olvidarse de todo una vez que algo pasa; no llego a tanto, pero sí es duro mirar y comprobar todas esas idioteces que se fueron cometiendo durante la marcha de los años, sabiendo que lo pasado ya no puede ser remendado muchas veces. </strong></p>
</p>
<p><strong>Julio César.</strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/569-luchas-internas-mi-otra-novela/feed/</wfw:commentRss>
		</item>
		<item>
		<title>SECRETOS  DE  CASADOS</title>
		<link>http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/568-secretos-de-casados/</link>
		<comments>http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/568-secretos-de-casados/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 03 Jul 2008 02:53:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>juliocesarq</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[FOTO GROSERA]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/568-secretos-de-casados/</guid>
		<description><![CDATA[
Julio César. 

NOTA: Todas las fotografías han sido tomadas de portales gratuitos; que nadie se moleste, por favor…
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="attachment wp-att-567" href="http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/568-secretos-de-casados/una-tarde-cualquierajpg/" title="una-tarde-cualquiera.jpg"><img src="http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/files/2008/07/una-tarde-cualquiera.jpg" alt="una-tarde-cualquiera.jpg" /></a></p>
<p><strong>Julio César.</strong><strong> </strong></p>
</p>
<p><strong>NOTA: Todas las fotografías han sido tomadas de portales gratuitos; que nadie se moleste, por favor…</strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/568-secretos-de-casados/feed/</wfw:commentRss>
		</item>
		<item>
		<title>DUDA  INOCENTE</title>
		<link>http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/566-duda-inocente/</link>
		<comments>http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/566-duda-inocente/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 03 Jul 2008 02:48:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>juliocesarq</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[QUÉ HACES AHÍ, GUAPO...]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/566-duda-inocente/</guid>
		<description><![CDATA[
   Por alguna razón lo enloquecía de… ¿rabia? 


   El forcejeo terminó cuando las jóvenes manos, rudas, implacable, halaron la cintura del calzoncillo, admirándose y dando un paso atrás, momento cuando el otro lo enfrentó, con sus mejillas rojas, sus ojos brillantes, sus labios húmedos, su piel sedosa: 


   -Jairo, ¿qué tienes? ¿Qué quieres de mí? 

Julio César.
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="attachment wp-att-565" href="http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/?attachment_id=565" title="dudas-y-calores.jpg"><strong><img src="http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/files/2008/07/dudas-y-calores.jpg" alt="dudas-y-calores.jpg" /></strong></a></p>
<p><strong>   Por alguna razón lo enloquecía de… ¿rabia?</strong><strong> </strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong>   El forcejeo terminó cuando las jóvenes manos, rudas, implacable, halaron la cintura del calzoncillo, admirándose y dando un paso atrás, momento cuando el otro lo enfrentó, con sus mejillas rojas, sus ojos brillantes, sus labios húmedos, su piel sedosa:</strong><strong> </strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong>   -Jairo, ¿qué tienes? ¿Qué quieres de mí?</strong><strong> </strong></p>
</p>
<p><strong>Julio César.</strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/566-duda-inocente/feed/</wfw:commentRss>
		</item>
		<item>
		<title>ESPERANDO UNA NOCHE CUALQUIERA</title>
		<link>http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/564-esperando-una-noche-cualquiera/</link>
		<comments>http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/564-esperando-una-noche-cualquiera/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 28 Jun 2008 03:20:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>juliocesarq</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[VAQUEROS ENAMORADOS]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/564-esperando-una-noche-cualquiera/</guid>
		<description><![CDATA[
    -Te odio porque te amo demasiado… 


   Mientras se toma la tercera cerveza, notando de pasada que se juntaban rápidamente, Jack sonríe con todo el rostro sintiéndose realmente complacido en mucho tiempo. Hace calor aunque es de noche, pero la bebida estaba fría, eso era bueno, y una buena razón para sentirse bien; pero no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="attachment wp-att-563" href="http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/564-esperando-una-noche-cualquiera/celos-malditos-celosjpg/" title="celos-malditos-celos.jpg"><img src="http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/files/2008/06/celos-malditos-celos.jpg" alt="celos-malditos-celos.jpg" /></a></p>
<p><strong>    -Te odio porque te amo demasiado…</strong><strong> </strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong>   Mientras se toma la tercera cerveza, notando de pasada que se juntaban rápidamente, Jack sonríe con todo el rostro sintiéndose realmente complacido en mucho tiempo. Hace calor aunque es de noche, pero la bebida estaba fría, eso era bueno, y una buena razón para sentirse bien; pero no era ese el motivo de su buen humor en esos momentos. Recorre la cantina con la mirada, un local pequeño algo cerrado y oscuro, y le parece que está bien. No había muchas personas y nadie se fijaría en él. Traga un buche de cerveza pero lo acompaña ahora con uno de una saliva que le sabe mal, le ocurre cuando piensa en todas esas precauciones que debe tomar cada vez que sale de su casa. A él no le importaría sentarse donde fuera, pero sabía que a Ennis la idea le horrorizaría y que preferiría no acudir al encuentro a exponerse a la mirada de otros, aunque los dos lo desearan mucho.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong>   Espera a Ennis, y como siempre su corazón late con fuerza, con ansiedad. Se siente vivo, con ganas de gritar, de hablar y de reír de mil idioteces, aún en ese momento tiene que contenerse para no sonreír tanto, como tonto, al parecer no era bien visto que un hombre hiciera tal cosa. Mira la botella y sonríe leve a pesar de todo; no, eso no era totalmente cierto. Claro que deseaba encontrarse con Ennis, pero lo que más desea era fundirse en sus brazos del otro, sentirse atrapado, apretado, abrazado de esa forma ruda, tosca y totalmente posesiva que Ennis dejaba salir cuando lo tenía contra él, indicándole sin palabras cuánto lo necesitaba. En esos momentos el catire le gritaba sin voz cuánto lo amaba y todo merecía la pena, el mundo cobraba sentido.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong>   En esos momentos Jack entendía qué tanto lo deseaba y necesitaba al otro. Cuando lo atrapaba con su cuerpo, comprendía que para Ennis eso era comenzar a vivir cada vez, que ese hombre tosco y cerrando dentro de sí, vivía únicamente en esos instantes. Su rostro aún está animoso, pero su sonrisa decae un poco y sus ojos brillan con cierta melancolía: ¿por qué estaban condenados siempre a amarse, a buscarse, a esperarse… y al mismo tiempo a ocultarse y separarse? Todo el mundo tenía el derecho a amar, pero no ellos. Espera a Ennis y sabe que será algo increíble, como siempre, pero ya le duele el saber que se alejaran otra vez, cada uno con su vida. Siente una punzada de dolor al recordar los primeros días en Brokeback Mountain, cuando sólo estaban el uno para el otro cada segundo de cada uno de esos días, cuando se abrazaban y amaban donde las ganas los alcanzaban, sin temores, sin preocupaciones, sin pensar en el mañana, en la gente, en la vida.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong>   -Tráeme otra cerveza, y la cuenta, amigo. –alza la expresiva mirada en un momento dado hacia la barra, con su rostro franco de cabello muy negro y con la eterna sombra de barba en sus mejillas. El oscuro sombrero yace sobre la mesa.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong>   Y frunce levemente el ceño, sin disgusto, porque repara ahora en el tipo joven que atiende la cantina a quien no notó antes, preocupado como estaba por la discreción del sitio; joven que lo mira largamente, desprovisto también de hostilidad o agresividad, quien asiente y saca otra cerveza de la cava, llevándosela. Se la tiende, y la mirada verdosa del joven parece quedar prendada un momento en las pupilas azules del otro, y por un instante ese joven se siente como suspendido en el aire, pensando que eran los ojos más hermosos que ha visto nunca. Jack toma la cerveza sintiéndose algo cortado ante la fascinación que detecta en el joven. Bebe de ella, sacando algo de dinero de la cartera, tendiéndoselo, y encontrándose con que el otro sigue mirándolo de forma directa y abierta. Y en esa mirada había inocencia, sí, pero también una clara indicación de algo, una petición a que dijera, actuara o pidiera otra cosa. Ese muchacho, porque sólo de un muchacho se trata, esperaba que ese hombre dijera… Pero Jack vuelve a su cerveza, desviando la mirada.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong>   Ese chico debía tener cuidado, se dice el vaquero de rodeos, pero sonriendo levemente halagado; le agradó esa atención. No se podía ser muy severo con Jack, es joven, es un tipo vital y caliente, y es también algo coqueto (un puto, como lo acusó una vez Ennis).  Intenta alejar al muchacho de su mente, porque espera a Ennis y no le gusta mezclar su nombre, su recuerdo, con nada más, ni siquiera con la imagen del apuesto joven de quien sabía ahora que con algo de charla, y tal vez dos o tres tragos, se podría salir con él de allí a una calle oscura, a un cuarto sin numero, sin dirección y pasar un rato grato, aunque extrañamente vacío.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong>   Jack lleva la botella a sus labios y sonríe un poco mortificado porque siente la cálida mirada del joven sobre él, desde la barra. Y en verdad no se puede culpar al tipo, Jack Twist se ve realmente apuesto en esos momentos, con el negro cabello brillante y bien peinado, la sombra de una sonrisa atractiva en sus labios, con sus brillantes ojos que hacen juego con su camisa azul oscura, nueva. El vaquero de rodeos huele a colonia, a sudor, a cigarrillo y a cerveza, y esa mezcla que al joven le parece el olor de un hombre que debía ser sensacional en la intimad, lo hace muy llamativo. Sus ojos caen sobre el vaquero una y otra vez, sintiéndose inquieto, nervioso, deseando llamar la atención del hombre de alguna manera. Sintió una conexión con el otro y entendió que no le era indiferente, y saberlo, y mirarlo tan guapo pero a punto de escapársele, lo enloquecía. ¡Dios, que tipo tan guapo!, no podía dejar de pensar.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong>   Es joven, por lo que ignora que mucho de ese atractivo que Jack muestra en sus ademanes, en su actitud y rostro, proviene de su interior. Está feliz, excitado y ansioso porque espera a Ennis del Mar, a su Ennis, el hombre al que más quiere en todo este mundo, y eso le confiere ese brillo. El vaquero aguarda por el único hombre al que en verdad ha amado en toda su vida. Sabía que nunca podría explicarle eso a nadie, porque no tendría manera de expresarlo aunque se desenvolviera bien con las palabras. No, dudaba mucho que alguien entendiera que cuando no estaba con Ennis, cuando no lo miraba, le dolía algo en el pecho de una forma física y real, lastimándolo, y que a veces sentía ganas de dejarse simplemente caer y no moverse más; que los días eran lentos hasta hacerse insoportables, que las noches eran largas y que a veces debía emborracharse para poder cerrar los ojos y dormir, sin pensar, sin soñar. Cómo decirle a alguien que al mirar a Ennis acercarse por una calle sentía ganas de correr, gritar, saltarle al cuello y besarlo con ansiedad para sentirse nuevamente completo, vivo, y que los ojos se le empañaban un poco de tanta emoción. Y sin embargo el vaquero sabía que aún no era sincero.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong>   Estaba feliz porque iba a ver a Ennis, su Ennis, pero también porque sabía que las cosas iban muy mal entre el hombre y su mujer, Alma, y que nada parecía ser capaz de salvar ese matrimonio. Y mientras lo piensa, sus pómulos enrojecen un poco, de vergüenza al sentirse tan ruin y mezquino, porque a él le alegra. Él desea que ese matrimonio acabe, que Ennis deje atrás esa relación y quede solo y libre. Porque ese día él correría a su lado y le diría como nunca antes que ya no debían esperar más, que ya no podían seguir perdiendo meses y años de vida, que ya los agostos y noviembres no eran suficiente, que partieran juntos, a cualquier lado, a esconderse donde fuera con tal de que estuvieran juntos día y noche, mañana y tarde, amándose como debió ser desde el principio. Ese día lo buscaría y aún no sabía qué haría o qué diría, pero lo arrastraría a una taberna, luego a un motel y lo obligaría a fuerza de tanto quererlo a que le diera un sí y comenzaran a vivir de una vez, así tuviera que amenazar, gritar, golpear o llorar. No más una relación de ratos, no por unos pocos días al año, sino vivir juntos siempre, para siempre. Bota aire y casi termina la cuarta cerveza de tres buche al imaginarse dormir cada noche entre sus brazos, con el aliento de Ennis cayendo sobre su nuca. E imaginarlo lo hace sonreír con cierta lujuria, su sólo recuerdo era suficiente para excitarlo.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong>   -¿Desea otra? –el joven está a su lado, mirándolo de forma brillante, como diciéndole aquí estoy, mírame por favor. Y Jack entiende: para el chico la vida tampoco era fácil, no todos los amores eran fáciles, ni felices. Él lo sabía, y por un momento piensa en aconsejar al muchacho, pero ese no era asunto suyo. Los hombres no debían hablar de ciertos temas.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong>   -Si, gracias. –le sonríe en forma abierta, amistosa, solidarizándose con él; de una forma que Ennis jamás entendería. Él, Jack, podía considerar al muchacho… un hermano, aunque su razonamiento no llega tan lejos.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong>   Desde la entrada, Ennis del Mar lo mira, entrando en esos momentos y recibiendo una fea impresión. Venía con esa mezcla que siempre oprimía su pecho mientras iba al encuentro con el otro, cierto temor a ser pillado en algo, pero sobretodo excitado y delirante ante la perspectiva de encontrarlo, sabiendo en qué terminaría todo, teniéndolo finalmente entre sus brazos, sobre una cama o una lona, poseyéndolo y cabalgando ambos hacia la dicha. Ahora, sin embargo, su espíritu se estremece, le parece que Jack se veía demasiado amistoso, y atractivo, mientras le sonreía a un carajo joven, no mal parecido tampoco, quien lo miraba de forma emocionada. Ennis capta y entiende bien la mirada de ese joven por Jack, es la del tipo que se encuentra de pronto ante la cosa más atractiva que ha presenciado nunca en su vida. ¡Jack lo hechizaba con su encanto! ¡El maldito puto!</strong><strong> </strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong>   -Buenas noches. –masculló, de pie, deteniéndose frente al otro, quien no reparó en él hasta ese momento.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong>   -Ennis… -le sonríe de forma abierta, algo achispado por las cervezas ya.- Que bueno que llegaste.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong>   -¿De veras? ¿No tardé mucho? Creo que ya cuadrabas algo más. Mira, no puedo quedarme. Debo ir por mis hijas a la iglesia; pero imagino que estarás bien, ¿no? –dice entre dientes, como si le costara hablar. Casi desdeñoso se aleja, reparando con rencorosa satisfacción en el desconcierto, sorpresa y molestia de Jack. Lo había lastimado, ¡qué bueno!</strong><strong> </strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong>   El catire sale a la cálida noche caminando envarado, con paso rápido, sintiéndose sólo ligeramente mejor. Sólo un poco. En esos momentos odiaba a Jack, y sentir eso no era nada agradable. No se aleja mucho cuando siente un empujón rudo en su hombro derecho y casi es arrojado con violencia a una oscura y estrecha calleja entre el bar y un feo restorancito. Se vuelve, tenso, con cara inescrutable y encara el rostro crispado y enrojecido de Jack.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong>   -¿Qué carajo te pasa? ¿Por qué te marchas así? –reclama Jack, muy cerca de él, casi salpicándolo un poco de saliva olorosa a cerveza. Molesto y dolido.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong>   -Debo ir por mis hijas. –repite lacónico.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong>   -No puedes salirme con eso, que tienes otro compromiso. Habíamos planeado este encuentro hace tiempo. ¡Tú lo sabías! No puedes irte así. Te he estado esperando desde hace semanas.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong>   -Y eso ¿qué? Vuelve a tu mesa y sigue con lo que hacías. –acusa con voz acerada, oprimiendo los labios, lleno de rabia.- Eres un maldito puto, Jack Twist. ¿Tanto necesitas eso que te expones por un mesero en una cantina cualquiera? –reprocha con rabia y dureza.- Eres un tipo desvergonzado y un día de estos nos meterás en problemas a todos. Y no voy a dejar que me hagas caer contigo en tus cochinadas.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong>   -¿Qué? –exclama Jack, con boca y ojos muy abiertos.- ¡Cállate, maldito bastardo! –le grita, señalándolo con un dedo.- Toda mi maldita vida contigo me la he pasado protegiendo y cuidando a todos, porque no me quedó otro remedio. ¿Cuándo te he hecho una escena o he provocado un escándalo? Siempre he estado ahí para ti, porque quise, sin pedirte nada. Siempre he sido tu amigo bajo tus términos, el amigo a quien quieres ver unas pocas veces al año, manosear un rato y luego alejar como a un sarnoso, pero yo lo acepté así. Por ti cruzo todo este territorio, por ti dejo los riñones en la carretera, por ti dejo a mi familia y mi casa mientras tú sólo esperas que yo llegue y te des… el gusto y luego me miras cansado, aburrido, deseando que me vaya y te deje en paz. Tú te ocultas. Tú me ocultas. Me acusas de marica, y en tu cabeza eso soy, ¿verdad, Ennis?: Jack, el marica. Por eso jamás me has presentado a nadie en la calle aunque saludas a uno que otro cuando vamos a una cantina, como si temieras que fuera tan marica que todos se darán cuenta. Ese soy yo, ¿no?, Jack, el cochino. El cochino marica. –deja escapar con rabia y amargura.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong>   -Déjame en paz… -grita ronco, como si le costara.- Déjame con mi vida como era antes…</strong></p>
<p><strong>……….</strong><strong> </strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong>   Me quedó algo largo, así que lo termino después. Me gustan estos cuentos donde Ennis deja salir todo lo que siente por Jack, dejando salir su frustración, sus celos; aunque es difícil hacerlo distinto al que vimos en esa película que disfrutamos y sufrimos tanto. Y el del film es mucho mejor que el del cuento. Esa historia, ese relato corto, un día vamos a revisarlo mejor, ¿no les pareces?</strong><strong> </strong></p>
</p>
<p><strong>Julio César</strong>.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/564-esperando-una-noche-cualquiera/feed/</wfw:commentRss>
		</item>
		<item>
		<title>JUSTO  COMO  ME  GUSTA</title>
		<link>http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/562-justo-como-me-gusta/</link>
		<comments>http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/562-justo-como-me-gusta/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 28 Jun 2008 03:14:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>juliocesarq</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[PRENDAS CACHONDAS...]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/562-justo-como-me-gusta/</guid>
		<description><![CDATA[
   Por donde se le mire provoca meterle mano… y lengua.

   -Ah, no, señor policía… ahora me revisa en busca de armas…

   “Ay, coño, si sigo mirándole el culo a este, se me va a salir…”
…… 
   Como obsequio, pocas palabras, ¿eh? 
Julio César.
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="attachment wp-att-561" href="http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/562-justo-como-me-gusta/todo-busca-meterselejpg/" title="todo-busca-metersele.jpg"><img src="http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/files/2008/06/todo-busca-metersele.jpg" alt="todo-busca-metersele.jpg" /></a></p>
<p><strong>   Por donde se le mire provoca meterle mano… y lengua.</strong></p>
<p><a rel="attachment wp-att-560" href="http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/562-justo-como-me-gusta/bebito-indignadojpg/" title="bebito-indignado.jpg"><img src="http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/files/2008/06/bebito-indignado.jpg" alt="bebito-indignado.jpg" /></a></p>
<p><strong>   -Ah, no, señor policía… ahora me revisa en busca de armas…</strong></p>
<p><a rel="attachment wp-att-559" href="http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/562-justo-como-me-gusta/sexy-malejpg/" title="sexy-male.jpg"><img src="http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/files/2008/06/sexy-male.jpg" alt="sexy-male.jpg" /></a></p>
<p><strong>   “Ay, coño, si sigo mirándole el culo a este, se me va a salir…”</strong></p>
<p><strong>……</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>   Como obsequio, pocas palabras, ¿eh?</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>Julio César.</strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/562-justo-como-me-gusta/feed/</wfw:commentRss>
		</item>
		<item>
		<title>FIDEL HERRERA, EN MEXICO, CUECE HABAS…</title>
		<link>http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/558-fidel-herrera-en-mexico-cuece-habas%e2%80%a6/</link>
		<comments>http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/558-fidel-herrera-en-mexico-cuece-habas%e2%80%a6/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 28 Jun 2008 03:02:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>juliocesarq</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[COSAS DE LA POLÍTICA]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/558-fidel-herrera-en-mexico-cuece-habas%e2%80%a6/</guid>
		<description><![CDATA[
   Aléjense de mí, reporteros; maldita sea… 
   Buscando sobre política que no tenga nada que ver con la de Venezuela, esa es fácil de adivinar (y deprimente), encontré en la red un articulo de lo más curioso tomado de el diario mexicano EL UNIVERSAL, sobre un gobernador de allá, el de Veracruz, Fidel Herrera. El [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="attachment wp-att-557" href="http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/558-fidel-herrera-en-mexico-cuece-habas%e2%80%a6/fidel-herrerajpg/" title="fidel-herrera.jpg"><img src="http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/files/2008/06/fidel-herrera.jpg" alt="fidel-herrera.jpg" /></a></p>
<p><strong>   Aléjense de mí, reporteros; maldita sea…</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>   Buscando sobre política que no tenga nada que ver con la de Venezuela, esa es fácil de adivinar (y deprimente), encontré en la red un articulo de lo más curioso tomado de el diario mexicano EL UNIVERSAL, sobre un gobernador de allá, el de Veracruz, Fidel Herrera. El hombre, que pinta bien y es elegante, hay que reconocerlo, como que es medio despistado, como la mayoría de los políticos en ejercicio, a la hora de diferenciar lo propio del erario. Pobrecitos, es algo que se les confunde aquí, allá y en<br />
la China. Al parecer los principales miembros del gobierno que encabeza el señor Herrera han disidido clasificar como ‘confidencial’ (algo secreto y delicado, casi secreto de Estado, y que no debe discutirse abiertamente en mercados o plazas) informaciones que puedan afectar la imagen del mandatario veracruzano. Y lo hacen en dos aspectos que llaman a la… suspicacia, por decir lo menos, aunque seguramente si se les pregunta, son capaces de dar una explicación totalmente racional al respecto.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>   Dentro del Secreto Institucional para Bien y Estabilidad de la Democracia caen cuestiones como índices delictivos (así será la cosa. Aquí pasa lo mismo), los gastos de promoción institucional (¡trabajamos para ti!, eso cuesta un realero), dato sobre pensiones alimentarias, viáticos, sueldos y prestaciones de los empleados públicos. ¿Qué tal? Todo eso cae en la ‘reserva estratégica’ hasta por un periodo de seis años, con opción a prorroga… si los electores aún no olvidan el escándalo. Claro, semejante medida puede crear confusión entre la prensa, y la gente malintencionada que no quiera al mandatario, por lo tanto, y para facilitarlo, será el instituto Veracruzano de Acceso a la Información en boca de su presidente, quien tendrá la difícil tarea de decidir qué es clasificado y secreto, y que no. Comenzando con su propio sueldo y la relación de sus gastos.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>   El Kremlin local, en boca de</strong><strong> la Dirección General de la Comunicación Social se reservará toda información sobre propaganda, publicidad y difusión. La Secretaria de Gobierno hará lo mismo con datos sobre pensiones, peleas de gallos (?) y uso de explosivos; así como toda información relativas a juicios, recomendaciones sobre Derechos Humanos y, como no, estadísticas sobre incidencias delictivas. ¡No saben nada los pobres niños!, están caiditos de la mata, seguro que salen solos a la calle y se pierden. Los mal pensados lamentan todo este aire de confiscaciones y censuras trazados por el gobierno estatal, y creen (no sé como se les ocurre) que todo eso sólo tiene como finalidad protegerle ‘las espaldas’ al gobernador Herrera. No te digo, gente mala.</strong><strong> </strong><strong>   </strong></p>
<p><strong>   La verdad es que resulta inaudito el que hallan propuesto, y aprobado, semejantes disposiciones. ¿Cómo lo habrán hecho? ¿En carnavales o cuando todo el mundo andaba de vacaciones? Entonces ¿la gente no tiene derecho a saber si con dineros públicos se mantiene a ex esposas e hijos por ahí? Cuando la gente se reúne a protestar para que le paguen lo que les deben, o le aumenten  un mísero cinco por ciento a sus sueldos, porque lo merecen, siendo tachados siempre de montoneros y desestabilizadores por aquellos a quienes les toca pagar, ¿no tienen derecho a saber cuánto gana esa pobre alma de Dios? Este ha sido siempre el ideal de todos estos políticos vagabundos, desmadrarse en desmanes como si la cosa pública fuera propia… y que nadie se entere o lo comente. La ley del embudo: lo grande pa´mí, lo angosto pa´ti. Lo extraño es que hayan aprobado semejante cosa.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>Julio César.</strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.thehouseofblogs.com/juliocesarq/558-fidel-herrera-en-mexico-cuece-habas%e2%80%a6/feed/</wfw:commentRss>
		</item>
	</channel>
</rss>
