Archive for Marzo, 2008

FORZA

Domingo, Marzo 30th, 2008

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   ¿Cómo despiertas a un pana que duerme así? Metiendo bien esa mano y moviendo los dedos… no hay de otra, ¿verdad? 

Julio César.

EL PODER DE LA SUGESTIÓN

Domingo, Marzo 30th, 2008

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   Hace poco me sucedió algo curioso que viéndolo en retrospectiva tiene sus raíces en dos ejemplos pasados semejantes. Debía entregar unos memos sobre una supuesta reunión que se celebraría en la sub región Miranda, y debía supervisar que se imprimieran. Me tocó ir hasta una de las copiadoras más viejas que tenemos, por alguna razón las nuevas terminaban atascándose. En total debía imprimirse trescientas convocatorias. Decidí preparar grupos de cincuenta hojas, para hacerlo en seis lotes. Ahora todo lo cuentan y me dieron los seis lotes exactos, es decir trescientas hojas. Al llegar las repartí en las seis porciones, cincuenta cada uno, y mientras se imprimía un grupo, contaba, por costumbre, el siguiente. También contabas las que salían. Y efectivamente había cincuenta en cada grupo… pero en el último sólo cuarenta y ocho hojas salieron. Arrugué la frente y conté. En cinco lotes había cincuenta, en la última faltaban dos. Levante las tapas externas de la máquina y no vi nada, busque debajo y detrás del equipo. Nada. Las conté de nuevo. Volví a contarlas. Y seguían faltando dos. 

   Pedí dos hojas más y eso atrajo sobre mí la atención; todos parecían intrigados. ¿Qué faltaron dos? Pero ¿contaste bien? ¿Metiste las cincuenta? Por alguna razón eso excitaba la curiosidad, y en lugar de facilitarme las dos hojas, todos contaban o levantaban nuevamente las tapas. Dos mecanógrafas y un colega lo hicieron por turnos. Cada uno llegaba y repetía el proceso. Y todos me preguntaban, ¿pero tú estás seguro de que metiste las cincuenta? ¡Claro que lo había hecho! La máquina es vieja así que a veces toma de dos o tres de un golpe y sale una copia y dos en blanco, pero este no había sido el caso. Para evitarme problemas, y como soy un empleado público, no me daba prisa y contaba de diez en diez. Cinco de esos mini lotes eran las cincuenta y luego proseguía con las otras. No me dieron las dos hojas. Llamaron a un sujeto de Mantenimiento, quien entró, oyó el cuento, me miró y me preguntó si estaba seguro de haber metido las cincuenta. 

   Revisó, levantó tapas, vio rodillos y nada. Y mientras lo hacia todos me preguntaban y repreguntaban si realmente había metido las cincuenta, que si estaba seguro, que si algunas no se fueron volando, que si no conté mal y cosas así. ¿Saben que fue lo extraño?, que ya estaba dudando: ¿habré metido realmente las cincuenta? Ya no estaba seguro. Eso me recordó algo acontecido después del cuatro de febrero de 1992, cuando a Chávez se le quería creyéndosele decente y honorable. Durante todo ese año hubo rumores de golpes todo el año, y manifestaciones y protestas, claro que en esa época no se les llamaba basuras desestabilizadores ni perros de
la CIA, eran simplemente personas que no querían al gobierno impopular. Recuerdo que una tarde iba yo subiendo por la céntrica avenida Urdaneta cuando de repente veo a un gentío que viene corriendo, bajando como si el Diablo los persiguiera. Yo me aplasté contra una pared, y cuando cruzaban los últimos, vi a una muchacha delgada y muy bonita, de cabellos largos que jadeando se detuvo, pero mirando hacia atrás, como asustada. Yo me le acerqué.
 

   -¿Qué fue, qué pasa? 

   -No lo sé, yo iba pasando y como todos echaron a correr yo también corrí. –me respondió. Creo que la ofendí porque me eché a reír. 

   Lo segundo que recordé fue una lectura del suplemento humorístico de Condorito. Estando una tarde en la calle con su compadre, el Cumpa, le dijo: mire Cumpa, lo que es el poder de la sugestión. Y comenzó a gritar a todo gañote que se estaba quemando la casa del Gobernador. En el cómics se veían caras alarmadas de personas que echaron a acorrer después. En otro cuadro más gente corría. En otro iban patrullas policiales y carros de bomberos y más gente corriendo. Y es cuando Condorito le dice al compadre que qué barbaridad, el rumor como que agarró cuerpo. Finalmente siguen pasando personas que parecen gritar mientras corren seguidos de varios vehículos como de televisoras y prensa. Es cuando Condorito abre mucho los ojos y echa a correr diciendo: 

   -Corra Cumpa, a lo mejor sí se está quemando la casa del Gobernador… 

   En el fondo, la duda mata. 

Julio César.

SIEMPRE PASA, MUCHACHAS…

Domingo, Marzo 30th, 2008

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   -¿No lo has probado? ¡No sabes de nada…! 

   ¿Cuántas veces no ha ocurrido? Dos carajos, amigos de toda la vida que se reúnen un sábado a ver una tanda de juegos de fútbol, entre gritos y discusiones tontas, dejados solos por sus mujeres que salen a hacer cualquier otra cosa a calarse esa, que al final de la tarde terminan así, con uno hablándole al micrófono, probándolo y comiendo lo que halla. Hablan de política, de accidentes… y finalizan en lo que hacen con sus mujeres, con bultos bajo los shorts que no tardan en emerger. De ahí a que se pongan inventivo uno; remolón el otro; insistente el que se agarra y agita, llamativo; dudoso el otro pero con la mirada clavada. No falta, ni falla, que el riente le tome la nuca al pana y lo hale un poco, siendo tímidamente rechazado por el otro que respira más pesadamente… hasta que con la boca echa agua baja y bebe todo lo que hay, con ruiditos, relamidas de gusto y placer, mientras el pana ríe más, dando leves saltitos de caderas, de gusto por la camarería en el sofá. Esas amistades o se arruinan, o se consolidan. Siempre pasa. Siempre el que desea ser… atendido especialmente, dirige la conversa, las tocadas e ideas hacia ese lado… al otro sólo le queda tragar saliva y todo lo demás, bajando luego con ganas en el asunto. Tampoco es raro que uno termine usando las tanguitas de la mujer para reuniones futura de esas tardes deportivas, de esas que cubren poco atrás donde siempre se cuela algo. 

Julio César.

EL SANTO DE ESPALDAS…

Domingo, Marzo 30th, 2008

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   ¿Sería realmente coincidencia todo lo ocurrido al inicio de este año? No se sabría decir. Hablar de que Hugo Chávez directamente ordena atentados terroristas parecía y parece algo subido de tono, pero en la primera semana de enero, cuando aún digeríamos el pan de jamón, estallaron todos los diablos en Caracas, y no, no era por los baldes de m… que el colérico presidente desdeñado en el referéndum lanzó contra el país que no le hizo caso a su deseo de mandar hasta que se muriera (pobre, no entiende tanta ingratitud). La cosa tomó una tonalidad más siniestra en la forma, o sospechas, de atentados. 

   La abogado perteneciente al Foro Penal Venezolana, y mujer de la resistencia, Mónica Fernández, fue víctima de un extraño atentado donde fue encañonada dentro de su vehiculo y obligada a entrar a él, al hacerlo, notó que le apuntaban a la nuca e intentó huir, por lo que el balazo dirigido a su cabeza que debió matarla, se alojó en su espalda; sin embargo, fue raptada con todo y carro, abandonada momentos más tarde en Altamira, dejada, según ella, por muerta. Seguramente eran ladrones de carros no muy duchos, o roba tarjetas no muy aplicados, porque dejaron todo. Y eso debió ser, sólo un atraco, ya que sin investigar o interrogar, el director general de la policía científica comenzó a hablar de un ataque del hampa común; curioso que un hombre de su jerarquía, graduación y experiencia contraviniera un principio obvio de toda investigación: no adelantar hipótesis. Como también hizo gente de la Oposición hablando de un atentado. 

   Lo cierto es que uno podría dejar colar esa teoría si no fuera porque no se llevaron ni el carro ni la cartera. Le dieron un tiro, la ruletearon y la dejaron allí. Pero el peor ataque a la tesis de hampa común fue el artefacto explosivo colocado a las puertas de la Nunciatura Apostólica, que debió ser retirado por la policía política, la DISIP. En este caso no puede hablarse de hampa corriente. Fue un atentado terrorista del que ningún jerarca del Gobierno dijo nada, como no fuera para restarle toda importancia (claro, un niple puesto en una propiedad, ¿quién se ocupa de esas tonterías?). ¿Coincidencia? Podría ser, pero también es posible que el Gobierno haya perdido completamente el control sobre el país. Desde hace ocho años grupos terroristas de la FARC usan el territorio nacional como aliviadero, pueden tener células actuando en el país, y haber aleccionado a otros. Tanto la Nunciatura Apostólica (que lleva un año brindando protección a un perseguido político del Gobierno, Nixon Moreno) como Mónica Fernández han sido muy atacados desde La Hojilla, programa que copia el mismo nombre e intensión del que aparece en a televisión cubana (no tienen originalidad ni para inventarse otro, que se yo, La Navaja) utilizado para satanizar, acosar y denigrar a gente de
la Oposición de forma escatológica.
    Las FARC; los grupos violentos que han demostrado incompetencia para resolver problemas en su zona, como los TUPAMAROS, pero que no quieren dejar el poder que ostentan para someter a los vecinos caraqueños; e incluso los agentes cubanos del G-2 que mandan más que un dinamo en este país, algo jamás visto antes… podrían estar tras esta ola de violencia, de la que Hugo Chávez, tan presto para hablar tanto, no ha dicho ni pío, cosa que mueve a sospechas. Lo peor ese enero fue la sensación de que no se resolvería nada, que jamás sabríamos: fue este, por esto y esto. Después del fracaso del testigo estrella montado por Isaías Rodríguez para atacar a sus enemigos, que señaló a tanta gente en la muerte del fiscal Danilo Anderson, el Gobierno teme dar nombres y fechas para acusara gente de la Oposición porque siempre se descubre que mienten, y ni locos van a denunciar a las narcoguerrillas colombianas, a los cubanos o los TUPAMAROS. 

   Como dije, ya nos habíamos hecho a la idea de que jamás se resolvería nada, cuando un nuevo ataque, el pasado febrero, a la Nunciatura provocó una dura exhortación del cardenal Urosa Sabino, quien dijo algo que debió dolerle en los riñones al régimen: ya se vive la sensación de que no hay Gobierno en Venezuela, de que nadie manda. La respuesta del Estado fue inventarse una supra conspiración, y acusar a unos paramilitares que Colombia, con la CIA, había llevado a Caracas para generar caos, violencia y desestabilización, seguramente apoyados por GLOBOVISIÓN y FEDECAMARAS. Esa era la respuesta cínica que llegaba desde la Asamblea Nacional, y del ministro de la seguridad, el triple cedulado (con sus tres nombres distintos como tiene todo hombre decente) Rodríguez Chacín. Cómo se burlaban de quienes denunciaban dejación, falta de investigaciones. Pero tanto va el cántaro al río hasta que se revienta. Abusaron mucho del recurso de poner niples, acosar, pintar insultos en paredes… y en un atentado que se preparaba en la sede de FEDECAMARAS, cayó un agresor, Héctor Serrano.    ¡La cosa es insólita!, un sujeto que está preparando un explosivo, qué debe saber de eso, le estalla en las manos y no sólo le quema las cejas, sino que lo mata. Queda allí, tendido. Sé que es cruel, pero al saberlo me dije: qué raro, otro incompetente, bueno, al menos ese no continuara haciendo daño. Lo cumbre es que el resto de los compinches, vistos por la gente de la zona, salieron corriendo dejándolo allí. Por eso es que no llegan a nada, no tienen cabeza. ¿No imaginaron que llegaría alguien, lo recogería y comenzaría a investigar? Será que se cumple aquello que rota la taza, cada quien para su casa. Para mala suerte del Gobierno, GLOBOVISIÓN y RCTV llegaron casi al mismo tiempo que la DISIP y la policía científica. Lo primero que se oye es que el sujeto es un ex miembro de la policía metropolitana, llevado por el alcalde Juan Barreto después de salir de todos los que estaban allí, cuando se le acusó de infiltrar delincuentes en el fuerza (fue gente mala la que dijo eso, que el tipo estuviera colocando bombas al amparo de la noche no dice forzosamente que sea un pillo, ¿verdad?). 

    Ah, ¡cómo se molestaron! Acusaron al canal veinticuatro horas de información de mentir de forma descarada, alevosa y malvada, que ese sujeto cargaba una credencial que había sido desactivada casi un año antes. Claro, como era una rueda de prensa únicamente con los canales estatales, nadie le preguntó al ministro Rodríguez Chacín: ¿y la chaqueta de la metropolitana, y el arma de la metropolitana, y la motocicleta de la metropolitana, y la radio de la metropolitana? Fue un mal momento que pasaron, ya no podían decir que era Álvaro Uribe, ese mini demonio, quien enviaba gente mala para dañar la paz de las calles y urbanizaciones caraqueñas. Pero cuando ya iban capeando el temporal, satanizando al muerto, matándosele otra vez (una costumbre muy venezolana, un día les hablaré de eso), se allanaba el barrio 23 de Enero, se investigaba a los TUPAMAROS; y el Presidente recibía, como héroe salvador a las tres nuevas víctima liberadas por la guerrilla criminal (sonreía de oreja a oreja sintiéndose tan satisfecho), Lina Ron, feroz activista del chavismo, después de mascar hojas de coca seguramente, allanaba la Nunciatura Apostólica, agrediendo, insultando y vergajeando a todo el que se le cruzó en el camino, gritándole al mundo que el muerto era un héroe porque luchaba por ellos, y que la violencia e incluso el asesinato podía emplearse, legítimamente, contra los que no pensaban como ella o no se dejaban someter, porque así ha visto ella que se hace en países democráticos como Cuba, China e Irán (cada vez que algo así ocurre, siempre me pregunto: ¿qué pensarán de nosotros en Japón?). 

   ¡Qué arrechera agarró Chávez!, le habían saboteado su acto, y tan caro que le había salido, pero eso ocurre cuando uno se rodea de gente así, con claras discapacidades mentales, para quedar uno como el más inteligente del grupo. No creo que se sancione a esta mujer más allá del ostracismo, ella misma que fue admirada una vez, aunque no querida, como una mujer decente y luchadora, ya no es así, ahora se le percibe como otra pilla sujeta a la teta del Estado; sin embargo no se le tocará, el Gobierno no querrá enviar la señal al país de que quien se extralimite, verbal o físicamente contra la Oposición, será contenido. Y el circo continúa aunque ahora los enanos crecieron, el payaso no hace reír sino provoca bostezos y a la mujer barbuda se le cayó el último pelo del bigote (no es contigo, Lina). 

Julio César.

CABEZA ABAJO, CABEZA ARRIBA…

Domingo, Marzo 30th, 2008

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   ¿No odias cuándo te pasa esto? 

   “Coño, tanto esforzarme en la carrera y sólo conseguí esto, estar tan tenso y duro. Ojalá el panita quiera darme… una mano al menos. Y ese asiento me sudó todo el culo; es lo malo de la bicicleta…  lo deja mojado y caliente”. 

Julio César.

CUANDO TE CLAVAN… LOS IMPUESTOS

Domingo, Marzo 30th, 2008

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   El precio a pagar, aunque grande… y grueso, era tolerable. 

   Venezuela es un país donde siempre se dejan las cosas para el último día, no importa que se diga que se debe hacer algo entre tal y cual fecha, todo el mundo lo deja todo para el último momento. A mi amigo Jasón le pasó, tiene una mueblería de la que nunca había declarado impuestos, y aunque pensaba presentar unas cuentas chimbas, jamás lo hizo. Lo pillaron, lo iban a multar con bastante; me dijo que iba a entrevistarse con el tipo en su mueblería y quiso que fuera su testigo culto por si le exigía plata para denunciarlo después. Todo alarmado, temiendo cárcel, cierre o una multa mil millonaria recibió al tipo, se le acercó y con voz asustada le preguntó si no se podría solucionar esto de otra manera que no fuera denunciándolo. El carajo lo miró frío y le habló de darle más tiempo si ‘le daba algo’. Mi amigo iba a sacarse la chequera, pero el carajo le dijo que no, que se sacara los pantalones. Jasón dudó y se asustó, pero más lo asustaba lo otro y se avino a pagar. El carajo era bueno, reconozco yo que los miraba, cobraba y cobraba, duro, rítmicamente, sin decaer, gruñéndole bajito que era un infractor y merecía castigo, que toma y toma, haciéndolo gritar y sudar ante… el ‘abusivo’ cobro, que parecía dolerle cuando arrugaba la frente, chillaba bufando por la boca, sudando a mares. El escritorio se tambaleaba ante la fuerza de… los compromisos firmados con el grueso marcador. Desde la otra oficina tome esta fotita para ustedes. Y para mí; cuando me venga con cuentos de su sacrificio, le mostraré la foto donde parece chillar más, cobra más, te debo más, cóbramelo todo… hummm, todo, hasta el fondo. Pero también porque quedó de lujo. El sujeto no le perdonó la deuda, sólo  le dio tiempo. Dos semanas después llenaba los formularios ante otro inspector, quien por cuestiones de tiempos vencidos, se lo cobró también, con un equipo que parecía formidable; pero ahora Jasón sonreía, contento de que saldría de eso, aunque también se le metía, dándole la espalda altivo mientras el otro casi lo abrazaba, empujando sus cobros, felicitándolo por ser un buen ciudadano al final. Esa no la vi, pero me la contó, como también la del tercer y cuarto fiscal que fueron a llevarle las licencias, quienes le cobraron al mismo tiempo durante toda una tarde; eso me dejó pensando en que él me debía un favorcito, y con la otra foto pienso cobrarle estos días haber sido su testigo. 

Julio César.

HEATH LEDGER, PALABRAS DE AFECTO

Martes, Marzo 25th, 2008

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   ¿Quién no lo hubiera querido? 

   Mientras grababa su personaje de The Joker para la secuela de BATMAN BEGINS, el director Christopher Nolan terminó por apreciar también al apuesto chico australiano, rindiendo con sus palabras un sentido tributo al joven actor. Fue algo sentido y hermoso, sin amarillismo o sensacionalismo. Algo que sus admiradores apreciamos. Comienza comentando que mientras estaba una noche en LaSalle en Chicago, organizando una toma para la secuela que llevará por nombre THE DARK KNIGHT, un asistente de producción pasó frente a él, silenciosamente, deslizándose en su skateboard (una patineta). Con preocupación se le quedó mirando, maldiciendo para sus adentros los momentos cuando Heath, totalmente vestido como su personaje, llegaba montando la suya. Temía la reacción de los fanáticos más conservadores de las historias del hombre murciélago frente a un Joker en patineta, preocupados como estaban ya por las comparaciones que inevitablemente se harían con el personaje creado por Jack Nicholson. 

   Pero, fascinado, había comprobado un efecto inmediato e inesperado en el resto de los jóvenes participantes del equipo de producción: todos llegaban al set sobre sus skates, o con ella bajo el brazo. Preguntándole a varios por qué la llevaban al trabajo, mucho no podían dar una explicación de su proceder. Nolan lo atribuía a la personalidad carismática de Heath, él lo hacía, se veía bien, y el resto de los jóvenes respondía a eso; algo tan natural e invisible en algunos, como podía serlo la gravedad para todos. Y era lo que tenía el joven australiano. Nolan lo reconocía con pesar por su partida. Recuerda los estallidos de creatividad que veces lo avasallaban, y relata como teniendo dos días para rodar una escena en especifico, tanto él como el otro actor, al final de primer día, creyeron tener definido lo que querían hacer, y no deseaban parar la filmación. Heath deseaba continuar y grabarlo de una vez, aunque sabía que era muy difícil convencer a un equipo de trabajar hasta tarde, sobretodo cuando no hay apuro en terminar. 

   Nolan relata que todos notaron en la urgencia del actor que este había logrado algo que temía se perdiera de dejarlo para el otro día, y el equipo accedió a complacerlo. El director, con emoción, reconoce que se enteró tiempo después que Heath Ledger no abandonó el set de grabación esa noche sin agradecerle a cada miembro del grupo por quedarse y trabajar tan pacientemente. Y que lo hizo de forma directa, sin llamar la atención, yendo de uno en uno, discreto, con voz moderada, sin aires de gran estrella que perdona vidas. 

   Cuenta Nolan que en esas noches cuando se filmaban las escenas de persecuciones, donde hay cientos de extras, momentos que suelen ser aburridos para los actores que prefieren estar en otro lugar, Heath esperaba impaciente el momento de montar con ellos en el carro que llevaba las cámaras, observándolo todo, fascinado, haciendo preguntas, como si estudiara el proceso de creación. Relata que también lo invitó a la sala de edición, seguro de que no aceptaría, hasta que vio en la entrada de la sala a un muchacho montado sobre una de las patinetas y pidió que lo sacaran para que no estorbara, y resultó que era Heath, quien acudía a la cita, sentadote unos cuentos asientos detrás, fijándose en todo, preguntando qué criterios utilizaban para cortar tal o cual escena, visualizando el conjunto de lo que él guardaría. Que allí les habló de las escenas que él deseaba montar, los proyectos que deseaba realizar. El director cuenta que se agotaba con oírlo. 

   Termina Christopher Nolan, con acento de pena, diciendo que aún ahora podía ver al carismático chico rubio como una sombra silente en la sala de edición, sabiendo que esos proyectos que hervían en su mente ya jamás se realizarán. Y que lo extrañaba muchísimo.

…… 

   Pareció una constante de este joven el afectar a las personas que trabajaron con él, sin importar el papel que realizara. Es bonito saber que la gente que lo trató, que lo conoció en verdad, lo recuerda así, al menos la gente normal, no como esa cosa lamentable que pasa con los noticiarios de
la FOX, quienes parecen manejar una política decidida a perjudicar clara y directamente el nombre de Dios, y a Bush, quien aunque pueda merecerlo, no es como para que estos enfermos de odio e irracionalidad lo mezclen en sus aberraciones. Es curioso, siempre pensé que si había un país del mundo donde los nazis jamás lograrían un poder real, sería en los Estados Unidos, pero llevan tanto tiempo esos mal vivientes  trabajando en las sombras…
 

Julio César.

ADIESTRAMIENTO

Martes, Marzo 25th, 2008

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   -Se cree muy muy… pero yo tengo con qué amansarlo… 

   Marcial era un rudo camionero que llevaba, de contrabando cerveza a los jóvenes universitarios a su ‘casita club’. Un día los robó con varias decenas de botellas vacías, convencido de que no podrían hacerle nada. Obviamente no conocía a los ‘cerebritos’. Sonriente y burlón cuando fue por sus vacíos, sintió un olorcito extraño al que no le paró hasta rodar por el suelo. Ahora, mareado, despierta atado con varias correas y cadenas, con un calzoncito de cuero, sus pezones perforados, igual que una de sus orejas y con un aro justo bajo sus testículos. Estaba aterrado. Pero aún gritó y amenazó cuando el ‘cerebrito’ en calzoncillo llegó, mostrando una dura y gruesa porra que lo alarmó más. Coño, iban a caerle a palo del bueno y no podía defenderse. Pero lucharía, se jura… hasta que un frasquito con olor a almendras, lo mareó. No sabía cómo, pero ahora él también cargaba una porra visible y violenta, pero andaba mansito aunque el muchachito lo llamaba perrito malo, dándole bofetones, que tragara lo que había, y con la sed que tenia hasta orina tomo. Lo llamó perra y en cuatro patas aullaba mientras el chico porra en mano le daba y le daba duro. Comió carne dura y caliente como una fiera, y le dieron más palo del duro. No sabe cuánto tiempo lleva ya en eso, pero debían ser días o semanas; descansa amarrado hasta que su amo viene con los otros estudiantillos y entonces es la perra reina. Sonriendo adormilado ya no recuerda casi su otra vida, una dónde no era tan sobado, mimado, y aleccionado a palo duro cuando era malo. 

Julio César.

PASA DURANTE LOS PARTIDOS

Martes, Marzo 25th, 2008

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   Hay quienes tienen en las manos lo que quieren. 

   ¿No aman esos instantes extraños que se producen durante los juegos de fútbol, cuando la adrenalina y la testosterona hacen su arrase? Siempre hay un tierno, sexy y caliente momento. Imaginen este:

   -Anda, coño, vamos para los vestuarios. Quiero enseñarte que es lo que pienso darte, bastante y duro, si me enseñas lo que te dije. –urgió el catire, atenazando la telita para luego clavar los dedos en la carne firme y turgente, sintiendo el estremeciendo del otro, una buena señal, pensó temblándole también a él su… deseo de juguetear.

   -Tú siempre con tus cosas. –jadeó el otro, tieso.- Y deja de empujar esos dedos.

   -Te encanta que te los empuje ahí. Anda, vamos y dejo los dedos… -ofrece, pensando con una sonrisa en que va a meterle otras vainas, un juguetito nuevo que compró y después el suyo; mientras el otro lo mira y comienza a acompañarlo. Ah, si la gente supiera en qué terminaban las duchas en los vestuarios depuse de los juegos… 

Julio César.

LA COLONOSCOPIA

Martes, Marzo 25th, 2008

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   Hay exámenes que de por sí son horribles, pero hay otros que son peores, aquellos que van acompañados de todo un ritual que se convierten en un calvario. La colonoscopia es una de ella. Fuera de lo invasivo y traumático que es, todo lo que lo precede es desagradable, diga lo que diga nadie, aún los amantes de las emociones ‘fuertes’. 

   Hace tiempo sufrí un percance en mi trabajo. Estaba yo de lo más tranquilo cuando comencé a sudar, a sentir un malestar indefinido, como cuando uno amanece enratonado de tanto tomar caña, pero no tan fuerte y sin una causa tan aparente. Era un malestar… de esos que no se haya como describir, y que uno atribuye a una baja del potasio o del sodio (sin estar nunca muy seguro de qué significa eso). El caso es que estaba sintiéndome mal cuando comenzó la taquicardia, pensé en dirigirme a mi oficina y sentarme hasta sentirme mejor, pero todo se puso oscuro y cuando desperté había un gentío rodeándome, todos preguntándome qué tenía, que sí había comido antes de ir a trabajar o sí estaba enfermo. 

   ¡Dios, fue tan incómodo! Yo habría preferido mil veces desmayarme en la calle y no ahí. Todo el mundo lo comentó, y hubo preocupación en unos, y gran diversión en aquellos que me echaron broma hasta que se cansaron. En Venezuela se hace un chiste de todo, aún de un viejito que cae por unas escaleras. Y la cosa tuvo cola, porque como dos años después, en un pasillo me encontré con una jovencita muy bonita que me miraba y le pregunté si nos conocíamos, a lo que respondió: si, yo estaba pasando cuando usted se desmayó aquel día. Esa vaina como que iba a perseguirme toda la vida, pensé. Lo extraño, cosas inexplicable para mí, fue que cuando abrí los ojos, vi a mi alrededor a gente conocida que llevaba hasta años sin haberlos vistos, que ese día en especial iban al edificio por una u otra causa. 

   Todo el mundo me indicó a qué médico ver y al final fui con un internista que me diagnosticó con pruebas usuales de sangre, heces y orina que tenía bichos: la horrible, desagradable y maldita amibiasis. ¿Cómo la contraje? ¡Misterio!, aunque soy de los que comen porquería en las calles, los perros calientes al lado de un basurero saben siempre mejor que aquellos hechos en casa, y esa es una de las grandes verdades de la vida. Me mandaron un tratamiento largo, y al final que me hiciera un ecosonograma hepático y una colonoscopia. Como gente normal, en cuanto me sentí bien y no apareció rastro de nada ni en sangre o heces, no me hice nada más. Pero al tiempo volví a sentirme mal, y me detectaron otra vez los parásitos esos, que al parecer no estaban muertos sino que andaban de parranda. 

   El tratamiento fue más duro y me ordenaron, casi con una orden judicial, que tenía que llevar la próxima vez el eco y los resultados de la colonoscopia. Al parecer los bichos se van al hígado o al colón y hacen su nido, actuando como un arrecife de coral, creando cáscara sobre cáscara hasta que lo destruyen todo (Dios, ¡que imagen tan asquerosa!). El eco hepático no fue problema, más bien me dio algo de risa por las cosquillas en la panza. Ah, pero la colonoscopia si que fue otra historia, una donde se aplica la canción aquella de: érase una vez una historia de amor, ahora es sólo un cuento de horror… 

   Lo primero que molesta es que te hacen llegar a las doce del día al servicio de Gastro donde hay como quince tipos más, todos para lo mismo, y te dicen desnúdese todo, y tenga esta bata. A mí no me gusta mucho quitarme la ropa delante de otras personas, y menos delante de tantos extraños. Sé que hay sujetos que no aguantan dos pedidas para desnudarse, como si tal cosa, y eso que hablo de gente normal, panzona o no tan bien dotada en ciertas partes; pero para mí es incómodo. Creo que no me sería fácil ni aunque tuviera buena pinta. Pero en fin, hay que quitárselo todo y te dan una bata corta, para gente menos corpulenta que uno y con la abertura hacia atrás. Y uno tiene que ir agarrándosela para no mostrar el culo antes de tiempo. Eso pasa a las doce del mediodía, y llegan las tres de la tarde y todavía no te llaman. Al final dicen tu nombre y tienes que salir de ese cuarto, cruzar un pasillo lleno de gente, y como treinta metros más allá está el salón, y todo ese trayecto lo haces agarrándote la bata con la mano. 

   Llegas al cuarto y te dicen que te tiendas de lado en la camilla, que estés tranquilo que eso no dolerá ni sentirás nada, como si esos metros de manguera (lo parecen) al entrar no produjeran nada. Es como si pensaran que es costumbre de uno meterse cosas así por ocio, para pasar una tarde aburrida sin nada mejor que hacer. Otro detalle que no falla es la enfermera afable que te sonríe, y no se sabe si es porque, con los nervios, a uno como que se le encoge más el amiguito y ella piensa: pobre tipo. Y allí estás tú, recostado de medio lado, como Miranda en
la Carraca, intentando no pensar ni sentir nada mientras te inyectan, untan y penetran, igual a lo que ocurre en ciertas discotecas de Caracas con las drogas de la violación, que ahora usan en todo el mundo: te sedan en la barra, te lo escupen en el baño y te joden sin más, de broma no te dejan un teléfono por si quieres que se repita; ¡se han vuelto tan descarados! En esa mesa uno intenta parecen indiferente y lejano, no vaya a ser que se lance un jadeo que pueda ser malinterpretado.
 

   Pero con sinceridad, es horrible. Y eso dura y dura mientras el médico te va enseñando este recodo o aquel, como si en verdad uno quisiera verse el colón por dentro. O por lo menos yo; a mí todo eso no me podía dejar más frío. Lo único que me preocupaba era que fueran a encontrarme una supercolonia de bichos o algo así. Que no los hubo, gracias a Dios. Si el médico supiera que en lo único que se puede pensar en todo momento es: ¿cómo harán para lavar esta manguera? Uno no es tan ingenuo como para creer que el perol es nuevo de agencia; y aunque me dijeron que había un gel y líquidos especiales, la imagen de una camarera, molesta y malencarada, con un tobito de agua y un trapito inmundo, pasándolo una sola vez sobre la manguerita (que en un momento dado se le escapaba y le cae sobre una pierna haciéndola gritar e inyectarse antibióticos), no abandonaba tu cabeza. 

   Pero para terminar, no describiré el proceso en sí, que cada quien lo descubra a la antigua (¡sorpresa, sorpresa!), debo decirles que la mente humana es extraña y compleja. En medio de toda esa operación, y sin saber por qué o cuándo, me puse contemplativo. Casi filosófico, diría yo. De verdad, por razones que no entiendo, me puse a cavilar sobre… el amor. No sé por qué motivo recordé algo que me habían dicho algunas amigas, y uno que otro tipo también: que a veces, el amor duele… 

Julio César.