Archive for Febrero, 2008

SE QUIERE POR RAZONES VARIADAS

Jueves, Febrero 28th, 2008

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   Pasa, yo te cuido… 

   -Pero ¿qué haces ahí en medio de la lluvia? Pasa, vas a enfermar… 

   -Yo… no quiero mojar tu casa, amigo… 

   -¡Qué coño importa! ¿Qué tienes? 

   -Es que de pronto me acordé y… 

   -Sé que todavía duele. Eras su amigo, lo entiendo; yo también soy tu amigo, ¿recuerdas? Pasa, permíteme ayudarte a salir de esas ropas mojadas, darte una fregada con una toalla y darte una taza con algo caliente. Déjame sostenerte mientras te desahogas contándome todo, lo que pensaste en esos momentos, lo que sentiste, todo lo que te dolió y aún te lastima. Sabes que te aprecio y no te interrumpiré ni preguntaré nada, no diré nada… y cuando termines, no recordaré nada tampoco, y el mudo nada sabrá por mí. Soy tu amigo, ¿no? Deja que mis manos te sostengan, apoya tu frente en mí. Déjame secar tu rostro, seguro que no todo lo que corre son gotas de lluvia…

….. 

   Obvia aclarar que lo escrito no es nada malintencionado, me agrada pensar que Jake no está solo y que hay quienes se preocupan por él ahora que ha transcurrido un mes. Al parecer la ha pasado mal. Me pegó a mí que sólo conocí a Ennis del Mar, imaginar su pesar es casi imposible. Es público que se ha mantenido callado, discreto, en un segundo plano. Muchos aseguran que está molesto por la forma sensacionalista en la que se trabajó la noticia. No es raro, el asedio a Britney Spears, fuera de que sea un caso mental esa muchacha, es desproporcionado e indicativo de que algo marcha muy mal dentro de la sociedad norteamericana. Recuerdo haber leído hace tiempo, cuando París Hilton salió de la cárcel, que una narradora molesta dijo que no iba a leer eso como noticia de entrada porque era una tontería que ni a información llegaba. A eso está llegando Estados Unidos, a la frivolidad total, pero no a la inteligente, sino a la anesteciante. A la tonta. 

   Según lo leído, Jake quiso alejarse de todos los medio, por lo que las medidas de seguridad en México donde firma su última cinta, fueron reforzadas. Hablan de su depresión, de sus silencios, de su encierro. Incluso cambió el aire festivo y ligero que se levaba durante las grabaciones. Parece ser un tipo muy alegre, y eso se nota de él. Le gustaba lo que hacía, su trabajo con Tobey Maguire (El Hombre Araña) y Natalie Portman (la princesa madre de Luke y Leia en la futura Guerra de las Galaxias), divirtiéndose siempre, medio tremendo, como cuando incluyó en una escena, como broma, en la que estaba en la cárcel, una fotografía de Haeth Ledger pegada a una pared. Que extraño debe sentirse ahora. Ojalá lo supere, ojalá sus amigos y familiares estén allí. Me agrada saberlo atendido. Claro, no al nivel de estas tontas líneas, aunque imagino a cierto actor algo parecido a él, también de ojos muy expresivos, muy pendiente de su bienestar y… 

Julio César.

CULPA DEL CALOR…

Jueves, Febrero 28th, 2008

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   Para el calor, líquidos… 

   Al pobre Adrián, el calor lo ponía tan mal que no podía estarse quieto. Pero sabía como calmarse. Siempre se iba hacia la quebradita, se quitaba la ropa y se quedaba con su bikini insinuante. No pasaba mucho tiempo antes de que algún transporte de conscriptos de la base aérea pasara por ahí y lo encontraran ligerito, descansando sobre una roca. Siempre era igual. Los muchachos iban hacia él, riendo, saludándolo, preguntando si tenía calor, si no deseaba un baño, y al parecer todos tenían las vedijas llenas, ya que se vaciaban al hablarle rodeándolo, con muy mala puntería, porque todos terminaban mojándolo. Pero a Adrián no le preocupa, mientras se baña, tocándose todo, con el bikini transparentado y haciendo buches con la amarillenta pócima. Que raro, ¿verdad?, porque si tenía calor, esos líquidos cálidos no deberían… Pero en fin. La tarde no terminaba hasta que en unidades de dos, los uniformados terminaban vaciando más líquidos, todavía más calientes, uno en un extremo, el otro en el otro, y todos pasaban, dando buenos golpes para impresionar a los demás. Pero Adrián salía calmado de esas sesiones, igual que los muchachos, quienes ansiosos le preguntaban cuándo volvía por ahí. Era lindo que lo quisieran a uno, pensaba Adrián, alejándose sin responderles a los angustiados amigos. Y ¿quién no lo querría conocer? 

Julio César.

CAÑA Y PANAS… VAYA MEZCLA…

Jueves, Febrero 28th, 2008

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     Todos querían tomar de esa botella aunque estaba algo… calentita. 

  Como todos los diciembres los muchachos del liceo hicieron su fiesta de fin de año, pero ahora como eran más adultos, y con más hormonas, llevaron mucho aguardiente para animar a las nenas; quienes a ver tanto desorden se fueron dejándolos bebiendo a ellos. A solas, los chicos siguieron parrandeando, y Tony comenzó un baile nudista, que tuvo mucho éxito cuando todos le vieron la tanguita; entre pitas lo toaban, uno que otro la halaba por una tirita como burla pero con ojos ávidos. El pico engrasado de esa botella pronto desaparecería muy metida en… Bueno, dejemos eso así, lo raro fue que muchos de los muchachos bebieron de ella después de eso, y parecían desearlo mucho. Por su lado, Roberto pidió que alguien le enseñara a bailar y Onésimo, ni corto ni perezoso, no quiso pelar ese boche y se le pegó… para darle una buena leccioncita, una que Roberto, botella en mano, disfrutaría mucho sobre una cama desconocida. 

Julio César.

BARACK OBAMA AYUDA A BUSH

Jueves, Febrero 28th, 2008

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   Tronco’e vaina… 

   Sé que no soy popular por muchas de mis opiniones; el problema se reduce a algo que una vez me dijo una amiga, Carmencita: que yo siempre decía lo que pensaba, pero no pensaba muchas veces lo que decía. En fin, moléstense. Actualmente está ocurriendo algo en Estados Unidos que tan sólo un mes y pico atrás parecía improbable, la sobrevivencia del igunotodonte que los gobierna. La derrota total, aplastante y merecida de los republicanos era un hecho prácticamente consumado en los meses de noviembre y diciembre del año pasado. No había manera de que esa gente levantara cabeza por muy firme que fuera el voto de los conservadores en sí, o de los republicanos en general, pensaba uno con una sonrisa de satisfacción. Luego viene y pasa esa vaina rara con los demócratas. 

   Al final de la carrera para la nominación de este partido, dos monturas fueron cabeceando semi parejos, la señora Clinton y el señor Obama. Personalmente prefiero a la Hilary, pero es un punto de vista personal; fetichista sí se quiere, siempre me han gustado las mujeres firmes, fuertes, de gran carácter y personalidad, así no sean muy bonitas (que tiene su encanto) o simpáticas (dicen que no lo es). De esta mujer se aseguraba que era el cerebro y motor en el gobierno del marido, el desastroso pero amable Bill Clinton, su defecto. Realmente pensé que sería la abanderada de los demócratas… hasta que apareció el joven negro, espigado y carismático Barack Obama (quien tampoco parece muy simpático). El ascenso de este hombre y sus sucesivos triunfos en los colegios electorales debe haber encendido, o debería haberlo hecho, las luces de alarma de muchos sectores dentro de la vida norteamericana. No hablo de los segregacionistas, racistas o cualquiera de esos grupos enfermizos que han ido debilitando tantas posturas claras de los conservadores con sus locuras. Hablo de los que se oponen a la guerra, a la política energética de Bush y a su visión de un mundo caótico. En ese equipo no parece haber nadie capaz de pensar con claridad, aunque a mi entender saben ver bien dónde está los peligros. En mi modesta opinión será Obama quien podrá a valer, a la hora de la verdad, al senador republicano McCaine. 

   Obama, y seguramente estoy equivocado, no soy analista político, me parece un producto de laboratorio, de los medios, alguien que es tan distinto que puede ser exhibido al mundo por las capas más liberales, como diciendo: miren, no somos tan retrogradas como creen, e incluso haría ver con simpatías por el resto del mundo a Estados Unidos, el que eligieron a un presidente negro (eso de ‘color’ o afroamericanos me suena como a vergüenza de lo que se es. Y lo dice un venezolano, ciudadano de un país donde cada familia tiene  sus negros. Melissa, la negra, es la más sensata de todos nosotros en casa). Muchas personas, y aparentemente igual cantidad de analistas, han caído en la tónica del grito, de la risa algo insensata de dejarse llevar por modas, pero es que últimamente Estados Unidos anda así, sin brújula; es común ver que un noticiario serio comienza su transmisión con un extra donde aparece Britney Spears con una pañoleta en la cabeza y mostrándole el dedo a los fotógrafos en la señal de costumbre. Pero esa ligereza es inexcusable para aquellos que miran con preocupación el continuismo de una política guerrera, desastrosa económicamente y peligrosa en cuestiones de política energética y ambiental. 

  Hilary Clinton debe haberlo notado, que lanzar a Obama por los demócratas restará un considerable apoyo al partido, que pasará a los republicanos. Pero no lo dicen; ella, personalmente, se niega a explotar ese filón. ¿Por qué? Porque padece esos complejos y temores que han ido envolviendo a la sociedad norteamericana desde hace tiempo. Teme decir que si va el negro perderemos porque no lo apoyarán todos. Temen que la acusen de racista, lo que es políticamente incorrecto. Pero es que incorrecto han convertido muchas cosas en el país del Norte. Que a un venezolano le digan negro no significa nada, nadie se ofende o necesita un abogado, lo que no ocurre en la sociedad norteamericana. Como incorrecto es que un carajo, un conocido, que ve a un niño llorando le pase un brazo por los hombros preguntándole qué tiene, por temor a ser señalado de aberrado; o el muchacho que no se confía de un adulto, vecino o maestro en medio de problemas caseros, por temor al aberrado. Han llegado a unos extremos de paranoia, y ligereza de procesos, que se evita mirar mucho a alguien en el trabajo por temor a que se les acuse de acosadores, envolviendo a todo el mundo en un juicio horrible. Es una sociedad sicótica que se levanta cada día y no avanza, sólo se detiene un poco más cada vez, paralizada por miedos mentales. 

   Contra el señor Obama, que puede llegar a candidato, ¿por qué no?, se levantará un alto y resistente muro; al menos yo lo veo, tal vez no sea así, el de los blancos recalcitrantes que preferirían cortarse una mano, o el cuello al candidato, antes que votar por un negro, o dejar que gane; están los que temen los comentarios sobre su actitud pro Islam y pro castrista ( para mí eso lo anula); están los blancos e incluso negros moderados que temen un salto muy grande en el vacío, sin conocerlo bien, temiendo grandes cambios  en cuestiones como política laboral, migración, aborto y otros, aún sintiéndose ‘liberarles’; y están los latinos. La derrota del candidato en California fue sorpresiva por un lado, pero que conlleva su lógica. Los latinos son ahora la primera minoría, numéricamente, por encima de los negros con quienes competían hasta hace poco, y es posible que muchos saquen las cuentas de que es preferible esperar por otro presidente de minoría, tal vez un latino. Los comentarios pro castristas lo dañaron también mucho dentro de este sector, ya que no entienden como un adulto que aspira liderar el mundo libre, pueda engañarse tontamente con un régimen que ha provocado tanto dolor y miseria no sólo en Cuba, sino en todos los países donde llevó su revolución creando el caldo de cultivo que obligó a tantos a abandonar sus tierras y migrar a USA. 

   Ya sé, ya sé, seguro muchos dirán que esto es infantil, que seguramente el norteamericano promedio no se dejará llevar por cuestiones tan tontas y apoyarán a un hombre joven y nuevo… ¡sí, Luís! Me parece que su mejor oportunidad, y que lo ayudaría, es el voto farandulero de “déjame votar por el negro para ver qué pasa”; el voto meditado no creo que lo favorezca. Tal vez Obama sea el candidato, a lo mejor gana, y yo sólo me estoy equivocando fenomenalmente en mis apreciaciones… ojalá, porque otro período republicano suena aterrador, con todos sus errores en economía, ambiente y geopolítica. El calentamiento global está ahí, a la vuelta de la esquina; y la guerra de los republicanos contra el terrorismo ha sido tan absurda que hasta crea simpatía por estos grupos criminales. Imagino que los republicanos deben estar trabajando horas extras para derrotar a Hilary Clinton; y Bush debe estar deseando que Chávez, ahora sepultado Fidel en su urna criogénica, ataque a McCaine, apoyando a Obama, eso sería lo único que les falta para dorar la perla. En fin, como dice mi hermano, el profesor de escuela: esos son los peligros de la democracia. 

Julio César.

ACLARANDO PUNTOS

Jueves, Febrero 28th, 2008

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Julio César. 

NOTA: Todas las fotografías han sido tomadas de portales gratuitos; que nadie se moleste, por favor…

DESPERTAR DONDE SE DEBE ESTAR

Lunes, Febrero 25th, 2008

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   Otra noche entre mis brazos, otra noche de felicidad… 

   Despertó inquieto, y no lo entendía. Se sentía bien, era feliz… lo tenía a él contra sí, entre sus brazos, y eso era todo lo que deseaba o necesitaba en este mundo. Esa noche soñó cosas buenas, no las recordaba, pero sabía sin necesidad de tocarse los labios o de verse a un espejo, que aún sonreía. No sufrió pesadillas, ni sobresaltos. No hubo desvelos, ni tristezas. Nada lo despertó a las tres de la madrugada gritándole en silencio que era un pobre infeliz solitario. Lanza un bufido de satisfacción contra la negra y sedosa cabellera, aspirando luego el aroma del otro sujeto. Fue feliz. Era feliz. Pero ahora… 

   Oye el viento, siente el frescor contra su cuerpo y mirando el aún estrellado cielo entreve la verdad. Llegaba el amanecer, y con él, el último día de esta escapada. Desayunarían en silencio y parecerían tener prisa por apurar la separación, como si así doliera menos, o fuera menos frustrante. Sabía que era inútil. Durante el viaje de regreso a un hogar que no era hogar, soñaría estar aún con él; cerraría los ojos y sentiría nuevamente su olor, su calor, su amor y tardaría en bajar de esa montaña de dicha. Pero con las horas entendería que no estaban juntos y el dolor, la rabia, la soledad y la infelicidad lo alcanzarían con toda su crudeza. 

   -Oye… oye… -le susurra, casi sobre el cuello, rozándolo, disfrutando ese toque. 

   -Hummm… déjame dormir un poco más, vaquero… Es muy temprano todavía… -ronronea medio dormido, como el chico que se niega abandonar su cama para enfrentar la escuela y el mundo, llenando de ternura el corazón de su padre; y el otro quiso besarlo en ese momento, Dios, cuánto lo amaba… 

   -Despierta, hijo de perra… 

   -¿Qué quieres…? –gruñe, con los ojos cerrados, y el otro apoya el mentón con fuerza en su mejilla, totalmente pegado a su cuerpo, haciéndolo sonreír.- Ah, ya veo… Eres un sátiro. –y se medio vuelve, abrazándolo y sonriéndole, mirándolo al fin con esos ojos que siempre lo embelesaban y que un día, años atrás, le habían robado la paz.  

   Y aunque lo que había buscado era hablar, el otro hombre, el de rostro más duro, corresponde, porque la carne le arde siempre a su lado y la sangre corre con velocidad llenándolo de energías, de urgencias, de ganas. Había querido contarle cosas, decirle que fue bueno estar juntos, que siempre era maravilloso verlo, que debían apurar lo más posible el próximo encuentro porque estar lejos era insoportable porque sentía que… Pero era mejor así, se dijo besándolo, tal vez habría dicho más de la cuenta. 

Julio César. 

NOTA: Entrando en otros blogs de gente que amó esta película, encontré una sección donde preguntaban: ¿qué echaste en falta en esta cinta? Las respuestas más comunes fueron: más escenas de ternura, o de amor, o hasta de sexo. Los entiendo, yo también, y aún así me pareció maravillosa y perfecta.

EL HOMBRE PARA EL TRABAJO

Lunes, Febrero 25th, 2008

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   -Tengo un balón bien grande, ¿quieres verlo? 

  Bradd era el chico indicado para fútbol universitario. Era alto, fuerte y extenso de extremidades, sus brazos y piernas parecían exageradamente largos; y se veía bien cosa que atraía chicas fanáticas. Si, era el indicado, pensaban mientras gemían sus compañeros de equipos en los vestuarios, donde cada tarde se sorteaban a ver a quien atendía ese día; el afortunado pegaba la frente de los azulejos, bañado en agua de las regaderas, mientras el catire tras él demostraba que en verdad todas sus extremidades eran largas, y en este caso gruesas y calientes. Todo era felicidad, sobretodo para Bradd, quien no tenía ocasión de aburrirse del colegio… o tal vez para los amiguitos, que recibían una buena atención del mariscal de campo. 

Julio César.

TRABAJOS EXTRAÑOS

Lunes, Febrero 25th, 2008

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  Es fácil, da real y es rico… 

   Vicente no era bueno en su trabajo; era un carajo joven, casado y bien centrado que un día se vio sin ocupación y decidió posar como modelo para estudiantes de arte. Al principio no le gustó la vaina con todos esos carajos flaquitos, de pelambres feas, chivitas más feas y miradas obsesivas. Hasta que una tarde, al quedar de último, uno de los jóvenes quería algo distinto e imaginó que era pintar un desnudo frontal por lo que el calzón cayó. Pero resultó que el muchacho lo que tenía era hambre y lo atrapó, dándole una apretada y vehemente atención que lo dejó sorprendido, excitado y mamado, como dicen los colombianos. Ahí comenzó a fallar como modelo, debía estarse quieto, pero allí de pie, notando  todos esos ojos ávidos en sus pectorales, muslos y calzón, hacía que cierto músculo se le moviera insistentemente, como temblando, escandaloso. Pero nadie decía nada. Esos flacos artistas eran buena gente, aunque andaban muertos de hambre, ¡cómo tragaban cuando había algo a que meterle lengua!, casi lo asustaban porque comenzaban y no querían parar. Ganando confianza, compadecido, ya no sólo les daba leche, ahora también carne de la buena… y a ellos les gustaba y exigían más. 

Julio César.

GENERAL MANUEL ROSENDO

Lunes, Febrero 25th, 2008

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   A los venezolanos generalmente nos han visto con una lente un poco dura el resto de los países latinoamericanos. Siempre he pensado que se debe al petróleo y las posibilidades económicas que eso siempre nos brindó, aunque nos las ingeniamos para regarla y dejar la cosa peor. Jamás aprendimos qué hacer con los reales del petróleo. Se dice que somos flojos y superficiales. Es posible, pero debe entenderse que a cada venezolano desde que nace se le dice que pisa una tierra rica en petróleo y que el petróleo es de todos. Así que todos esperamos nuestros barriles, nuestra parte, de la que creemos tener derecho. ¿Para qué trabajar o esforzarse si se tiene real? El problema es que los reales no llegan, y ahora menos, que nos viven los gobiernos ‘amigos’ y nos chulean los cubanos, Evo Morales y Daniel Ortega. ¿Realmente seremos tan superficiales, tan simples, tan elementales? Veamos. 

   Durante los años 1999, 2000 y 2001 el país asistió al enfrentamiento de un grupo de valientes reporteros y periodistas de medios independientes (había que serlo para encarar a un Gobierno abusador y represivo, aplaudido por tanta gente fuera de sus fronteras), que habían denunciado la terrible corrupción que arropaba el ámbito militar con la operación que se llamó PLAN BOLÍVAR 2000, donde generales y oficiales manejaron de forma personal y a discreción, sin intermediarios o controles, colosales cantidades de dineros destinados a obras sociales directas, saltando sobre las autoridades civiles. Muchas voces se alzaron para prevenir al Gobierno sobre lo que vendría, la escandalosa corrupción del componente militar, la desaparición de esos dineros y las pocas obras o soluciones reales alcanzadas. Todos los dijeron, todos advirtieron, pero un Gobierno inepto, corrupto y corruptor permitió que el festín continuara. El Presidente se encontraba urgido de corromper con plata a los militares para que estos rompieran totalmente con la llamada institucionalidad, y le debieran a él hasta el modo de caminar, mientras se archivaban casos contados de excesos para futuras amenazas. Toda denuncia era tachada de subversiva, desestabilizadora y emanada de la CIA. Era algo grotesco de lo que muchos medios de comunicación fuera del país se hicieron eco.      

   De esos años, un hombre que estuvo en la picota aunque no se le acusara personalmente de nada, fue el general de división ejercito, ahora retirado, Manuel Rosendo, un voluminoso hombre con fama de serio, cabal e institucionalita hasta esos momentos. Pero las denuncias de corrupción de militares hechos por el señor Roche Lander, ex Contralor General, y aún del nuevo contralor, Clodosvaldo Russian, o Rufián como también se le conoce, amparados luego por el poder, acabaron con esa fama y estima. Los militares habían comenzado a resbalar por la pendiente por la que rodaban los políticos, los de antes y los que llegaban ahora. La gota que derramó el vaso contra el General fue con ocasión de un desfile militar, cuando todavía el Presidente se atrevía a hacerlos sin rodearse de incondicionales y cubanos, cuando la gente lo quería en verdad e iba a verlo y aplaudirlo. En ese desfile el general Rosendo, vestido de verde, metido en un tanque dijo unas palabras que sonaron algo más que adulancia al poder. Era halamecatismo puro. Haló mecate con fuerza, pero sin tensarlo, fue un trabajo experto, firme y sostenido. 

   Ah, ¡las cosas que se dijeron de Rosendo en todo el país! Gordo halabolas fue lo de menos. La gente decía que parecía un tapón metido en el tanque y otros añadieron que habían tenido que embaunarlo de grasa para que entrara y seguramente habían tenido que desarmar el tanque para sacarlo. La vida de la República continuó, los excesos, crímenes y vicios de una clase crapulenta se hizo demasiado evidente para todo un país, sus desmanes habían acabado con la paciencia de la gente, que poco a poco salió a protestar nuevamente. Los primeros que alzaron la voz fueron los padres, maestros y representantes cuando el Gobierno amenazó la patria potestad, diciendo que Cuba era la única que debía encargarse de la crianza de los muchachos y de su formación ideológica y política (ya se imaginarán). Luego protestaron los médicos, gerentes varios, políticos, religiosos, y finalmente la gente de los medios de comunicación y el ciudadano común. La tapa del frasco llegó cuando un grupo de militares de alta graduación se declararon el rebeldía cívica pacifica. Realmente el régimen no supo que hacer con ellos. 

   El año 2002 fue álgido y terrible para Venezuela, con una situación que fue desmejorando día a día, hasta culminar en la gran marcha del día 11 de marzo de 2002. Inicialmente la marcha debía partir desde Los Dos Caminos, en el Este capitalino, cerca de Petare, hasta la plaza Altamira donde pernotaban esos militares en rebeldía. Pero la marcha fue desbordada por su propio éxito, uno que ni lo organizadores esperaban. Asistió demasiada gente, y no se detuvieron en Altamira. La marcha continuó. El grito era: hacia Miraflores, hacia Miraflores. Y ¿qué mal había en ello? Eran personas marchando, gente que deseaba darse esa larga caminata y llegar al Palacio de Gobierno y gritar a una voz: vete ya. ¿Qué iban a tumbar el gobierno? ¿Sin aviones, sin tanques, sin armas? Muchos desean creer que si, que así se dan golpes de estados, no con tanquetas, avionetas lanzando bombas o con FAL o metrallas asesinando gente desde puentes y azoteas. Hay quienes deben creerlo, repetírselo y llegar a convencerse con el tiempo, porque la duda, la sospecha de que no fuera así, sería algo demasiado monstruoso. 

   En Miraflores un hombrecillo ridículo y patético cayó en pánico y ordenó se implementara el Plan Ávila: que el ejército saliera y cargara contra todo el mundo. El Alto Mando se negó, pero desde puentes y azoteas de edificios públicos controlados por la Guardia Nacional al estar en el perímetro de seguridad del Palacio de Gobierno, se disparó contra la gente. ¿Quiénes eran o como llegaron allí cuando nadie que no fuera del Gobierno era revolcado a palos o alejado con bombas lacrimógenas de los uniformados si se acercaba? Nadie lo explicó jamás. El Alto Mando, en vista de los horrores, muertos y crímenes cometidos, le solicitó la renuncia al Presidente de la República, el responsable de la masacre. Renuncia que este aceptó, dicho por boca de un chavista conspicuo, el general en jefe, trisoleado, Lucas Rincón, un hombre tan ‘honesto y cabal’ que ni por decir aquello fue investigado después. Cuarenta y ocho horas después, el hombre volvía al poder y comenzó la persecución cabal contra todo el mundo. El país vivía una guerra sorda, soterrada y desesperada a pesar de los esfuerzos de Brasil, Argentina y la OEA por ocultarlo, hasta que en diciembre de ese año estalló el llamado PARO CÍVICO.   

   Para este momento, Manuel Rosendo, hombre que se había negado a lanzar el ejercito contra la gente, y a que salieran las tanquetas y tropas armadas para contener mediante el asesinato de civiles a la población, había sido dado de baja, y se le llamaba traidor e investigaba por si era agente de la CIA; lo real era que ahora colaboraba decididamente con la oposición, porque la cosa ya estaba clara, un régimen con tintes totalitario y continuista pretendía el poder total, jineteado desde Cuba, aunque muchos preferían no verlo así, por desear ver lo que querían ver, o por intereses económicos que amarraron al carretón autoritario a tantos gobiernos latinoamericanos. El régimen gastaba cantidades increíbles de dinero para comprar y atar conciencias. Durante el Paro Cívico, varios altos militares fueron detenidos para infundir temor. Una tarde, llegando a la urbanización donde vivía, Manuel Rosendo era seguido por la DISIP, la siniestra policía política, que intentó detenerlo y llevárselo por la fuerza, sin que mediaran órdenes de captura o se encontrara presente un fiscal del Ministerio Público. Pero no pudieron. Los vecinos y gente que pasaba por ahí, dándose cuenta de lo que pretendían, reaccionaron con determinación y rodearon a los policías al grito de: Rosendo no sale de aquí. Alguien llamó a la prensa y en seguida GLOBOVISION (por eso la odian tanto) llegó al lugar. 

   Fue extraño ver a ese hombre grande, con cara de luna, con aire como confuso, parecía aturdido, rodeado de gente que lo empujaron hacia un estacionamiento y cerraron una reja para protegerlo, y que no permitían que se lo llevaran entre gritos de apoyo y cacerolazos que perseguían y alejaban a la DISIP. En ese momento, la cosa había cambiado, de forma evidente, y tal vez por eso nos llaman frívolos. El general Manuel Rosendo había pasado de ser un villano odiado, ese gordito estrafalario y halamecate, ridículo y protector de corruptelas, a paladín en la lucha por la libertad. Ahora la gente lo encontraba sobrio, elegante, decente; era mesurado e inteligente, un estadista pues. Dicen que hasta algunas féminas lo llamaban gordito lindo. 

   La situación degeneró más, el Gobierno dio un golpe de mano con un referéndum presidencial mega fraudulento, avalado por medio mundo, y lo que quedaban de voces opositoras que gritaban no pude ser que un solo hombre nos embarque en negocios absurdos con satrapías mundiales, fueron silenciadas. Al ser encarcelado el general Francisco Usón por explicar en televisión cómo funcionaba un lanza llamas (a cinco años de cárcel, ah, pero en Venezuela todo está bien, según Inzulsa, Lula da Silva y Kirchner), el general retirado Manuel Rosendo hizo mutis, uno muy discreto. Se asegura que está fuera del país. Que le vaya bien, porque indistintamente de todo lo que pueda haber hecho durante toda su vida, cuando el momento de la verdad llegó y se le exigió el asesinato a mansalva de cientos y cientos para satisfacer los apetitos pedestres de poder de un enfermo manejado por el viejo dictador cubano, se negó de plano, como un hombre, como un militar de carrera de verdad, que sabe dónde y quiénes son los enemigos reales de Venezuela. 

   Sus manos no se mancharon de sangre inocente como hicieron y hacen otros con tanta facilidad. Dijo no; y no, fue no. Con hombría. Esté donde esté, repito, que le vaya bien; un día, cuando sea un anciano (mejore sus hábitos alimenticios, General) plagado de dolores y achaques, tal vez amargado por tantas limitaciones y malestares, podrá quedarse quieto y sonreír por un momento en algún sillón mirando a la nada, y recordar que ese día, muchos años atrás, salvó la vida de muchos, de personas que siguieron viviendo sin saber lo cerca que estuvieron esa tarde, un 11 de abril, de morir. Salud, General, una conciencia tranquila será lo único que lo acompañe, Dios quiera, dentro de muchos años, cuando la vida esté llegando a su final. Ese día no tendrá que mirar con espanto, rodeando su cama, los rostros de los que debieron ser sus víctimas esa tarde. No se crea, no es poco lo que ganó… 

Julio César.

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Lunes, Febrero 25th, 2008

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Julio César.