Archive for the ‘PUROS CUENTOS...’ Category

HACIENDO LA OPORTUNIDAD

Jueves, Mayo 1st, 2008

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   -No creo que esto afloje para mear, estoy duro… 

   Como les conté tengo un amigo, Román, que es putísimo; cada vez que nos toca viajar por negocios a Maracay, insiste en comer siempre en el mismo local, uno feo y desaseado, cercano a la base de aviación. Y siempre se sienta en la pared contraria que da a la puerta viendo a todo el que entra. Ingenuamente pensé que era por seguridad hasta que noté vainas raras. De tanto en tanto iba al baño, y como sabía que no tenía diarrea por el largo viaje por carretera juntos, imaginé otras cosas. Entrando, sigiloso, con la cámara de mi teléfono lista, lo pillé en una de tocaderas. Me vio y sonrió, el otro no, estaba concentrado metiéndole mano también; jugaban a comparar quién tenía el plátano más grande… en el plato. Diez minutos después, con un:

   -¿Me viste? -se sentó y comenzó a contarme.

   Le encantaba ir a Maracay los viernes en las tarde porque los muchachotes de la fuerza aérea salían de franca y andaban calientes, casi sin poder contenerse y cuando entraban a tomar algo él los miraba codicioso, diciéndoles vainas con los ojos y la boca cuando lamía la punta de su botella de cerveza. Si el sujeto, enrojeciendo e hinchándose dentro de sus ropas hacia alguna seña, lo seguía a los sanitarios. Al principio estaban cortados, él rompía el hielo hablando de alimentación con un “me encanta la leche”; y con tan saludable afirmación todo quedaba dicho. Miradas, respiraciones pesadas, tocadas, sobadas. Durezas que duelen. A veces se mojaba las rodillas del pantalón con esos baños llenos de agua, pero salía satisfecho de su contribución con las tropas. Lo miré asombrado, era increíble cómo se procuraba la oportunidad.

   -¿Conoces a mucha gente así? –inquirí; sonríe encogiéndose de hombros.

   -A varios. Muchos ya me conocen y me hacen la seña antes de que yo haga algo. A veces traen a un amigo para que vean que es cierto… y no imaginas las fiestas que se arman. –riente miró llegar a la mesera.-  Sólo una cerveza. No tengo nada de hambre, tengo el estomago lleno… 

Julio César.

MODESTIA APARTE

Sábado, Abril 12th, 2008

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   No me gusta tomarme fotos, pero… 

   Siempre me ha gustado ser generoso con mis amigos, más cuando me cumplen en alguna tarea para la que se ofrecen, igual con la gente que trabaja para mí por alguna razón. Con Tomás es una fija. Cada vez que lo necesito está ahí, a la mano, y siempre pide una nadería… aunque los ojos siempre se le desorbitan cuando voy a ‘cumplirle’, como si fuera la vaina más grande del mundo. Sé que tengo con qué cumplirles… gano buen dinero.

   -¿Seguro que es todo lo que quieres? –les pregunto siempre, jadeando, algo inquieto de darle siempre lo mismo.

   -Hummm… aggg… -era todo lo que respondía mientras se abalanzaba sobre su ‘recompensa’, que debía ser suficiente (aunque no me lo pareciera a mí mismo), ya que tardaban en cubrirlo todo.

   Si, me apenas no darle más, sé que siempre anda necesitado de eso, así que lo ‘poco’ que le doy se los entrego con ganas, a fondo, metiéndome todo en el asunto. Y no era únicamente ahí donde me metía. Mis amigos, gritones y saltando como chiquillos al verme, siempre decían que me metía en todo, y lo metía todo. Eso parecía bastarles. Pero no sé, ¿crees que con lo que les doy basta? 

Julio César.

CUANDO TE CLAVAN… LOS IMPUESTOS

Domingo, Marzo 30th, 2008

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   El precio a pagar, aunque grande… y grueso, era tolerable. 

   Venezuela es un país donde siempre se dejan las cosas para el último día, no importa que se diga que se debe hacer algo entre tal y cual fecha, todo el mundo lo deja todo para el último momento. A mi amigo Jasón le pasó, tiene una mueblería de la que nunca había declarado impuestos, y aunque pensaba presentar unas cuentas chimbas, jamás lo hizo. Lo pillaron, lo iban a multar con bastante; me dijo que iba a entrevistarse con el tipo en su mueblería y quiso que fuera su testigo culto por si le exigía plata para denunciarlo después. Todo alarmado, temiendo cárcel, cierre o una multa mil millonaria recibió al tipo, se le acercó y con voz asustada le preguntó si no se podría solucionar esto de otra manera que no fuera denunciándolo. El carajo lo miró frío y le habló de darle más tiempo si ‘le daba algo’. Mi amigo iba a sacarse la chequera, pero el carajo le dijo que no, que se sacara los pantalones. Jasón dudó y se asustó, pero más lo asustaba lo otro y se avino a pagar. El carajo era bueno, reconozco yo que los miraba, cobraba y cobraba, duro, rítmicamente, sin decaer, gruñéndole bajito que era un infractor y merecía castigo, que toma y toma, haciéndolo gritar y sudar ante… el ‘abusivo’ cobro, que parecía dolerle cuando arrugaba la frente, chillaba bufando por la boca, sudando a mares. El escritorio se tambaleaba ante la fuerza de… los compromisos firmados con el grueso marcador. Desde la otra oficina tome esta fotita para ustedes. Y para mí; cuando me venga con cuentos de su sacrificio, le mostraré la foto donde parece chillar más, cobra más, te debo más, cóbramelo todo… hummm, todo, hasta el fondo. Pero también porque quedó de lujo. El sujeto no le perdonó la deuda, sólo  le dio tiempo. Dos semanas después llenaba los formularios ante otro inspector, quien por cuestiones de tiempos vencidos, se lo cobró también, con un equipo que parecía formidable; pero ahora Jasón sonreía, contento de que saldría de eso, aunque también se le metía, dándole la espalda altivo mientras el otro casi lo abrazaba, empujando sus cobros, felicitándolo por ser un buen ciudadano al final. Esa no la vi, pero me la contó, como también la del tercer y cuarto fiscal que fueron a llevarle las licencias, quienes le cobraron al mismo tiempo durante toda una tarde; eso me dejó pensando en que él me debía un favorcito, y con la otra foto pienso cobrarle estos días haber sido su testigo. 

Julio César.

HAY LUGARES QUE…

Lunes, Febrero 4th, 2008

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   Si el cuerpo se calienta con las prácticas, le mente también… 

    ¡Maldita sea!, me dije todo sudado y agitado por la bendita trotadora que ya comenzaba a aparecer en mis sueños atormentándome, al entrar en los vestuarios y encontrarme a Jerónimo dándole más trabajo a Gregorio, quien sudaba a mares, abiertote de piernas mientras Jerónimo lo tenía bien cogido… con esa bocota que tiene. Y pensar que ese mamón una vez había hecho correr el rumor de que yo era pato, pensé mortificado. La verdad es que verlo gruñir, ahogado, mojado de saliva y toda esas vainas, era increíble, pero no estaba yo en momentos de perdona vida y sacando mi celular, cuya memoria fotográfica ya estaba llena, tomé esta imagen para ustedes, amigos. El resto fue simple, salí sin hacer ruido mientras Jerónimo daba lengüetazos recogiendo todo eso que tanto le gustaba, mientras gruñía que sabía tan rico (tuve que darle un apretón a mi ‘amiguito’, sólo uno, lo juro). A la mañana siguiente la fotica apareció, sin mostrar la cara de Gregorio, aunque todos lo que lo conocen lo reconocieron, en una cartelera. Jerónimo la pasó de la patada, y yo me sentí algo mal, arrepentido, como dos segundos, luego reí… hasta que supe que al coño’e madre ese le iba mejor. Después de sus prácticas, se pasaba una hora, a veces dos, sudando más todavía, usando su técnica bucal con medio gimnasio. Cómo les gustaba, una boca amiga, a todos esos carajos… 

Julio César.

MI AMIGO ROMÁN

Domingo, Diciembre 23rd, 2007

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   Hasta la última gota… ¡el muy muerto de hambre! 

   Por alguna razón nunca he hecho buenas migas con los maridos de mis amigas, no sé si es porque las celos sin darme cuenta y me parece que todos ellos son unos idiotas; o porque ellas me tratan con demasiado cariño y me cuentan vainas que tal vez sus maridos no quieren que se sepan. No es el caso de Román. Siempre me extrañó que toleraran a este pana, alto y fornido, bien parecido, guapo pues, con esa ruda virilidad que hace que la gente se vuelva a verlo, mujeres y hombres, ¡dígame los pobres chicos liceístas! Me preguntaba por qué los maridos si lo buscan a él, a quien yo no le presentaría una novia nueva. La explicación la tuve una noche en una fiesta de bautizo, el muy muérgano había sido el padrino del hijo de Mariana. En un cuartito, vi a René, el compadre… cuando le daba la absolución que este tragaba con gusto. ¡Que vaina!, pensé, acordándome de ustedes, amigos, tomando esta fotita no muy buena en calidad. Debieron oír como gruñía y tragaba ese carajote, lengüeteado y chupando; no quería perder ni una gota. Degustaba, ponía los ojos en blanco y esa manzana de Adán subía y bajaba con rapidez. Y René con la boca abierta se veía que gozaba una bola y parte de la otra, meneando la melcocha un poco más todavía, meciendo las caderas. Luego supe que Román le hacía ese trabajito a casi todos los conocidos. En un momento dado se paraba dizque para ir al baño y durante quince minutos no se sabía nada de él y de algún otro, u otros, porque me dicen que la cosa es enea… ¡Pero no a mí! Gracias a la foto logré que también me atendiera. Y creo que le gustó mi sabor, ahora me visita muy asiduamente cuando sabe que estoy solo; pero mirar su lengua cubierta, verlo relamerse y buscando más, es suficiente para querer atenderlo. Pobrecito, le gusta tanto… 

Julio César.

LA GUERRA DEL GOLFO

Lunes, Diciembre 17th, 2007

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   Cuando se hace lo que se quiere, la cara es un poema… 

   Como ya he dicho, los nuevos celulares con sus cámaras son una maravilla. De mi último viaje a Nueva York, para discutir con un pana sobre unos libros que iba a enviarme pero que no llegaron, traigo esta muestra. Lo sorprendí al entrar a su oficina recibiendo una cálida y babeante atención sobre su virilidad. El tipo, cuya boca iba y venía con gusto, fuera de sorber con más fuerza, ni me vio.  

   -Roberto, ¿qué haces? –gemí, asombrado, con la mirada clavada en ese carajo que gruñía ahogado en la séptima gloria.  

   -Ayudo a este pana, JC. Matt estuvo en la guerra del Golfo y como que pasó mucha hambre. No puede estar sin una buena pieza de carne en la boca y sin una abundante ración de leche para tragar. ¡Le encanta! Ahhh… sí, bebé. Trágala toda, como tanto te gusta…  

   -Coño’e madre. –le gruñí, tomándole una foto para ustedes, mis amigos.- Con razón no terminan de llegar mis paquetes a Caracas.  

   -Déjate de vainas y sácate el paquete, que eso es lo que le encanta a Matt.  

   -Hummm… bueno… 

Julio César.