Archive for the ‘PRENDAS CACHONDAS...’ Category
SANTA ESPERA POR SUS DUENDES…
Viernes, Mayo 9th, 2008Santa siempre brinda placer a todos…
-Hola muchachos…
-Hey, miren, chicos, Santa nos espera, que lindo, ¿no?
-Creo que el pobre necesita un poquito de atención después de tanto dar esta noche.
-Pues a nosotros también tendrá que darnos lo nuestro. ¡Que lo de todo!
-¿De qué hablan chicos? –pregunta Santa sonriente.
-Ya lo verás, Santa… Deja que desenvuelva mi regalo para ti… ¿te gusta? Me dicen que con dos más de este tamaño podría terminarse con el hambre en el mundo, ¿qué piensas?
-¡Vaya, sí, es enorme! –jadea Santa, sorprendido, abriendo los labios sin darse cuenta cuando la rojiza pieza se acerca, quemando, a su rostro. Debía ser toda una vara de fuego.
-Eso no es nada. Mira la mía. Se atasca siempre que la meto en una cañeriita chica y apretada, como imagino que son las tuyas, Santa…
-Pero no será por mucho tiempo, ¿verdad, Santa? También yo tengo la mía…
-También esta la mía toda para ti, Santa…
-Y la mía… -y todos, desenvuelto los ragalotes, fuero hacia Santa quien gimió antes de bucear entre ellos para no ser avasallad por sus jueguitos. Probó todo lo que dijeron, y mucho más. Desde que le pidieron hacer de Santa en la fábrica, y alguien dejó el calzoncito con la gorra, Julián sospechó que iban a darle su gran noche buena entre todos. Y así fue. Ese calzón y la gorra tenían magia, como comprobó cada vez que los usó en el futuro.
Julio César.
EL BIKINI AZUL
Sábado, Abril 5th, 2008Hola, ¿quieres ser mi amigo del alma?
Sentándose en la orilla el muchacho vio a todos esos tipos tomando caña, y a este pimpollote llevando sol, paseándose insolente, entrando al mar y saliendo chorreando agua, tendiéndose en una tolla y dejando que los panas le aplicaran bronceador, tanto en su pancita como en sus pectorales, para luego pasar a su espalda, y esas manos recorrieron esas nalgotas con ganas. El muchacho, todo caliente… por el sol, lo mira jugar a la pelota, saltando, corriendo, con el bikinicito más enterrado, sacándolo metiendo sus dedos y halando. Los mira caer ebrios, todos apretujados, todos tocándolo, con manos que soban con codicia aunque fingen jugar, con bocas que caen y mordisquean como si tremenduras fueran. Y con la boca seca el chico los mira entrar a una ancha carpa, con los tipos casi halándolo, incapaces ya de aguantar… verlo en esa mierdita rica. Uno lo miró.
-Vente, panita, vamos a gozar…
Julio César.
NOTA: Creo que uso demasiado esta foto, pero ¿que creen…? Me gusta, aunque a ciencia cierta, no sé por qué.
¿TE IMAGINAS SEMEJANTE LUGAR?
Martes, Enero 8th, 2008Esos carajos no sabían si mirarlo en directo o en el espejo…
Los lunes, cuando había colangiografías, el vestuario del quirófano del Pérez Carreño se llenaba con todos los galenos del hospital. Era el día cuando el doctor Jiménez asistía a encargarse de dichos procedimientos. Llegaba sereno, maduro, afable, hablando de carros, juegos de pelotas y mujeres, mientras se despojaba de sus ropas de calle para vestir su mono verde de pabellón. Mientras lo hacía, todos fingían hablar o hacer algo más mientras le tenían las miradas fijamente clavada, calientes, recorriendo esos pectorales, ese abdomen fuerte o esas tiritas que el hombre usaba como ropa interior. Había quienes babeaban… de todos lados, mirando el triágunlo delantero, abultado, otros preferían el espejo y ver como esas dos masas sólidas tragaban tela. Habían aprendido trucos como hablarle de tipas tetonas para verlo ‘emocionarse’ dentro de la prendita. O tumbarle algo del mesón y verlo cuando se agachaba a recogerlo, momentos en los que todos deseaban ser el Jason de las películas Viernes Trece y caerle a machetazos… por putón, apartando tiritas sólo un poco.
Julio César.
LLEVANDO SOL EN SU PATIO
Sábado, Octubre 27th, 2007Alzaría un poco las nalgas y se abriría el camino a la gloria…
A Renato le encanta llevar sol en el patio de su casa. Le gusta gozar de los rayos cálidos cayendo sobre cada centímetro de su cuerpo grande de hombre hecho y derecho… casi tanto como las miradas de los muchachos que sabe están detrás de su barda, sin quitarle los ojos de encima, teniéndolos clavados como dardos en su espalda, muslos… y nalgas, deseando clavarlos en más. Sabe que están calientes, a veces encontraba rastros contra la barda que parecían escupitajos pegajosos y blancuzcos, seguro el calor resecaba sus gargantas y escupían. Mórbido, sonriendo, menea las nalgas y oye jadeos ahogados, seguramente de gente con asma. Sube y sube sus nalgas ahora, caliente también (por el sol) casi quedando en cuatro patas… oyendo los gemidos largos, sabiendo que alcanzaban el clímax… de mirones. Sonriendo sale, con su prendida: coño, ¡cuántas mojadas habían dejado en la baranda! Contó nueve distintas… Mañana usaría la tanga roja que era aún más chica. Aún le quedaban zonas de piel por quemar.
Julio César.
DESPERTAR EN CASA AJENA
Viernes, Octubre 12th, 2007-Me gustan, ¿y qué?
Jairo es un treitón, más cercano a la cuarentena de lo que le gusta pensar. Le encanta usar cierto tipo de prenditas, chicas por delante, de tiritas mínimas en sus caderas… totalmente metida dentro de sus nalgas. Claro que las usaba en la intimidad de su casa, a su mujer ya no le molestaban… tanto. Pasando un largo fin de semana con la familia de su mujer, sin ropas limpias, durmió con una pantaleta de su mujer, azulada morada. Sus cuñados lo descubrieron en la mañana y lo fotografiaron, rientes, diciéndole que todos verían sus modas. Jairo aterrado pidió discreción, y los mocetones, veinteañeros, lejos de las novias, le propusieron a cambio de silencio un buen trabajo de boca sobre mangueras a ambos. Se resistió, pero no quería esas fotos por allí y cedió. Mala idea, porque al rato ya estaba de uno al otro, urgido, con gusto, llenándose la garganta de ricuras nuevas, y casi fue él quien propuso subir a la cama en cuatro patas y atenderlos mejor. Y ellos aprovecharon el momento, dándole paleta a la jalea. Ahora, en las fiestas familiares, que a Jairo ya no molestan, ellos le regalan, discretamente un hilito dental… y se encierran a estrenarlo.
Julio César.





