
Será para siempre, Jack, te lo juro…
Cada vez que miró una montaña, hasta en fotografías o cuadros, no puedo evitar recordar esta película. Y me gusta. Han pasado meses desde que la vi por última vez, y me resisto a verla con tanta frecuencia como antes porque todavía me afecta. Pero basta una nota musical, una frase, la vista de un cielo, claro o nublado, sobre un cerro para que recuerde a esos dos tipos atractivos abrazados, y para que casi en seguida recuerde como terminó todo. Pero me gusta esta escena donde todavía viven lo suyo y se aman, la primera despedida bonita, antes de la segunda cuando ya son mayores, que fue tan triste, era como si le dijeran adiós a toda posibilidad de ser felices. No soy bueno en inglés, esa materia la odié en el bachillerato, porque la lengua se me enredaba negándose a ayudarme, pero creo que allí dice algo como: te amaré con todas mis fuerzas. Creo. Como dije, me gusta recordar Brokeback Mountain. Estas imágenes me dan paz, me hacen sonreír levemente, algo idiota, lo sé, pero no puedo evitarlo. No sé a ustedes, pero a mí me pasa…
Actualmente pasó por uno días de tensión por muchos motivos, el año ha sido largo y corto. El tiempo se fue entre los dedos como el agua de un río, no alcanzó el tiempo para nada; pero las penalidades que atraviesa Venezuela, lo hizo lento también. Cumplí un nuevo año de vida (no sé como hay gente a la que le encanta celebrar su cumpleaños, yo no puedo dejar de sentirme incómodo y algo tonto), soy más viejo pero aún hay cosas que no he podido hacer, que no tengo y que deseé un día; tengo varias amistades aquejadas de una variada gama de dolencias, creo que el almanaque comienza su ataque (a los jóvenes hay que recordarles que todos pasamos un día de los treinta); he caído en cuenta, de pronto, que muchos conocidos ya no están en el país, han buscado otros destinos, y no sé si les deseo suerte, pero me ha pegado saber que ya hay tantos a los que uno no se tropezará ni en las calles por coincidencia. Pero lo peor es lo que acontece aquí.
Atravesamos días terribles desde principios de año, cuando el gritón Presidente se regocijaba anunciando el final de la concesión del canal de televisión privado por señal abierta, RCTV, para montar una entelequia desde donde cantarían loas a su personalidad enferma e inepta. Debimos soportar sus burlas, sus groserías y desplantes mientras la gente de RCTV intentaba parar legalmente tal medida en un país sin instituciones, confiscado y entregado a la rastrera, rapiñera y peligrosa mafia cubana. Y para colmo había que oír, día a día, como se inventan gestas y epopeyas sobre un tipo, el Presidente, que ese día de abril del dos mil dos andaba llorando y escondiéndose bajo la sotana de los curas a los que llamó para que lo cuidaran; algo que todos presenciamos, pero que ahora quieren convencernos de que no fue así, que lo que vimos no fue lo que vimos. Y a eso llaman revolución del hombre nuevo.
Y hay muchas otras cosas más. Quien halla venido por estos días a Caracas habrá constatado el deterioro, ruina y sucio que se apodera de todo, de la inseguridad que hace ocultar temeroso a todo el mundo, ricos y pobres, en sus casas a la caída de la tarde; ahora, al rosario de calamidades, se agrega el desabastecimiento de alimentos. Pero el Gobierno en lugar de utilizar tiempo, dinero y energías para enfrentar eso, para gobernar, pierde meses y meses en crear un partido único, con un pensamiento único y voz única, donde todos hagan lo que dice el supremo, y quien disienta, para fuera acusado de basura. Luego vino la amenaza de la reforma constitucional, con el uso abusivo de todos los medios y poderes del Estado para hacerle propaganda, y todavía se atreven a decir que fracasaron por el complot mediático de la oposición, en un país donde sólo dos canales, y uno de ellos en señal por cable, se atreven a desafiar al Gobierno, y los otros doce, con VENEVISIÓN a la cabeza, son progubernamental. Pero así son los revolucionarios y las revoluciones de medio pelo de estos necios, qué si realmente son de la izquierda, esta debe ser combatida en todo lugar donde asome su sucia cara.
Se ganó una batalla, la población dijo NO a la reelección indefinida, pero como el poder lo tienen ellos, y lo que la gente diga o piense es un cero a la izquierda de los socialistas, gritan y amenazan que volverán a intentarlo. Y así seguiremos, no se resolverá ningún problema real, falta de vivienda, vías deterioradas, hambre en cerros y urbanizaciones, porque para eso no hay tiempo, no es importante, sólo es gente, esos nada valen; todo se irá en una nueva campaña, en otra elección. Dios, que suerte tiene países que cuentan con estadistas y políticos, no con payasos armados y peligrosos. Ahora debemos estar pendientes de las nuevas persecuciones, el ex gobernador mirandino, Enrique Mendoza, anda en el submundo, con lo incómodo que es, huyendo de la parodia de justicia que se imparte ahora; ayer, miércoles 12, la gente del Comando de la Resistencia mantenía rodeada la casa de la abogado Helen Fernández a quien quieren involucrar en terrorismo, guarimbas y magnicidios (los viejos cuentos cubanos). Están allí desde el día de anteayer, porque llevan ocho horas en un allanamiento, con las valientes mujeres de la Resistencia, Mitzi Capriles de Ledesma y la esposa de Oscar Pérez, que lamentablemente nadie supo decirme cómo se llama esta digna venezolana, dentro de la vivienda para impedir que siembren armas, drogas o documentos. No hay descanso, no podemos descuidarnos.
En fin, ando algo ocupado pero ya siento ganas de escribir otra vez. Aunque no sé si alguien lee todo esto, al menos uno drena tantas rabias. Por cierto, de los conocidos que saben que escribo, ¡ninguno deja un mensaje nunca!, algunos me han acusado de que no debería ser tan grosero (¿yo?), otros, sin embargo, creen que no soy lo suficientemente explicito a veces (será que quieren verme sin pantalones), así que tal vez incluya algunos pequeños cambios en varias secciones. Algo que yo les reprocho es que he pedido la colaboración de varios para escribir algunas cosas, pero aunque me las narran, se niegan a escribir directamente, seguramente les avergonzaría ver aparecer sus nombres aquí. El marido de Fátima es un carrizo con un sentido del humor siniestro, macabro, con un humor totalmente negro, a quien he serruchado una que otra opinión y chistes, pero se niega a colaborarme. Ellos se lo pierden.
Como deseo que esto sea algo más interactivo, quiero y espero que opinen, que disienta, que me digan: eso no es así, grancarajo; para ello incluiré una sección únicamente para eso, para saber qué piensan. Bueno, eso en caso de que halla alguien leyendo y que no vayan a tratarme como lo hacen con la gente que opina los que escriben en NOTICIAS24, esa gente es terrible, sólo denigran e insultan sin aportar una opinión real. Bueno, no todos. En fin, ya nos leeremos…
Julio César.