Archive for the ‘IMAGEN PRESTADA DE OTRA PÁGINA’ Category

CALOR Y PISCINA…

Sábado, Julio 19th, 2008

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   Simplemente que existan… ya es un regalo de la vida… 

   -Ahhh, pana, ¿qué fue eso? –jadea, sonriente y agotado, cómodamente recostado, pensando que nunca se había sentido mejor, mientras su mano recorre acariciante el corpachón del amigo del alma. 

   -¿Te gustó? –pregunta sonreído el otro, pasándose aún la lengua por los labios, relamiéndose hasta la última gota de néctar. 

   -Fue… hummm… Ya tú habías hecho esto, ¿verdad? 

   -No, pero tenía tiempo pensándolo cada vez que te cambiabas de ropas en el taller. –lo mira con afecto.- No pienses mal de mí, no creo que yo sea un… 

   -Lo sé. A veces se ve algo que provoca y se quiere probar, ¿no? Hummm, ¡me siento tan bien! –y cerró los ojos sin desear pensar en nada, en todo lo que había terminado entre su pana y él, y en todo lo que había comenzado. La leve cosquilla lo recorre todo.- Oye, ¿no te animas a otra probadita…? 

   -¡Eres un coño’e madre! –rió el otro, aliviado de que lo tomara así, encarando la dura y rojiza realidad que había ahora, antes de abrir la boca goloso, la cual la tiene hecha agua ya, y no por la piscina o los líquidos raros que manan del geiser, que eran calidos, pero ricos… 

Julio César.

LA CATA

Miércoles, Abril 9th, 2008

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   Nervios de primera vez. 

   -No… no lo sé, Renato. Esto es… -se inquieta Luque, mientras sus pantalones salen expertamente, para que “no se mojen”, y eso que le quedaban ricamente ajustados, como sabían todos en el campus universitario, muchos muchachos soñando con ese momento, el de bajárselos.

   -Calma, chamo. Entiendo tus nervios, pero debo decirte, modestia aparte, que soy un experto. Mientras otros se inyectaban drogas como  unos güevones para ver si sentían algo, o iban al gimnasio para ser más lindos que las chamas o se encerraban a ver porno por la tele, yo me ejercitaba a la antigüita. Me gusta atender bien. Primero oleré un poquito resoplando en el punto justo, eso provoca temblorcitos. Con un dedo iré explorando, metiéndolo, sintiendo la humedad, la textura suave y sedosa. Cuando lo tenga bien metido, lo moveré un poco, revolviendo. Eso causa tanto placer que ni te imaginas y te hace desear más. Luego enfilo mi lengua, la meto un poco y pruebo; después la meto más, paladeando, lamiendo un poco, sintiendo ese saborcito rico en ella. Con la boca bien pegada a la punta tragaré, jugando con mi lengua, saboreando… -enumera suavemente, tomando una botella de licor de la mesa.- Y así, cuando terminemos con esta botella de vino, vemos qué más hacemos… 

Julio César.

SIEMPRE PASA, MUCHACHAS…

Domingo, Marzo 30th, 2008

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   -¿No lo has probado? ¡No sabes de nada…! 

   ¿Cuántas veces no ha ocurrido? Dos carajos, amigos de toda la vida que se reúnen un sábado a ver una tanda de juegos de fútbol, entre gritos y discusiones tontas, dejados solos por sus mujeres que salen a hacer cualquier otra cosa a calarse esa, que al final de la tarde terminan así, con uno hablándole al micrófono, probándolo y comiendo lo que halla. Hablan de política, de accidentes… y finalizan en lo que hacen con sus mujeres, con bultos bajo los shorts que no tardan en emerger. De ahí a que se pongan inventivo uno; remolón el otro; insistente el que se agarra y agita, llamativo; dudoso el otro pero con la mirada clavada. No falta, ni falla, que el riente le tome la nuca al pana y lo hale un poco, siendo tímidamente rechazado por el otro que respira más pesadamente… hasta que con la boca echa agua baja y bebe todo lo que hay, con ruiditos, relamidas de gusto y placer, mientras el pana ríe más, dando leves saltitos de caderas, de gusto por la camarería en el sofá. Esas amistades o se arruinan, o se consolidan. Siempre pasa. Siempre el que desea ser… atendido especialmente, dirige la conversa, las tocadas e ideas hacia ese lado… al otro sólo le queda tragar saliva y todo lo demás, bajando luego con ganas en el asunto. Tampoco es raro que uno termine usando las tanguitas de la mujer para reuniones futura de esas tardes deportivas, de esas que cubren poco atrás donde siempre se cuela algo. 

Julio César.

UN CUÑADO AMADO

Miércoles, Febrero 20th, 2008

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   Provoca apretarle los cachetotes… 

   Román es un carajo que se cuida porque le encanta gustar. Ahora salía con Sofía, una tipa echadora de vaina, alegre y parrandera. Esa noche comieron, bebieron bastante, hubo sexo en la sala y agotado cayó sobre el sofá. Ella fue a dormir, y cuando llegó su hermanito, un mocetón de dieciséis años, pero tremendillo, casi se le paró el corazón al encontrarlo así… entre otras vainas. Lo llamó, lo zarandeó, pero Román nada. Qué vaina, pensó sonriendo. Sus manos delgadas subieron y bajaron, tocaron, acariciaron y adoraron cada centímetro de cuñado. Mientras mordía un hombro, las manos bajaban por esa espaldota para subir a esas redondas y firmes lomas. Estaban calientes, ricas y sensuales. La lengua chupaba ya el hombro cuando los dedos entraron, acariciaron y exploraron. Casi rió cuando el otro gimió dormido, meciendo un poco el trasero. ¡La vaina no le desagradaba! Ahora un pote de mantequilla está abierto, un anillo chico está muy untando del cremoso lácteo y una lengua lucha contra las mejillas para entrar y limpiar el reguero que provocó. Y casi se moría de gusto. La lengua iba y venia, subía y bajaba, lamía y azotaba. Y el carajote gemía dormido. ¿Se atrevería a meterse hasta el fondo en ese peo?, se puso de pie el joven, atacado por ese problema moral, mientras bajaba su pantalón… 

Julio César.