Archive for the ‘QUÉ HACES AHÍ, GUAPO...’ Category

DUDA INOCENTE

Miércoles, Julio 2nd, 2008

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   Por alguna razón lo enloquecía de… ¿rabia? 

   El forcejeo terminó cuando las jóvenes manos, rudas, implacable, halaron la cintura del calzoncillo, admirándose y dando un paso atrás, momento cuando el otro lo enfrentó, con sus mejillas rojas, sus ojos brillantes, sus labios húmedos, su piel sedosa: 

   -Jairo, ¿qué tienes? ¿Qué quieres de mí? 

Julio César.

UNA DE OFERTA…

Sábado, Junio 7th, 2008

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   Armado para actuar… 

   Joven, saludable, ex marine, atlético, bien ‘plantado’… y se muda a tu residencia en la universidad. Una noche estudias, aburrido, llaman a tu puerta y allí está, recién bañadito, destacándose bajo la toalla, de mirada ardiente, voz ronca, baja y sensual, con el balón bajo el brazo.

   -¿Quieres jugar conmigo? –te pregunta.

   ¿Qué le dirías? ¿Qué harías? ¿Te negarías? ¿Dirás que tienes que estudiar ecuaciones? ¿O caerás de rodillas, mirándolo con adoración y agradeciéndole al Cielo toda tu buena suerte? Algo me dice que te irías por allí, ¿verdad? 

Julio César.

ESPERANDO LAS OLIMPIADAS

Lunes, Mayo 5th, 2008

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   -Estoy como… acalambrado… 

   -Oye, ¿qué haces? –le pregunté a mi mejor amigo, Nelson.- ¡Eres repugnante! –acusé, aunque debía admitir que no era cierto. ¡Qué facha!

   -Hummm… pana, mirar el voleibol femenino siempre me pone mal. –y su mano se cerraba con mimos, adorándose a sí mismo.

   -Pero ya terminó. ¡Esto es lucha olímpica masculina! –aclaré, mirando la pantalla de televisión, pasando saliva; por alguna razón tenía la lengua seca, tal vez necesitaba un buen trago…

   -Sabes que me encantan los deportes; me gusta estar durito. Hummm…

   -Conozco una llave de lucha. –caí sentado a su lado, sorprendiéndolo.

   -¿Si?

   -Si. –y actué.

   -¡Hey! Saca esa mano de ahí. –lo sorprendí.

   -¡Oye, sí estás durito! –gemí con la mirada fija, apretando y apretando, desenvolviéndolo… del misterio. Seguí tocando ese enorme y ardiente… cuerpo, mientras Nelson sonría mirando la televisión, quieto; creo que deseaba un poco más porque atrapándome la nuca me haló acercándome mucho, ¿desearía decirme algo? No lo sé, pero abrí mucho mi boca y saqué mi lengua, con el corazón palpitándome, para… preguntarle. 

Julio César.

ALGO POR ALGO…

Miércoles, Marzo 12th, 2008

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   -No se moleste conmigo, patrón, estoy para servirlo… 

   Aquel maldito carajo ya me tenía molesto. Debí escuchar cuando me advirtieron que no hiciera negocios con los vecinos, porque te quedaban mal y luego tenias que calártelos; pero aquel taxista tenía algo… en su momento no supe explicar, que me cayó muy bien. Tal vez era el shortcito y la camisetica que traía el día que me pidió terminar de enyesar el techo del garaje. ¡Pero ya llevaba dos semanas en esa vaina! Así que decidí correrlo. Llego y no lo veo en su puesto, vaya cabrón, pero cuando entró lo encuentro sobre mi cama, todo tiernito, medio meciendo su cuerpo de bebezote adorable.

   -Lo siento, vecino, no he terminado y sé que anda molesto, pero es día de paga y yo… creo que debo pagarle tantas molestias. –y mirándome sonrió, abriendo juguetonamente sus piernas; ya andaba yo perdido.

   -Lo entiendo, vecino. Sé que ser esmera. Creo que el cemento y el yeso no son para usted, ¿verdad? Tiene la piel algo reseca, déjeme aplicarle este aceitito… -y con el pote en la mano fui hacia él, que sonreía más. Qué tipo tan agradable, ¿no lo creen? Por cierto, lo bañé todo y abundantemente con mi… aceitito. Y le encantó. 

Julio César.

CULPA DEL CALOR…

Jueves, Febrero 28th, 2008

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   Para el calor, líquidos… 

   Al pobre Adrián, el calor lo ponía tan mal que no podía estarse quieto. Pero sabía como calmarse. Siempre se iba hacia la quebradita, se quitaba la ropa y se quedaba con su bikini insinuante. No pasaba mucho tiempo antes de que algún transporte de conscriptos de la base aérea pasara por ahí y lo encontraran ligerito, descansando sobre una roca. Siempre era igual. Los muchachos iban hacia él, riendo, saludándolo, preguntando si tenía calor, si no deseaba un baño, y al parecer todos tenían las vedijas llenas, ya que se vaciaban al hablarle rodeándolo, con muy mala puntería, porque todos terminaban mojándolo. Pero a Adrián no le preocupa, mientras se baña, tocándose todo, con el bikini transparentado y haciendo buches con la amarillenta pócima. Que raro, ¿verdad?, porque si tenía calor, esos líquidos cálidos no deberían… Pero en fin. La tarde no terminaba hasta que en unidades de dos, los uniformados terminaban vaciando más líquidos, todavía más calientes, uno en un extremo, el otro en el otro, y todos pasaban, dando buenos golpes para impresionar a los demás. Pero Adrián salía calmado de esas sesiones, igual que los muchachos, quienes ansiosos le preguntaban cuándo volvía por ahí. Era lindo que lo quisieran a uno, pensaba Adrián, alejándose sin responderles a los angustiados amigos. Y ¿quién no lo querría conocer? 

Julio César.

TRABAJOS EXTRAÑOS

Lunes, Febrero 25th, 2008

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  Es fácil, da real y es rico… 

   Vicente no era bueno en su trabajo; era un carajo joven, casado y bien centrado que un día se vio sin ocupación y decidió posar como modelo para estudiantes de arte. Al principio no le gustó la vaina con todos esos carajos flaquitos, de pelambres feas, chivitas más feas y miradas obsesivas. Hasta que una tarde, al quedar de último, uno de los jóvenes quería algo distinto e imaginó que era pintar un desnudo frontal por lo que el calzón cayó. Pero resultó que el muchacho lo que tenía era hambre y lo atrapó, dándole una apretada y vehemente atención que lo dejó sorprendido, excitado y mamado, como dicen los colombianos. Ahí comenzó a fallar como modelo, debía estarse quieto, pero allí de pie, notando  todos esos ojos ávidos en sus pectorales, muslos y calzón, hacía que cierto músculo se le moviera insistentemente, como temblando, escandaloso. Pero nadie decía nada. Esos flacos artistas eran buena gente, aunque andaban muertos de hambre, ¡cómo tragaban cuando había algo a que meterle lengua!, casi lo asustaban porque comenzaban y no querían parar. Ganando confianza, compadecido, ya no sólo les daba leche, ahora también carne de la buena… y a ellos les gustaba y exigían más. 

Julio César.

SOLITO

Lunes, Febrero 4th, 2008

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   -Busco amigos cariñositos… 

    Fabián estaba cansado de andar solo, por alguna razón no podía hacer amistades dentro del colegio, su barrio e incluso dentro del resto de la familia. Así que utilizando las nuevas técnicas de comunicación, publicó un anuncio donde posando ‘abiertamente’, habla de que le gustan las tardes en las playas, cuando se quedaban solitas y podía bañarse en hilo; que era amistoso y rochelero. Que deseaba conocer chicos de su edad o algo más grandes, le gustaría tratar a majos fornidos ya que quería desarrollar cuerpo y quería coger consejos. Deseaba gente amistosa y abierta, con quien se pudiera jugar a almohadazos en una cama en ropa interior (como sus hilitos), que abrazaran cuando estuvieran contentos o abatidos, juguetones como los que meten mano cuando uno pasa, de los que se te montan encima si estás acostado en una cama, y sobre quienes te puedas sentar en sus piernas sin que se alarmen. Quería… bueno, lo que quería es que le dieran duro, bastante y más de uno a la vez por la cantidad de amigos que busca, mínimo un millón como cantaba Roberto Carlos, pienso yo mientras lo ayudo a redactar esta vaina. ¿Te animas tú a responderle? 

Julio César.

TRUCOS DEPORTIVOS

Domingo, Enero 20th, 2008

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   Con esa carita… 

   Tony es la nueva joven promesa de la gimnasia norteamericana, apuesto, bien formado, elástico y dedicado. Siempre llegaba tranquilo y sin nervios a una competencia. Pocos podían saber que la noche antes, luego de las prácticas, esperaba ser el ultimo en salir, y una vez en los vestuarios, usando únicamente su suspensorio sudado, se metía de cabeza en la gran cubeta donde todos echaban sus ropas interiores. El joven jadeaba entre las prenditas olorosas, gimiendo, llenándose los pulmones. Casi nadaba. Su cara se enterraba en montañas y montañas de suspensorio usados, sudados, medio orinados, medio olorosos a semen. Mordía. Lamía, chupaba tela. Se hundía todo, casi cubierto, sintiendo las telas sobre su cuerpo, asfixiado ante el rico olor a machos, mordiendo una, dos o tres, mientras que con una mano se daba en un pezón, con la otra, teniendo uno de esos trapitos, jugaba al soldadito que quería entrar en su casita, muy abierto de piernas. Eso bastaba para… correr de sí toda tensión y llegaba ligerito. Funcionaba, ¿qué más se podía pedir? 

Julio César.

¡QUÉ DESCUIDO!

Sábado, Noviembre 24th, 2007

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   -La usé una vez y me jodí… 

   Felipe olvidó que esa tarde había examen médico en la comandancia y el médico, luego de ordenarle quitarse la ropa y encontrarlo así, tan fetichista, dejó que varios compañeros de trabajo entraran a verlo. Y se rieron mucho, hasta que comenzaron a tomarle fotografías con sus celulares y lo amenazaron con publicarlas en todos lados si no gateaba en cuatro patas meneando ese culote gimiendo que era una perra caliente. ¡Juegos de hombres, ya saben! Pero ahora Felipe tiene algo de nervios porque no sabe en qué puede terminar la cosa mientras observa a los compañeros que lo miran con ojos vidriosos y se soban en las braguetas. La cosa pinta mal, ¿no creen? ¡Ay, papá, pobre Felipe!, el médico cerró la puerta con seguro y se estaba quitando la bata…

Julio César.

¿EN QUÉ PIENSAS?

Sábado, Noviembre 24th, 2007

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   ¿Dónde quedará ese gimnasio…? 

   A Tony le disgusta últimamente su gimnasio, no se podía hacer nada sin que hubiera un gentío mirándolo. Sabía que todos esos tipos esperaban su turno en la máquina, ¿pero tenían que quedarse viendo mientras la usaba? Y a algunos como que les emocionaba la idea de ejercitarse ya, porque se les marcaban los paquetes bajo los shorts, incluso había humedad en algunos que no sabía si era sudor o no; aunque eso también le pasaba a él cuando se exigía al máximo. Carajo, el de la derecha como que encontró una falla entre sus muslos, lo estudiaba como si hubiera algo no del todo bien… ¡Que mortificante!, pensaba el inocente Tony.

Julio César.