Archive for the ‘CÓMICS’ Category

PODRÍA PASARLE A CUALQUIERA

Jueves, Junio 12th, 2008

juguetes-y-juguetones.jpg

   -Ahhh… ¡Nooo! No… No te detengas… 

   Marcos tuvo un percance esa mañana con su carro, y totalmente vestido de saco y corbata, como debe ser para un joven gerente, llamó una moto taxi. El tipo era de buena pinta, reconoció él como hombre que va a gimnasios, y se fue con él. El sujeto le dijo de cortar camino por una calleja y se metieron, para estacionar en ese lugar. Marcos se inquietó, no sabía qué ocurría. Duró poco la confusión. Otro tipo, un moreno enorme, salió de las sombras. A fuerza de empujones, gritos, insultos, golpes con macanas tipo policiales, y navajas acariciando sus pómulos, fue reducido. Le amarraron las manos mientras le destrozaban las ropas entre risitas sádicas. Su boca se vio obligada a abrirse para… suplicar, pero esos tipos eran malosos y lo pusieron a tragar esas macanotas que cargaban, hondo, por turnos, y de las dos a un tiempo. Dedos crueles lo jorungaron metiéndosele con fuerza… en las carnes. Ahora lo sometían con un juguetito extraño, que lo hacía gritar mucho, al principio de miedo, humillación y dolor, ahora de gusto. Tal vez porque el sujeto le dijo que era eso, un juguetito. Y los juguetitos no dan miedo, ¿verdad? Sin embargo, jadeando, sudado y enrojecido, viendo como se bamboleaban en la nada esas enormes y babeantes… macanas, el joven sabía que todavía le faltaba probar algo nuevo. Pero como ya le picaba, palpitaba y lo tenía mojadito, no se inquietó tanto. Al salir de ahí, si salía, mandaría a revisar muy bien  el carro.  O sí no, se compraba uno nuevo. 

Julio César.

DE COMPRAS…

Sábado, Mayo 17th, 2008

pidiendole-cacao-a-santa.jpg

   -Oh, Santa, qué regalote… 

   Mauricio odiaba ir de compras con la familia. Susana, su mujer, y los niños, tres, eran incontrolables. Sin embargo se quedó congelado viendo a aquel San Nicolás, sentadote, enfundado en un ajustado traje, atendiendo a los niños; era enorme, fornido y muy masculino. Por alguna razón le dio un escalofrío y más cuando el tipo lo miró, sonriente. Paseándose por allí, pensando en qué quería para navidad, oyó que lo siseaban desde un cuartito. Intrigado se asomó y encontró al San Nicolás, con su gorro, botas negras lustrosas y un ajustado bóxer, sentado, sonriéndole, apretándose la enorme barra bajo el calzón. Mauricio se quedó frío.

   -Ven, bebé, Santa va a darte una barrita de dulce… -le dijo sardónico.

   Mauricio pensó en irse, ¡pero no antes de probar su dulce! Y no era una barrita, era una barrota enorme y gruesa que no se cansaba de recorrer con su lengua ávida, tragándola, entre jadeos de gusto, preguntadse cómo nunca antes había probado algo tan rico. Está tan loco mientras la devora, con gula, que casi no repara en que se queda sin ropas, que el sujeto cierra bien la puerta y saca una barrita de mantequilla de una gaveta. No es hasta que la ensalivada y roja vara sale de su boca, que nota algo extraño.

   -Santa quiere su regalito también…

   -¿Qué…? ¿Qué le gusta a Santa?

   -¡Dar! Ese es el mejor regalo para Santa, que lo dejen dar y entregar. Quiero dejarte probar un buen rolo de carne, te hacen falta proteínas… Date la vuelta. –y Mauricio jadeó confuso, cayendo de manos y rodillas debilitado.

   -¿Y qué más me darás, Santa…?

   -¿Quieres más, niño goloso? Bien, después de darte de comer, te daré algo de tomar, una buena rociada de leche… 

Julio César.

DEPORTE DE HOMBRES

Viernes, Mayo 9th, 2008

tocando-se-gana-lo-bueno.JPG

   Sudor y jadeos, pero los socios deseaban trusas más chicas… 

   Los musculosos y oleosos cuerpos se frotan, pegan y luchan. Germán tiene sus pómulos rojos, por el esfuerzo, pero también por el peso y calor de Vicente a sus espaldas. Cuando el evidente y cálido bulto pegó en su mejilla, gimió contenido, sintiéndose alebrestado… cosa que Vicente notó mientras atenazaba su muslo arriba, antes de variar de objetivo, como al descuido, dándole un apretón que lo estremeció todo a ambos. Parecen congelarse así, con Vicente de cabeza tocando y apretando leve, mientras atenaza una tetilla del otro. Germán siente que se muere (¿tal vez vencido? No parece) y descansa su rostro en la pelvis del otro, sintiendo el caliente y agradable alivio. El publico, con ojos ávidos, deseaba más, y gritaba: atrápaselo con la boca; métele la mano; lo tienes ya, cógelo bien… 

Julio César.

EL AMIGO DE PAPÁ

Sábado, Abril 5th, 2008

el-homb-re-ensena.jpg

   El hombre de experiencia enseña… 

   -Así que quieres aprender a conducir, muchacho; sé que tú papá es muy pacato. Sube que yo te enseño. Súbete en mis piernas, no eres tan grande como para no hacerlo, ¿verdad?

   -No sé si pueda con este carro de palancas… -jadee, mirándolo. Deseaba mucho eso… ¡aprenderlo todo!

   -Yo te enseño qué se hace con la palanca. Es grande y algo gruesa, pero seguro que puedes con ella. Sube ya, antes de que me moje todo… con esta botella.

   -Si, señor…

   -Hummm… sí, siéntate bien… Ahhh…

   -¡Vaya que es grande esta palanca! –chillé contento de sorpresa. 

Julio César.

ADIESTRAMIENTO

Martes, Marzo 25th, 2008

ganan-domado.JPG

   -Se cree muy muy… pero yo tengo con qué amansarlo… 

   Marcial era un rudo camionero que llevaba, de contrabando cerveza a los jóvenes universitarios a su ‘casita club’. Un día los robó con varias decenas de botellas vacías, convencido de que no podrían hacerle nada. Obviamente no conocía a los ‘cerebritos’. Sonriente y burlón cuando fue por sus vacíos, sintió un olorcito extraño al que no le paró hasta rodar por el suelo. Ahora, mareado, despierta atado con varias correas y cadenas, con un calzoncito de cuero, sus pezones perforados, igual que una de sus orejas y con un aro justo bajo sus testículos. Estaba aterrado. Pero aún gritó y amenazó cuando el ‘cerebrito’ en calzoncillo llegó, mostrando una dura y gruesa porra que lo alarmó más. Coño, iban a caerle a palo del bueno y no podía defenderse. Pero lucharía, se jura… hasta que un frasquito con olor a almendras, lo mareó. No sabía cómo, pero ahora él también cargaba una porra visible y violenta, pero andaba mansito aunque el muchachito lo llamaba perrito malo, dándole bofetones, que tragara lo que había, y con la sed que tenia hasta orina tomo. Lo llamó perra y en cuatro patas aullaba mientras el chico porra en mano le daba y le daba duro. Comió carne dura y caliente como una fiera, y le dieron más palo del duro. No sabe cuánto tiempo lleva ya en eso, pero debían ser días o semanas; descansa amarrado hasta que su amo viene con los otros estudiantillos y entonces es la perra reina. Sonriendo adormilado ya no recuerda casi su otra vida, una dónde no era tan sobado, mimado, y aleccionado a palo duro cuando era malo. 

Julio César.

DULCE NAVIDAD

Viernes, Enero 4th, 2008

santa-vendra-a-la-ciudad.jpg

   La recompensa del chico bueno… 

   -¿Es todo mío, Santa? Se ve tan grande…  

   -Tu obsequio para el viejo Santa también es bueno, muchacho, se nota que eres muy tiernito. El viejo Santa te dará todo. Ven, jubete y cuéntale a Santa hasta dónde lo quieres…  

   -Hasta dónde quiero ¿qué?   -Que te llene de espíritu navideño.  

   -Ohhh… Santa… sí… -chilló al subir, sintiendo el cálido espíritu.  

   -El viejo Santa tiene bastante para todos sus chicos buenos… Oye, cálmate, no seas tan goloso… HO… HO… HO… 

Julio César.