Archive for the ‘CABALGATA DEPORTIVA’ Category

LLENANDO LA COLITA

Sábado, Mayo 17th, 2008

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   Comenzando muy bien cada mañana… 

   -Arre, arre… -gruñía el tipo, rudo, violento, con fuerza, mientras nalgueaba también… el volante. Del otro lado sólo se oían leves jadeos, parecían agónicos pero eran de gozo. El olor a cuero de esos asientos nuevos era tan estimulante que lo tenían todo enloquecido, pensó el muchacho.

   Robertico era un chico de La Guaira que subía todos los días a Caracas a estudiar, para ahorrarse unos realitos pedía cola. Su estampa joven y bonitica de chico aseado le lograba esas colitas. Su aire reilón y abierto, muy abierto, permitió que tres carajos le entraran con todo… en el ánimo. El chico tenía esos tres amigos que parecían competir cada mañana para ver quién lo llevaba. Y el joven lo disfrutaba, cómodamente sentadito, mientras tragaba con voracidad… un cálido bocado brindando por el otro, o el traquetear duro, que lo estremecía y batuqueaba… del carro por esas vías llenas de huecos. Sus mañanas, las del chico, no estaban competas hasta que no era llenado rudamente, aferrado con fuerza… por esos tipos que lo llevaban en sus monturas… de acero rodando por la autopista. Más de una vez un auto que pasaba cerca dejó oír:

   -Dáselo todo… -cuando el chico era saciado no con una vasito de leche sino con un enorme pepito de carne en ese rojo huequito… que tenía por boca.

   Sí, él la pasaba chévere, los otros dos, los que no alcanzaban a meterlo… en sus carros, no la pasaban tan bien, maldiciendo sus suertes. 

Julio César.

SE GANA POCO, PERO…

Jueves, Marzo 6th, 2008

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   -Yeeeeehaaaa… 

   -¿Le gusta al señorito?, ¿le llegué a su punto…? -pregunta riente, burlón.

   -Hummm… sí, está donde debe estar. Justo al fondo donde hace falta… -jadea desfallecido.

   -¿Está bien de temperatura? –interroga Matías.

    Al joven le encanta su trabajo de fines de semana en la piscina del resort. Muchos carajitos iban con sus tangas a tomar sol, aguardiente, a mirar y dejarse ver, y al final de la tarde siempre andaba uno aguadito con las bebidas, el sol y las miraderas. Sabía que en ese momento necesitaban más atenciones de un joven y voluntarioso camarero como él, y se las daba. Duro, a fondo, con vigor, una y otra vez. Les metía… todas las atenciones posibles. Y no paraba de dar y dar hasta dejar a sus jóvenes clientes satisfechos, casi llorosos de gratitud. ¿Quien no quiere un trabajo así? 

Julio César.

LA DEUDA

Domingo, Enero 13th, 2008

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   -Cuenta saldada, cuñado… 

   -Ahhh… -gimió entre el ardor y el sabor, Néstor, apretando.- Eres un maldito abusador…  

   -Abusador eres tú que me debes esa plata hace dos años desde que te casaste con mi hermana. –gruñe el otro, ronco, ricamente halado, palmoteando y metiéndose en materia, duro y al fondo.- No iba a perderlo todo, ¿no? Así quedamos a mano… Aunque si te molesta todavía… -se retira unos cinco centímetros. El otro gime.  

   -¡No! Cobra de una vez. No quiero deber nada. –jadeó con rostro torturado, echándose hacia atrás y decidido a saldar la deuda.- Hummm… hummm…  

   -Para mí es un placer… ahhh… Y cuando quieras más… plata o…  

   -¡Hummm…! Creo que… ahhh… en especias es mejor…  

   -¡Puto! –rió el otro, aumentando sus cobros en velocidad y ritmo. Era un buen carajo el cuñado, iba a brindarle una muy buena atención ahora que lo tenía bien montado en el potro. 

Julio César.

¡¡¡ NIÑOS !!!

Miércoles, Noviembre 14th, 2007

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   Debieron ser cuidadosos, pero cuando la carne llama… 

   Ramoncito es un delgado y flexible mozo que parece bueno en el fútbol, su papá puestas tiene todas sus esperanzas para salir de abajo en sus piernas. Sin embargo el joven la pasaba mal en la escuela porque… era virgen, y de alguna manera se supo. Alicaído, en las duchas, se lo comentó a su amigo Servando, practicante de béisbol, quien era un vistoso catirito de rostro algo de ratón, quien desnudo, tocándolo en el hombro, le dijo que lo ayudaría. Aunque lo miraba a los ojos, donde parecía haber sinceridad, la mirada de Ramoncito estaba prendada del brillante y liso bate que se balanceaba en el aire. Dejando las duchas, salieron al patio, bajo unas matas que los ocultara, donde Servando le impartió ciertas indicaciones verbales sobre qué decirle a las féminas, y cómo meterles la lengua (aprieta con los labios, usa la lengua), que Ramoncito siguió al pie de la letra, sorprendido y alegre ante lo  bien que se sentía… oír consejos. Saboreó cada trozo de la indicación. Oír qué hacer, lo estimuló tanto que bebió… cada frase con sed… de conocimiento. Luego vinieron indicaciones sobre técnicas, pero Servando es de los que enseña con ejemplos. Y a Ramoncito le encanta, grita contento (¡Sí, sí, sí…!), suda y se agita todo mientras cae una y otra vez sobre un duro punto a entender, pero que penetraba… su mente joven, calenturienta y deseosa de más. Ya no sería llamado el virgen, piensa cayendo agotado y apretándolo todo, Ramoncito. Servando sonríe, complacido de compartir con los menos experimentados, pero deseaba… enseñarle mucho más. 

Julio César.

LA CURIOSIDAD PREÑÓ AL GATO

Domingo, Octubre 28th, 2007

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   Era cierto lo que decían… 

   Leonardo siempre había escuchado que los negros estaban como más… dotado de buen humor. Al menos eso parecía en relatos y películas donde tías gritonas lo pregonaban como gozando al verificarlo. Cuando subió a buscar una firma para unas reparaciones en las áreas comunes del edificio, encontró a Gregorio, el profesor de física, que no tenía pinta de intelectual, un negro altote y agradable, quien daba clases hasta tarde y dormía hasta más tarde. La mujer no estaba y lo esperó mientras se levantaba, vistiendo un short largo y una camisetica que dejaba ver todos los músculos. Sentado al frente, Leonardo entrevistaba y miraba esos muslos. Una cosa llevó a otra y entre risas e inventos, el hombre suda a mares, mientras grita igual que esas mujeres que chillan de alegría ante el enorme… sentido del humor del otro, que lo mantenía tenso, al borde del yeyo, de puro gusto ante tanta diversión. Los cargados y duros chistes iban y venían, mientras el carajo reía de espaldas sobre el sofá, o de lado para intentar respirar, mientras el negro continuaba dándole… motivos de risas. El buen rato duró casi dos horas, y cuando salía, Gregorio le preguntó si no podía subir al otro día para seguir… hablando y riendo. Leonardo sonrió, ¡claro que iría! 

                                                                                                                              Julio César.

¿QUÉ SERÁ LO QUE TIENE LA MAR?

Viernes, Octubre 12th, 2007

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   El joven vaquero estaba decidido a domar ese potro… 

   Roberto paseaba por la playa pensando sobre el cómo proponerle matrimonio a Mónica, cuando encontró a un carajo, catirón, echado sobre una toalla azul, dándose puño sobre su enorme juguete. ¡Era increíble! Lo hacia bien, con ritmo, mordiéndose los labios, gemía ronco, sudado, y al verse descubierto se miraron. Roberto apenado pensó irse, pero el tipo, sonriendo, agito su varita mágica, hechizándolo invitador. Mirando en todas direcciones, asustado pero excitado se acercó a ver que podía salir de esa varita, y aquel sujeto lo hizo inspeccionarla primero con su boca, y de verdad era mágica, de un inicial sabor acre a orina, le supo luego a gloria mientras la saboreaba de abajo arriba. Pero los dos querían más, y no pasó mucho tiempo antes de que cabalgara a pelo, una experiencia nueva, grata y quemadora de calorías lo que era bueno para quien se cuidaba como él. En todo momento, al subir y bajar sobre el enorme y brioso animalote, conversaron con altura, como dos tipos sensatos e inteligentes.

   -Ahhh, que rico, cabrón…

   -Apriétalo, güevón…

   -Si, sí, maricón, ya lo aprieto más. Ufff, que grande…

   -Menea bien ese huequito caliente…

   -Lo tengo todo roto…

  -No digas maricadas, te gusta, mal parido… -continuó el otro poeta. 

Julio César.