Archive for the ‘BIZARRO’ Category

TRIBUNA INTERNACIONAL… SÓLO PA’ MÍ

Sábado, Mayo 17th, 2008

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   -Los tipos de la COMEBOLA quedarán contentos… 

   Meses atrás: 

   En cuanto el odiado Bus (así lo pronuncian), anunció su gira por estas casas de menesterosos pedigüeños que muchos gobiernos habían hecho de la región, el enloquecido comandante Takín dijo que iría a Argentina, a protestar y encabezar una gran marcha de rechazo contra el mandatario norteño. Que él lo derrotaría, poniéndolo en fuga. El Führercito Argentino se llevó las manos a la cabeza, pero siendo otro menesteroso pedigüeño, sabía que no podía aparentar dignidad o fortaleza ante el demente Comandante, así que a solas, en su baño, lloró amargamente. 

   -Pero ¿no cree que se verá… feo? –se atrevió a cuestionar un acólito a Takín, evitando mirar su rostro no fuera que su poder divino lo destruyera.- Tal vez el Führercito Argentino se moleste. 

   -Ese me debe hasta el modo de caminar, se meterá la lengua en el culo. –dijo confiadamente, conocía su ganado.- Además, no puede hacer nada. En todo el mundo se aprovecha un evento como estas giras seguidas de mucha prensa, para que los que quieran protestar, lo hagan. –sonríe burlón.- No pueden hacer nada. Llámame a Buenos Aires y comunícate con LAS COÑOS’E MADRES DEL MERCADITO DE JUNIO para que me apoyen. Tú sabes como les gusta a esas viejas un dictador militar y la plata en efectivo. –y echó a reír, creyéndose la Garra de Satán. 

   Ahora (esto fue durante el Venezuela 2007 que ganó injustamente, hay que admitirlo, Brasil. Argentina jugó mejor):

   -Pero ¿qué hacemos, Comandante? Los estudiantes pretenden valerse de la cobertura de prensa internacional de
la Copa para denunciar atropellos y medidas dictatoriales. –gimió el acólito, recibiendo en el acto un manotazo en la cabeza.
 

   -¡Nada de eso! –gritó temblando de indignación, Takín.- Estos eventos con cobertura internacional no son para eso. Jamás lo permitiré. ¡Que vagabundería! Esos son unos ridículos, traidores y desestabilizadores. Seguro que Bus está tras todo esto. –chilló desencajado, bañando a todos de saliva.- ¿Dónde se ha visto que un evento así sea aprovechado por grupos que desean protestar? Llámate a la COMEBOLA, los reales que les di para que obviaran lo de las instalaciones no terminadas, los boletos no entregados y para que me aplaudan de pie cuando dé mi discurso, debe servir para más. Que emitan una orden o algo impidiéndole a la gente formar alborotos cerca de los campos de fútbol. ¡Todas esas coimas no son de gratis! Que condenen todo intento de los estudiantes fascistas y desestabilizadores. -calla como extrañado.- ¿Por qué protestan tanto? ¿Por qué no oyen al Pelusilla que canta las bondades del tirano antillano? Ese sí es un ejemplo… 

Julio César.

LA ENCERRONA

Martes, Abril 15th, 2008

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   Atiéndeme, papi, no imaginas qué te traje de regalo… 

   El comandante Takín tuvo que suspender su gira mil millonaria, imperialista y capitalista, donde gastaba real del bueno mientras criticaba a la gente con real, alrededor de los países del Eje del Mal. El viejo y degenerad Emperador lo había llamado a su coto, la Isla Infierno, y una llamada del Maestro no debía ser nunca desatendida. Excitado, casi caliente ya, acude a la cita. Sabe que el anciano decrepito (imaginar sus pecas hepáticas, la baba que le baja por la barbilla y las manos temblorosas le producen un temblor sensual y erótico) no iba a felicitarlo. El alzamiento de los estudiantes por el cierre del canal televisivo era un mal ejemplo que se daba a la juventud sometida en la Isla Infierno.    El hombre llega, pomposo y ridículo, y se encierra con el anciano en una habitación algo umbría, con musiquita y un sofá grande junto a un balcón jardincito hermoso, un cuarto repleto de las cosas buena que los habitantes de la isla sólo sabían de oídas. Pasan las horas, dos, tres, cinco. Algunos estaban inquietos ya. El Pelele Nicaragüense se paseaba de un lado a otro, preguntándose cuándo le tocaría a él. Sabía bien de las artes del viejo asesino y un escalofrío lujurioso lo recorre. Muchos pegan la oreja a la puerta y les parece oír gruñidos secos. 

   Al cumplirse las seis horas muchos se pasean con nerviosismo, ¿qué pasaba, qué tanto hacían encerrados? Se oyen pasos y todos corren, alejándose, poniendo caras de circunstancias. La puerta se abre y el ramplón y ordinario comandante Takín, sudoroso y respirando cansinamente, con esfuerzo, aparece y sonríe leve. 

   -Comandante, ¿cómo está el Emperador? –se interesa uno, alarmado. 

   -Tranquilos, Fidel está más duro y derecho que nunca. ¡Parecía de hierro! Que aguante, que ritmo lleva… -jadea sonriendo el carajo.- Me dejó agotado. –y seca su frente con un pañuelo. 

    -No creí que el viejo estuviera para esos trotes ya… -comenta uno al oído de otro.- ¡Y qué tipo tan indiscreto este! 

  -Tal vez estaba acostado y el trabajo lo hacía Takín… 

   En un rincón, el Pelele Nicaragüense, molesto, lleno de envidia y celos, entiende que a él ya no le va a tocar nada, y tanto que se molestaba dándole problemas a Colombia… 

Julio César.

DISCUSIÓN EN EL SENADO IMPERIAL

Domingo, Enero 20th, 2008

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   ¿Cómo legislan esos tipos con una sola cosa en mente?

   Los dos estudiantes, hijos putativos y predilectos del que se creía el Séneca del país, el amorfo y envilecido Carlos Corré, esperan su momento de brillar en el Senado Imperial, asegurando así para siempre sus destinos en un sistema que cancelaba quince y último sus buenos salarios. Sus rostros son graves, sus boquitas y culos están apretados, prestos a la batalla contra el resto del estudiantado que se había levantado en protestas por el cierre de un canal televisivo. La joven es la primera en ponerse de pie, algo demacrada, con ojos brillantes de algo que parece fanatismo, pero es simple vagabundería y algo de hambre. 

   -Señores del senado, el más inteligente, imparcial, representativo y plural de los últimos siglos, vengo a denunciar ante ustedes, excelencias, la manipulación que se hace del estudiantado al que se obliga a seguir una cartillas extranjera dictada por la CIA. ¡Y eso no puede ser! –grita esta parte, alzando un brazo en el viejo saludo nazi, y estalla histérica.- ¡Patria, socialismo o muerte! –y esta frase autóctona de su mente privilegiada, afectada por el hambre que comenzaba a pasar el país desabastecido, arranca aplausos del Senado Imperial, todos condenando las consignas extranjeras; todos deseosos de ser vistos casi en orgasmos de éxtasis para que el abotargado y decadente comandante Takin los viera.- Esos jóvenes son irracionales y peligrosos, y se niegan a debatir en este glorioso escenario las cosas que imaginan están mal. ¡Que necios son! –estalla nuevamente. 

   -Tienes razón, querida. –se pone de pie la delgada y demacrada Siria Rosas, presidenta del Senado Imperial.- Por cierto, es la última vez que recuerdo que la creación del Partido Único no será discutido jamás, y quien vuelva a proponerlo será sacado por la chusma y la plebe, y apaleado en las calles. ¿Estamos claros? ¡Nada de debate! –amenaza, y la estudiante sonríe en el nirvana, ¡cuánta democracia, Señor! ¿Cómo no lo notaban los demás? 

   -Magníficos y maravillosos senadores, representantes del glorioso Comandante que nos entrega el sol y la luna cada día… -comienza el estudiante, con rostro indescifrable, mostrando que no era un demente como la otra, sino un astuto cínico.- Mi noble compañera está en lo cierto. Esos pobres estudiantes no saben lo que dicen, y participan en marchas y caminatas fascistas que amenazan la paz de la república. –grita esta parte.- Eso no puede ser. Yo exijo que se hagan nuevas listas, y que todos sus nombres sean incluidos, y que se utilicen todos los recursos y poderes del régimen para perseguirlos, acorralarlos y destruirlos, por fascistas. –grita, golpeando con los puños el podio, en el colmo de la democracia.- Zanjas, fosas comunes y hornos para los violentos enemigos de la paz. Que las naciones aliadas, España y Chile a la cabeza, nos ayuden a perseguir a los que escapen; que la Internacional Socialista destruya al resto. ¡Mueran los fascistas…! -y con este nuevo llamado a la cordura y al diálogo, el joven sonríe ante el aplauso general, notando como Carlos Corré, se dilataba más, excitado al borde del clímax. 

Julio César.

EL EMPERADOR

Domingo, Octubre 28th, 2007

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   El huele braguetas… 

   Ese lunes, un día después del cierre del canal televisivo mientras la calle hervía de protestas y los aliados y cómplices dizques opositores soltaban tibias arengas en contra de las dictatoriales medidas, el comandante Takin esperaba en la antecámara. Sabía que al viejo y decadente Emperador no le gustarían sus palabras… ni el que no estuviera en su país dando la cara. Pero no podía salir en televisión verde de miedo; sabía que si algo pasaba ya no habría curas que lo dejara ocultarse bajo su sotana aunque lloriqueara lamentablemente otra vez. Por eso espera, ahora sólo le quedaba el viejo jineteador. 

   Antes que verlo, lo escucha, cuando el prolongado pedo (peo en su país) se deja oír como una trompeta que sonara a decepción. La hedentina llegó dos segundos después, y el Comandante hizo todo lo posible por imaginar que era olor a rosas, (pero qué estaría comiendo el Emperador, ¿ratas muertas? Antes las atrapaba vivas). El viejo decrepito, que había caducado hace años, entró arrastrando los pies, y la bolsa ejecutiva que ahora colgaba de su cintura con un tubo largo que salía de la panza, se bambolea amenazando con regar la ñoña. Parece cansado y casi digno de lástima… si no fuera porque en sus ojos brilla no sólo la locura más grande sino también el odio más insensato. Más de cuarenta años martirizando a su pueblo no le había bastado, regar su mensaje de muerte por Latinoamérica y aún África, tampoco. No, aún debía hacer más mal antes de que el Diablo llegara a cobrar sus cuentas. 

   -¿Qué haces aquí? –gritó estentoreamente el anciano, molesto, al poco aventajado pupilo, ese hombrecito gordo y gritón era cruel y brutal, pero carente de valor e inteligencia. Bueno, eso le había servido para apoderarse, sin disparar un tiro, de ese país, se dice intentando calmar el asco que el Comandante le produce. 

   -Las cosas están mal, Maestro. Todos me dan la espalda. Los muchachos gritan en las calles. Creo que no debí cerrar el… -y calla ante un sonoro pedo, producto de la rabia del viejo decrépito. 

   -¡Cállate, come mierda! Tú no estás para pensar. Vuelve a la porquería de país ese y ordena que maten a todos esos culos cagados en las calles. No dejes que lo transmitan por televisión y ordénale a los imbéciles que rieguen por el mundo que es una conspiración de Bus (dicho como tal). Llama a
la Bacaret, esa se vuelve loquita por un uniforme militar, y a Lala de Sima en Sao Paulo, que repitan que ellos respetan las medidas soberanas de un presidente democrático. –le apuntó con un dedo, soltando más peos y algo de ñoña que corrió tubo abajo, impregnando el ambiente, y no precisamente al olor del éxito.
 

   -Si, maestro… -farfulló en voz baja el otro, resentido, esperando la gloriosa hora en que el califa muriera para ser él califa en lugar del califa. 

   ¡Ponte a creer, grandísimo güevón…! pensó para sus adentros, sonriendo, el viejo Emperador, soltando nuevamente un peo, uno largo que le dolió. Temía que se le saliera una tripa. Sabía que el hermano lo expondría en ese momento a la vista de todos, no para que la gente creyera que aún vivía, sino ara que notaran que era una ruina, era su venganza. ¿Dónde estaría su chaquetita Adidad? Esa si abrigaba, no esas porquerías hechas en la isla. Tiembla por un momento, como tiembla el Comandante Takin antes de retirarse del trono de la gloria… olorosa. 

                                                                                                                              Julio César.