Archive for the ‘AMIGOS’ Category

OCASIÓN FELIZ

Sábado, Junio 7th, 2008

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   Duros de felicidad. 

   -Basta, muchachos. No pueden hacer eso aquí. –gruí seco. Malditos muchachos, siempre andaban en esas vainas. Cada vez que entro a los vestuarios los encuentro, no sólo a estos, dándose besitos, sobadas, o como ayer, que Gregorio riendo estaba sentado y Gabriel le tenía la mano metida dentro del pantalón, manoseándolo. Y siempre me responden lo mismo:

   -No hacemos nada malo, entrenador. –dice Rubén, con sus manotas todavía sobre las turgentes mejillas del amiguito.- Mario va a ennoviarse con mi hermana y estaba felicitándolo. Estoy dichoso.

   -Si, entrenador. –jadeó el catire, con ojos empañados y con su torso que sube y baja, con sus dedos sobre las tetillas del otro.- Sólo… nos abrazábamos de felicidad.

   -Se les nota que están felices. ¡Bien felices! Cuidado y me golpean con sus palos de la felicidad. –gruñí, meneando la cabeza, ¡estos muchachos! Se echaron a reír, sin separarse, sólo medio bailoteaban. Y si era cierto que frotando un madero contra otro se desprenden chispas, ahí iba a haber candela. 

Julio César.

BRINDANDO UNA MANO, O UNA…

Viernes, Mayo 23rd, 2008

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   Si uno tiene carne caliente, y el otro hambre… 

   La amistad era así. Roberto había estado preparándose para recibir a una novia que veía de tarde en tarde, pero todo le reventó cuando ella encontró un sostén bajo la cama. Él gritó y suplicó, todo tieso y caliente… de rabia. Néstor subió a ver qué pasaba y se compadeció de su enorme e inflamada… tensión nerviosa, por lo que con esa humildad de siempre, cayó frente a él con… concejos. Su boca se abría una y otra vez para… confortar cálidamente, y lo hacía cuando su lengua húmeda y roja recorría… sus argumentos. Pero Roberto, molesto, sólo respondía con rudas, rápidas, profundas y duras… precisiones. Y así continuaron, hasta que al catirito le estalló en la cara toda su ayuda, saliendo de allí casi una hora después todo vergajeado… Muy bien vergajeado. 

Julio César.

AL CALOR DE LA AMISTAD

Lunes, Mayo 12th, 2008

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   Amistades de juventud. 

   Aquel grupo de chicos y chicas que deseaban verse y sonar diferentes, habían decidido saludarse de besos en las bocas cuando se encontraran, donde se encontraran así escandalizaran (que era lo buscado). Pero entre Gary y Román comenzó un juego nuevo. Para molestarse, luego de risitas vergonzosas, se retaban con sus besos. O así comenzó, ahora los otros notaban que cuando se acercaban se miraban a los ojos, que cuando Gary acercaba su rostro el otro abría los labios, rojos y húmedos por alguna razón. Que cada boca buscaba y encajaba con la otra, que sonidos ahogados escapaban de allí mientras cerraban sus ojos. Les parecía que en esa unión había movimientos extraños, como lenguas que se buscaban, se ataban, se lamían y halaban, mientras tragaban algo de forma copiosa (¿tal vez saliva?). La cosa llegaba a tanto que las manos de Gary rodeaban ahora la cintura de Román, y este le rodeaba el cuello. Y esos besos, de “prueba” duraban sus buenos y largos minutos. 

Julio César. 

NOTA. Todas las fotografías han sido tomadas de portales gratuitos; que nadie se moleste, por favor…

CAÑA Y PANAS… VAYA MEZCLA…

Jueves, Febrero 28th, 2008

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     Todos querían tomar de esa botella aunque estaba algo… calentita. 

  Como todos los diciembres los muchachos del liceo hicieron su fiesta de fin de año, pero ahora como eran más adultos, y con más hormonas, llevaron mucho aguardiente para animar a las nenas; quienes a ver tanto desorden se fueron dejándolos bebiendo a ellos. A solas, los chicos siguieron parrandeando, y Tony comenzó un baile nudista, que tuvo mucho éxito cuando todos le vieron la tanguita; entre pitas lo toaban, uno que otro la halaba por una tirita como burla pero con ojos ávidos. El pico engrasado de esa botella pronto desaparecería muy metida en… Bueno, dejemos eso así, lo raro fue que muchos de los muchachos bebieron de ella después de eso, y parecían desearlo mucho. Por su lado, Roberto pidió que alguien le enseñara a bailar y Onésimo, ni corto ni perezoso, no quiso pelar ese boche y se le pegó… para darle una buena leccioncita, una que Roberto, botella en mano, disfrutaría mucho sobre una cama desconocida. 

Julio César.