LLEVANDO SOL EN SU PATIO

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   Alzaría un poco las nalgas y se abriría el camino a la gloria… 

   A Renato le encanta llevar sol en el patio de su casa. Le gusta gozar de los rayos cálidos cayendo sobre cada centímetro de su cuerpo grande de hombre hecho y derecho… casi tanto como las miradas de los muchachos que sabe están detrás de su barda, sin quitarle los ojos de encima, teniéndolos clavados como dardos en su espalda, muslos… y nalgas, deseando clavarlos en más. Sabe que están calientes, a veces encontraba rastros contra la barda que parecían escupitajos pegajosos y blancuzcos, seguro el calor resecaba sus gargantas y escupían. Mórbido, sonriendo, menea las nalgas y oye jadeos ahogados, seguramente de gente con asma. Sube y sube sus nalgas ahora, caliente también (por el sol) casi quedando en cuatro patas… oyendo los gemidos largos, sabiendo que alcanzaban el clímax… de mirones. Sonriendo sale, con su prendida: coño, ¡cuántas mojadas habían dejado en la baranda! Contó nueve distintas… Mañana usaría la tanga roja que era aún más chica. Aún le quedaban zonas de piel por quemar. 

                                                                                                                              Julio César.

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