OTRO ASALTO PARA OSCAR DE LA HOYA
Picón dorado… ¿o rosado?
¿Quién no conoce a Oscar de la hoya? Su ascenso a la cima del cielo boxístico, sus publicitadas peleas con ese hombrecito excéntrico, el tocayo Julio César Chávez, es tan conocido como su indiscutible habilidad para golpear, bailar y alejarse sin recibir daño. Sus éxitos siempre fueron de la mano de las historias sobre el cuidado que ponía en su físico, cuidaba demasiado la carita y eso no gustaba a muchos; tampoco su afán real a considerarse, o saberse, muy bonito. En la extraña mezcolanza del mundo del espectáculo, especialmente el mexicano donde son hasta crueles y difamantes, donde se mezclan políticos, deportistas, gente rica, músicos y actores, Oscar salía tanto en páginas de deporte como de farándula. Sus intentos por cantar y actuar siempre llamaron la atención también, aunque no pareciera llegar a más. Ahora ocupa nuevamente portadas y titulares, ¡pero de qué forma!
Una bailarina exótica, Milana Dravnel, de esas que son habilidosas (hay que reconocerlo, ciertos tubos queman la piel cuando se intenta bailar contra él, no es fácil), divulgó unas fotografías del astro del boxeo, aparentemente en una fiesta loca (y bien loca, término que se aplica a varios niveles ahora), donde aparecía muy animadito, con una vestimenta de reina travestí que dejó a la gente con la boca abierta. Y no una reina cualquiera, sino una muy atrevida, y ni mal se veía el carrizo, hay que reconocerlo.
El boxeador y su gente gritaron, vaya que gritaron, que todo eso era falso, puras mentiras e inventos, un fotomontaje. Y es posible, ¡ahora se hacen cada cosa con computadoras!, pero la duda queda. Parece un trabajo muy bien hecho. La joven en cuestión confesó luego que era un montaje, pero ahora aparece otra chica, María, quien supuestamente también estuvo presente esa noche de copas, esa noche loca como cantaba María Conchita Alonso hace tiempo, presentando más fotografías, y un sitio en la Web se prestó a mostrar las supuestas pruebas de las escapadas del astro de los puñetazos y del ejercicio rudo entre machos, no tan macho en ese momento. Al menos en apariencia, ya que travestí no quiere decir gay sino que se estimula y se pone más cachondo con su nena metido en pantaletas y medias de seda (seguro es por la suavidad de la tela, eso pierde a mucha gente)… Sí es este el caso.
¿Será cierto? Algo así no debería molestar, ni importar en verdad, a nadie, si quiso ‘jugar’ y ser travieso con esas muchachotas, es cosa suya, lo malo estuvo en darlo a conocer y exponerlo a la opinión de tantos enfermos que convierten la cosa más inocente en algo escabroso tipo Hostal (¿Qué? ¿No creen que un tipo en pantaletica sea algo inocente?), o caer en boca de los llamados moralistas, estos son peores. Si es falso, las autoridades deben tomar medidas muy serias, draconianas que llaman pues, una persona no debe ser expuesta de esta forma al escarnio sin una advertencia a pie de página que se trata sólo de una fantasía, algo deseado por quien lo publicó que disfruta imaginándoselo así, o un juego. Pero… Oscar se ve bien así, ¿verdad?
Julio César.

Mayo 2nd, 2008 at 8:46 pm
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