TRABAJOS EXTRAÑOS
Es fácil, da real y es rico…
Vicente no era bueno en su trabajo; era un carajo joven, casado y bien centrado que un día se vio sin ocupación y decidió posar como modelo para estudiantes de arte. Al principio no le gustó la vaina con todos esos carajos flaquitos, de pelambres feas, chivitas más feas y miradas obsesivas. Hasta que una tarde, al quedar de último, uno de los jóvenes quería algo distinto e imaginó que era pintar un desnudo frontal por lo que el calzón cayó. Pero resultó que el muchacho lo que tenía era hambre y lo atrapó, dándole una apretada y vehemente atención que lo dejó sorprendido, excitado y mamado, como dicen los colombianos. Ahí comenzó a fallar como modelo, debía estarse quieto, pero allí de pie, notando todos esos ojos ávidos en sus pectorales, muslos y calzón, hacía que cierto músculo se le moviera insistentemente, como temblando, escandaloso. Pero nadie decía nada. Esos flacos artistas eran buena gente, aunque andaban muertos de hambre, ¡cómo tragaban cuando había algo a que meterle lengua!, casi lo asustaban porque comenzaban y no querían parar. Ganando confianza, compadecido, ya no sólo les daba leche, ahora también carne de la buena… y a ellos les gustaba y exigían más.
Julio César.
