CUIDADO CON LA RETAGUARDIA
-¿Te lo saco, primo?
Hay posiciones peligrosas. Roberto, recién duchado y disponiéndose a vestirse para asistir a una boda, deja caer el desodorante que sacó del cuarto de su primo. El muchacho no sabe que presenta a quien suba una mala cara… de las bien buenas, con el blanco calzón y sus piernas musculosas, ¡y vaya que era guapo! Realmente no sabe de dónde sale el primo, quien le atrapa las nalgas con las manos, pegándole la cara y soplando mientras frota boca y nariz entre ellas, como quien juega con la panza de un bebé. Tomado de sorpresa, tarda en responder, lo que es mal interpretado, y lo próximo que siente es que el calzón cae y la lengua sube, metiéndose toda… en temas nuevos. La vaina, nueva y caliente, no asusta lo suficiente a Roberto, que bizquea y aguanta, cosa que lo llevará a nuevas situaciones, más duras… largas y gruesas de tragar al primer momento. Pero una vez metido todo… en el ajo, lo demás se dejaba colar. Y aunque hubo una muy buena noche de bodas, hasta la madrugada, Roberto no fue al matrimonio.
Julio César.
