LA GUERRA DEL GOLFO
Cuando se hace lo que se quiere, la cara es un poema…
Como ya he dicho, los nuevos celulares con sus cámaras son una maravilla. De mi último viaje a Nueva York, para discutir con un pana sobre unos libros que iba a enviarme pero que no llegaron, traigo esta muestra. Lo sorprendí al entrar a su oficina recibiendo una cálida y babeante atención sobre su virilidad. El tipo, cuya boca iba y venía con gusto, fuera de sorber con más fuerza, ni me vio.
-Roberto, ¿qué haces? –gemí, asombrado, con la mirada clavada en ese carajo que gruñía ahogado en la séptima gloria.
-Ayudo a este pana, JC. Matt estuvo en la guerra del Golfo y como que pasó mucha hambre. No puede estar sin una buena pieza de carne en la boca y sin una abundante ración de leche para tragar. ¡Le encanta! Ahhh… sí, bebé. Trágala toda, como tanto te gusta…
-Coño’e madre. –le gruñí, tomándole una foto para ustedes, mis amigos.- Con razón no terminan de llegar mis paquetes a Caracas.
-Déjate de vainas y sácate el paquete, que eso es lo que le encanta a Matt.
-Hummm… bueno…
Julio César.
